El tercer vestido de novia de Alessandra de Osma

Clásico y sin adornos: así ha sido el tercer vestido de novia de Alessandra de Osma

La fiesta de gala celebrada el pasado 17 de marzo supuso el cierre de los festejos y para este evento la Princesa no quiso arriesgar en cuestión de estilo

Tres han sido los vestidos de novia que ha llevado Alessandra de Osma en su boda con Christian de Hannover y todos podríamos definirlos como piezas clásicas. Para la ceremonia religiosa, la Princesa apostó por un diseño elaborado en chantilly y con bordados de seda, confeccionado en exclusiva para ella por el diseñador gallego Jorge Vázquez. Después vendría el slip dress elegido para el cóctel de boda, que curiosamente también lo llevaron en su momento Bar Refaeli, Kate Moss, o Carolyn Bessette-Kennedy para el momento más importante de su vida. El broche de oro a esta celebración lo ponía el sábado 17 la gran fiesta de gala y el que supuso tercer vestido de Alessandra de Osma. 

Si para el momento de la ceremonia apostó por una pieza con encaje,(que recordaba al que lucieron la Duquesa de Cambridge o Grace Kelly) los dos vestidos que vendrían después se caracterizaban por la ausencia total de adornos de ningún tipo. Este último vestido cuenta con escote caja y se ciñe ligeramente a la cintura. Un look nupcial, de Oscar de Renta, que combinó con un moño con raya al medio, zapatos con talón descubierto y adorno de pedrería, modelo Portrait of Lady Sling de Aquazzura, y que deja ver los pendientes de la novia, unas piezas de Suárez.

Una firma joyera que se convirtió en su gran apuesta para sus estilismos de estos tres días y todos los pendientes que le hemos visto llevar tienen el sello made in Spain de esta marca. En este último evento, y siguiendo la línea de la sencillez del vestido, llevó unos pendientes de oro blanco con perla Australiana y diamantes talla brillante, pertenecientes a la colección 1943. 

También quiso coronar el look con un broche de inspiración Art Decó de oro blanco y diamantes, una pieza icónica diseñada por Suárez en 1951, que ahora pasará a la historia por ser elegida como una de las joyas que llevó la princesa de Hannover en su boda. 

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