Guillermo y Máxima: ' No queremos que nuestra boda sea un reality-show'

‘He elegido a Máxima de forma incondicional’
[Máxima Zorreguieta] y [Guillermo de Holanda] demostraron ante las cámaras que los suyo es una verdadera historia de amor. El príncipe heredero holandés repitió que había elegido a Máxima, a pesar de no estar seguro de obtener la autorización parlamentaria.
‘Me enamoré de esta Máxima: espontánea, interesante y simpática. No siempre fue ni será fácil, pero espero que siga siendo la misma persona que es ahora’, comenta [Guillermo de Holanda].

[Máxima Zorreguieta] también espera poder seguir siendo como hasta ahora. Es consciente de su imagen de ‘juerguista’, como ella misma califica, después de la aparición de ciertas imágenes de televisión en las que se puede ver a Máxima bailando animadamente. ‘Soy latina y seguiré siendo latina en lo que respecta a algunas cosas de mi cultura. Bailo, canto y seguiré bailando... y seguiré cantando’.

Y como marca ya, de cada una de sus apariciones públicas. la futura Reina de Holanda confesó con inocente espontaneidad ante la pregunta del periodista '¿Y cómo baila Guillermo`?'; ‘Intento siempre empujarle. Tiene las caderas un poco rígidas’.

El primer encuentro
El azar les puso en el sitio y cupido se encargó del resto. Fue una verdadera casualidad que Máxima y Guillermo-Alejandro estuviesen invitados a una fiesta en Sevilla. Máxima había oído que iba a acudir un príncipe, pero no sabía de quién se trataba. Mientras, ella se encargaba de hacer las fotos de rigor de la fiesta.

‘Lo primero que vi al entrar fue a esta señora detrás de una cámara enorme y pensé: no, por favor'. Unos días después, Guillermo comenzó a llamar por teléfono a Máxima ‘llamaba hasta tres y cuatro veces al día’. Tres semanas después, Guillermo cruza el Atlántico y visita a Máxima en Nueva York. ‘A mí hasta se me había olvidado su cara’, reconoce [Máxima].

‘Le dije a mi madre: ‘se llama Máxima, es Argentina, vive en Nueva York. No me preguntes más por el momento. Y no lo hizo’.
Tras las primeras semanas de romance, [Guillermo de Holanda] explicó ante las cámaras de televisión cómo le contó a su madre su noviazgo con Máxima. ‘Le dije: se llama Máxima, es Argentina, vive en Nueva York. No me preguntes más por el momento. Y no lo hizo’.

[Máxima] optó por ocultar la verdadera identidad de su pretendiente ante el temor de la reacción de sus padres. ‘Cada vez decía una cosa distinta, así que en un momento dado no me quedó otro remedio que decir: 'Es un príncipe de Holanda’. Sus padres pensaron que se trataba del hijo más joven de la Reina Beatriz de Holanda. Según Máxima, cuando supieron que Guillermo era el primogénito, dijeron: ‘¿Te has vuelto loca o qué? Tienes tu propia vida, eres muy independiente, esto no es para ti’.

Guillermo no se asombra de la reacción de los padres de Máxima. ‘Me parece una reacción muy lógica. Sería extraño que unos padres estuviesen encantados al ver que su hija llega con alguien como yo. La primera reacción debe ser asustarse..., también de proteger a su hija’, (...) ‘Pensé: Debo comportarme de la forma más normal posible, porque sino pueden encontrar pegas a todo'. ‘Así pudieron conocer a Guillermo-Alexander de Orange Nassau como Alexander’.

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