Marta Oria

Hablamos con Marta Oria sobre cómo organizar una boda imposible de olvidar

Desde la elección del vestido hasta la distribución de las mesas, la 'influencer' nos cuenta su experiencia

Hay parejas que, para organizar una boda perfecta, recurren a una wedding planner. Profesionales encargadas de coordinar a todos los proveedores y que cuidan hasta el más mínimo detalles para que todo salga como los novios esperan. Otros, sin embargo, deciden hacer esta labor ellos mismos. Ese es el caso de Marta Oria. La influencer, que ha conquistado con sus looks a los más de 59.000 seguidores que tiene en sus redes sociales, se casó el 30 de marzo de 2019 con su pareja, Haryán Rodríguez, en el Monasterio de El Escorial. "Sentirse sobrepasada preparando tu boda es normal, pero creo que es algo de lo que también tienes que disfrutar. Es un estrés que nunca más vas a vivir. Vivirás otro tipo de estrés, pero ese no. Mi consejo es que no hay que agobiarse tanto como para coger manía a ese momento. Cree en ti misma y todo saldrá como tenga que salir", nos explica. Hablamos con ella sobre todo lo que implica organizar una boda, desde la elección del vestido hasta la distribución de las mesas.

Una de las elecciones más importantes de la novia es su vestido. ¿Tenías claro lo que querías?
Totalmente, podría ser incluso la más importante. Yo tenía bastante claro mi vestido, aunque soy un poco indecisa. Cuando te vas a casar tu cerebro sólo ve vestidos de novia, ¡se me iban las ideas! Pero tenía claro que quería ser yo. Por mucho que haya estilos que te gusten, el día de tu boda es mejor que no innoves. Sé tú. Yo tenía claro que quería algo sencillo. Menos siempre, siempre, es más.

¿Podrías contarnos cómo fue el proceso de creación del vestido?
El proceso de creación del vestido fue una pasada. Tenía claro que mi diseñador sería Navascues, de toda la vida me ha encantado. Solo pensando en sus salones, se me saltan las lágrimas de la emoción. Cuando llegué recuerdo que me probaron una falda que no era mi estilo, me reuní con Cristina y todo el equipo y les definí lo que tenia en la cabeza. En la siguiente prueba el vestido había tomado forma, aunque aún quedaba. Quería llevar un chaleco, y que el vestido de debajo fuera sencillo, sin espalda y con escote en pico. Cristina lo cogió desde el minuto uno y me propuso cosas espectaculares, como la organza del vestido o la tela del chaleco. Dos semanas antes de la boda me vi frente al espejo del salón en el que entré un 7 de noviembre, con el vestido, el chaleco, los zapatos y el velo. ¡Fue realmente increíble! Nos reímos mucho, porque Cristina me enseñaba a sentarme con todo lo que llevaba, a estar con el velo... 

Tienes más de 59.000 seguidores en Instagram. ¿Te influyó de alguna manera mientras pensabas en tu estilismo nupcial? Sabías que habría comentarios…
No me condicionó demasiado el pensar en las críticas, aunque siempre lo piensas... El vestido no le podía gustar a todo el mundo, y tampoco era esa la intención. Las críticas constructivas son maravillosas, pero las faltas de respeto no son aceptables. Con que me gustara a mí era suficiente, lo demás era accesorio.

¿Qué consejos darías a las chicas que van a empezar a buscar su vestido de novia?
Mi consejo es que no busquen algo especial, que hagan del vestido algo especial, son ellas quien deben llevar el vestido no el vestido a ellas. Por otro lado, el diseñador influye mucho, y para mí la calidad de las telas es fundamental, eso fue determinante para que escogiera a Navascues. Los tejidos que tienen y la artesanía con la que trabajan es increíble.

¿Crees que hay algo "prohibido" a la hora de elegir el vestido de novia?
Terminantemente prohibido dejarse influir por los comentarios de la gente que te rodea. A la gente le encanta dar su opinión. Eso está genial pero con un límite y ese límite lo pone siempre la novia. Te dirán lo que te queda bien, lo que te queda mal, lo que se lleva, lo que no se lleva... tienes que verte tú. ¡Es tu vestido, es tu boda! Da igual lo que te digan las demás. Mi vestido lo vieron muy pocas personas por esa misma razón.

¿Diseños que evolucionen a lo largo de la ceremonia, mantener siempre el mismo o mejor llevar dos distintos? ¿Por qué?
Me encanta que evolucionen, de hecho, es lo que hice. Yo llevaba un vestido y un chaleco que mantuve hasta el baile. Estuve muy cómoda y me parece que cada cosa tiene su momento. Mi traje era un poco más de noche y el chaleco le daba el toque apropiado para la ceremonia. No creo que una cosa sea mejor que otra, pero me gustan las novias que van bien vestidas a la Iglesia, sin escotes ni espaldas abiertas, es la parte más importante y me parece genial darle un toque más elegante. Luego, lo que es la noche y el baile, me parece que puede ser más divertido. Para mí, los vestidos de novia tienen que ser la novia. Que lo veas sin que ella lo lleve puesto y la reconozcas a ella. Por eso, no tengo un criterio firme sobre si una pieza o dos, a lo que siempre le daré el sí es a las novias veladas. ¡Casi todas las novias de Navascues vamos veladas y eso me encanta!

