Noor hace referencia en este punto al desafío que para ella suponía la falta de intimidad... También, lo extraño que le resultaba que se dirigieran a ella como "Su majestad". "Al principio esto me parecía extrañamente impersonal, como si se hubiera levantado un muro de formalidad entre mí persona y el resto del mundo. De ninguna manera me sentí con derecho a esta deferencia".

La Reina señala, además, lo difícil que le resultó definir exactamente cuál sería su papel a la hora de contribuir al bienestar del país. "Desorientada le pedí a Hussein que me diera alguna indicación: "¿Cómo puedo ser más útil?" Él me contestó: "Tengo una fe total en ti. Nunca has cometido un error". Este fue un indudable voto de confianza, pero no había respondido a mi pregunta".

"... La Reina no tenía intención de ser solamente una figura decorativa limitándose a emplear su tiempo inaugurando bazares y exposiciones, actividad que un miembro de la corte real había sugerido podría ser su papel..."

"Fue una gran alegría para ambos, en el oscuro periodo que atravesaba Oriente Próximo en 1979, descubrir que estaba embarazada. Nunca habíamos hablado de tener hijos, pero tampoco habíamos hablado de no tenerlos. Hussein ya tenía ocho, tres de los cuales vivían con nosotros, pero me había enviado una sorprendente señal cuando yo estaba trabajando en los planos de una nueva casa. "Asegúrate de incluir seis dormitorios para los niños", me dijo...

En el quinto mes de su embarazo, durante una visita a Gran Bretaña mientras Hussein se preparaba para una visita a Bagdad la Reina viaja a Hampstead para comer con algunos amigos: el rey Constantino, su esposa, Ana María de Grecia, y la madre de Ana María, la reina Ingrid de Dinamarca... "De pronto me sentí terriblemente débil... Ana María me llevó a su habitación para que me tumbara. Cuando empezó la hemorragia, llamaron a George Pinker, el tocólogo de la Familia Real inglesa. Estaba de viaje, pescando en Escocia, pero su ayudante acordó venir tan pronto como fuera posible".

Mientras esperan la llegada del médico, el rey Constantino entra en la habitación de Noor para decirle que iba a llamar a su marido. La Reina le ruega que no lo haga ("desde el principio me había prometido a mí misma no añadirle más cargas a mi marido"), pero éste desobedece la orden y al poco rato, la Reina escucha la voz de Hussein: "Quieres que vaya?", dijo. "No, desde luego que no". "Quédate ahí y haz lo que tienes que hacer. Yo estaré bien". Por supuesto yo no estaba bien. Ya estaba lo bastante avanzada en el embarazo como para haber sentido al bebe moverse y haber establecido una verdadera conexión con la vida que estaba dentro de mí.

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