Muchas novias quieren incluir toques de color en sus estilismos nupcial. ¿Eres partidaria de esto o mejor un total look blanco?
Como toques de color yo incluiría los zapatos. Un diseño bonito de algún color me parece ideal. Pero no innovaría con otras prendas... Quizá soy muy clásica para esto, pero es que no lo veo de otra forma.

En un estilismo de día a día el 10 reside, muchas veces, en los accesorios. ¿Crees que sucede lo mismo con las novias?
Creo que el 10 de las novias es que sean ellas. Es así de sencillo, pero cuesta a veces conseguirlo. Entre el vestido, el maquillaje y el pelo, podemos hacer algo tremendo el día de nuestra boda. Puede que lleves un vestido espectacular pero como te maquillen de alguna forma que no sea como vas habitualmente, no vas a ser tú. Como novia tienes el 10 si eres tú. En esto sí que me gusta remarcar la importancia de estas cosas. Maquillaje, cuanto menos mejor, y pelo siempre recogido. ¡Ese sería mi consejo para llegar al 10!

En cuestión de peinado y maquillaje, ¿siempre naturalidad o un poco de riesgo?
Siempre naturalidad, aunque también depende de la novia. Yo hablo por mí, que no suelo ir maquillada. Roberto Siguero, mi maquillador, me aconsejó subirme un poco el tono del labio en el baile (se me olvidó, por cierto), esos toques "sofisticados" me parecen muy divertidos. Como invitada arriesga todo lo que quieras, pero como novia yo no lo haría.

Para la organización de tu boda, ¿contaste con una wedding planer o decidiste encargarte tu todo? 
Me encargué yo de todo. Tengo la suerte de tener una madre que siempre me ayuda con todo y juntas lo hicimos. No me hubiera importado contar con una wedding planer, pero es que me vi con cinco meses de tiempo y me puse a ello. Cuando quería llamarla ya lo tenía todo más o menos cerrado. La figura del wedding planer debería estar más valorada, hacen verdaderas maravillas y sobre todo lidiar con proveedores y perseguir a los novios. ¡Me parece algo increíble! Nosotros lo hicimos por nuestra cuenta, porque como digo, ya que me puse, quería terminarlo. Quita mucho tiempo y merece dedicación y cariño, eso no lo voy a negar. Pero, sinceramente, me encantó.

¿Cómo fue todo el proceso desde que fijasteis la fecha hasta el día del enlace?
Pues la verdad es que el proceso fue muy rápido. Supongo que a todo el mundo se le pasa muy rápido, pero es que nosotros realmente teníamos poco tiempo. Me lo pidió el 1 de noviembre y nos casamos el 30 de marzo. Me habían dicho que los novios discutían cuando organizaban la boda, y yo puse una norma y era que no podíamos discutir bajo ningún concepto, ¡y así fue! La verdad, tampoco tuvimos ocasión de discusión... fue todo muy fácil. El proceso desde que se fija la fecha hasta el gran día es súper especial, pero es especial también ahora, yo sigo viviendo con la misma intensidad los momentos y me encanta pensar que ahora vendrán cosas muy emocionantes también. No me gustan las personas que piensan que después de la boda es como que "ya está". Todo lo que se vive antes del día de tu boda es tan especial como todo lo que te queda por vivir después. La vida te regala momentos absolutamente increíbles, y eso es con lo que me quedo.

¿Tenías claro desde el principio el tipo de boda que querías celebrar? 
Esto sí que lo tenía bastante claro en términos generales. La boda que tuve es la que un poco me imaginaba desde pequeña. Sin embargo, mi marido y yo, antes de cerrarlo todo, pensábamos en bodas muy distintas. ¿Y si nos casamos en Formentera solo con nuestros amigos y familiares mas cercanos? ¿O en Galicia? ¿O Marbella? De repente quieres cambiar y hacer algo fuera de lo normal, pero al final nosotros fuimos por el camino más clásico porque realmente, ese día, éramos nosotros. Pienso en mi boda y la repetiría igual mil veces...

¿Cuál era tu principal objetivo, además de que todo saliera bien, para el gran día?
Mi objetivo más "material", por así llamarlo, era que todo el mundo se lo pasara mejor que en su vida. Llegó un momento en el que prefería que me saliera algo mal con tal de que siguiera siendo divertida y que la gente disfrutara. Es un día en el que tienes a todas las personas a las que quieres por y para ti. Ver disfrutar a tu gente es lo que no se olvida nunca.

¿Por dónde recomiendas empezar o qué crees que es necesario preparar con mayor previsión?
Empezar es lo más difícil, o por lo menos en mi caso, porque no sabía por donde hacerlo. Eran tantas cosas... Vas viendo en Instagram ideas de vestidos, bodas, mesas, flores... De repente sólo ves bodas o cosas que te sirvan para tu boda. Así es muy difícil porque corres el riesgo de que cada día quieras una cosa. Yo empecé por la finca, me parecía fundamental  tener cerrado el sitio, y la Iglesia la teníamos clara por tradición familiar. Todo esto es importante por la fecha, que al final, si te casas con poca previsión, se elige en base al día que coincidan la Iglesia y la finca. Una vez tienes eso, piensas el tiempo que tienes y empiezas con las fotos, que para mí era fundamental. Para ello conté con Lorena San José, en la que confío mucho. Después de tener claras estas tres cosas, a la caza y captura de todo los demás, para los que ya no necesitas tanto tiempo de previsión, como por ejemplo las flores. Nosotros nos casamos con cinco meses de previsión, y la verdad es que para mí, es lo mejor que hicimos. No nos dio tiempo a estresarnos, ¡y sí que nos dio para organizarlo todo!

¿En qué parte del proceso invertiste más tiempo o te resultó más costosa? ¿Y la más sencilla?
Las bodas, por lo que he visto, siempre son un proceso largo. Al final no dejas de tener que organizar un evento en el que tienes que coordinar a muchas personas para que todo salga como tú te imaginas (luego de la imaginación a la realidad, es otra cosa...). Sinceramente, la parte más difícil para nosotros fueron las mesas, sentar a cada persona. Somos dos familias muy grandes, y se nos complicó mucho ese tema. ¿La más sencilla? En general, organizar la boda no me costó mucho, creo que el truco es rodearse de proveedores en los que confíes al 100%, es lo que me pasó a mí. Al principio, no estaba nada ubicada en tema bodas, ¡pero cuando me tocó me hice un máster! (Jajaja) Así que, por decir algo... la parte más sencilla para nosotros fue la música. Un buen amigo, Santi Royo, que es músico y se dedica a tocar el saxofón en bodas y eventos, nos montó absolutamente todo lo relacionado con el momento discoteca, incluso la iluminación. Me sorprendió, era lo único que yo no había controlado, y fue una auténtica pasada.

Regalos para los invitados, ¿sí, no y de qué tipo?
No soy muy de regalar por regalar. Si el regalo tiene algún significado me parece perfecto. En nuestro caso, dimos unas medallitas de la Virgen de Fátima con una estampa hecha por Cristina, de Olivo de Octubre, quien también me hizo las invitaciones de la boda. En la estampa pusimos una jaculatoria que desde pequeña me enseñaron en el colegio y es "prepáranos un camino seguro". A la gente le hizo mucha ilusión. Para complementar, mis amigas de Miss Filippa, me mandaron unos pendientes ideales para que las invitadas pudieran elegir los suyos. Esto también tuvo mucho éxito.

La canción con la que abrir el baile también suele originar algún que otro quebradero de cabeza. ¿Vosotros la tuvisteis clara desde el principio?
Sí, aunque dudamos entre el vals clásico y la que posteriormente elegimos que fue Stand by me de Ben E. King, que es de nuestras favoritas.

Muchas chicas se sienten un poco sobrepasadas en algún momento durante los preparativos, ¿crees que es algo normal, a ti te sucedió?
Sí, sentirse sobrepasada preparando tu boda es algo normal, pero creo que es algo de lo que también tienes que disfrutar. Es un estrés que nunca más vas a vivir. Vivirás otro tipo de estrés, pero ese no. Mi consejo es que no te agobies tanto como para coger manía a ese momento, cree en ti misma y todo saldrá como tenga que salir; lo más importante es tu seguridad personal.

¿Qué consejo les darías a las chicas que están organizando su gran día ahora?
Como consejo, a las futuras novias les diría algo muy sencillo: nada importa tanto como creemos. Preparamos la boda agobiadas por mil cosas, y de repente llega el día y es en ese momento en el que te das cuenta de que realmente lo que importa lo tenías desde el momento uno. De verdad, que durante el proceso disfruten, y ese día se desentiendan del mundo y disfruten porque se pasa el día en segundos. De repente estás en la Iglesia, y de repente estás bailando. Puedo decir que disfruté de cada momento. De la ceremonia lo que más, es mi momento favorito de todas las bodas, el más especial. De la celebración y el baile posterior se disfruta de otra manera. Vivir tu boda como si fueras una invitada, en el sentido de no estar pendiente de todo lo que va pasando, si no viviéndolo, creo que ahí esta la clave.

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