Qué hacer cuando la boda de tu mejor amiga es casi a la vez que la tuya

Aunque a veces parezca que la fecha se ha elegido con poca diferencia a propósito, lo cierto es que no hay demasiados fines de semana disponibles si queremos casarnos en temporada alta en el mismo año

A determinadas edades es normal que nos coincidan muchas bodas en un mismo año. A veces hay que elegir entre amigos o hacer maratones con varios fines de semana seguidos yendo de boda en boda, pero ¿qué pasa cuando la boda que coincide con la de una amiga es la nuestra?

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La situación es más común de lo que parece: la temporada alta de bodas concentra casi todas las ceremonias del año en los meses de mayo a septiembre; concretamente, el tercer fin de semana de julio parece ser uno de los grandes preferidos a la hora de fijar fecha, justo antes de las vacaciones de agosto, y asegurándonos un clima de fábula casi al 100%. Con estos márgenes, y aunque a veces parezca que la fecha de la otra boda se ha elegido con poco margen a propósito, lo cierto es que no quedan tantos fines de semana libres si queremos casarnos en temporada alta en el mismo año. De hecho, incluso si planificas tu boda en los límites de la temporada media-baja puede darse el caso de que tus fechas coincidan con muy pocas semanas de diferencia con la de una amiga: los príncipes Mary y Federico de Dinamarca, y los reyes de España, Don Felipe y Doña Letizia, se casaron en mayo de 2004 con ocho días de diferencia, reuniendo a todas las Casas Reales de Europa en dos ceremonias distintas con una semana de diferencia.

Cuando una amiga planifica su fecha de boda muy próxima a la tuya puede darse algún conflicto o tensión, especialmente si su compromiso llega más tarde que el vuestro pero la fecha de la ceremonia es anterior a la que hemos establecido nosotros: es decir, se adelanta o 'se cuela'. Todas las novias esperan vivir un momento especial e irrepetible, y cuando se producen estos solapes, aunque sea con semanas de diferencia, no resulta raro que se genere una sensación de celos o una cierta competencia entre ambas (el argumento de la película 'Guerra de novias' gira en torno a esta idea), especialmente si comparte el mismo círculo de amigos o las fechas obligan que una de las parejas tenga que modificar sus planes.

A pesar de todo, es importante intentar no hacer un drama y sacar el lado bueno a tener una boda programada en fechas similares a una amiga. Si este es tu caso, estas son algunas de las maneras de sobrellevar una doble-boda:

1. Poneos de acuerdo en las fechas lo más posible

Si las dos bodas coinciden en el mismo día no hay nada que hacer: no es una situación muy frecuente, a menos que no hayáis anunciado la fecha de la boda inmediatamente después del compromiso y justo coincida que se solapen ambas ceremonias. Cuando las dos bodas se planifican en fechas parecidas a conciencia, sabiendo de la existencia de la otra boda, lo mejor para evitar roces más adelante es sentarse una tarde y coordinar calendarios y detalles, por ejemplo, relativos a la despedida de soltera, para que no coincida en el mismo fin de semana, y sobre todo para que la boda de una no se solape con la luna de miel de la otra. Llegar a este tipo de acuerdos antes de ponerse a organizar nada puede llegar a salvar la amistad entre ambas.

2. Evitad hablar de dinero

El factor económico puede ser fuente de frustración y peleas en una de las parejas (o en las dos) debido al alto coste que tienen las bodas y sobre todo la cantidad de gastos 'escondidos' con los que no contamos hasta que empezamos a planificar. Lo menos recomendable en estos casos es añadir un factor más de estrés sabiendo que nuestros amigos se van a gastar más o menos que nosotros en alguna partida.

3. Poneos de acuerdo en lo que es intocable para cada una

Uno de los aspectos más positivos de encontrarse en una situación así es que tu amiga va a ser de las pocas personas que sepa exactamente por lo que estás pasando en cada momento. Y hay muchas cosas que podéis compartir y poner en común si desde el principio se establecen unos límites claros de lo que es importante para cada una. Por ejemplo, podemos compartir algunos proveedores que nos encanten, como los arreglos florales, el fotógrafo o el catering. O decidir no 'pisar' la una a la otra en el diseñador y la silueta del vestido, la wedding planner o el lugar de celebración.

4. Estableced tiempos wedding-free

Es fácil dejarse llevar cuando las dos estáis involucradas en algo que es tan importante para vosotras, y por eso no podéis dejar de hablar de ello cuando estáis juntas. Pero igual que pones límites a las conversaciones sobre la boda con tu pareja es importante hacerlo también con las amigas, especialmente mientras estéis con más gente.

5. Tened en cuenta a los invitados

Algunos invitados se gastan más en una boda que otros: quienes vienen de fuera, por ejemplo, tienen que añadir al coste del regalo y el vestido el desplazamiento y el alojamiento. Si tenéis invitados en común, intentad que la carga económica sea más leve para ellos, por ejemplo añadiendo más regalos de bajo coste a la lista de bodas, o evitando coincidir con los mismos testigos o damas de honor, para que no tengan gastos extra por duplicado. Si las dos bodas van a ser costosas para ellos, es mejor intentar trabajar con las fechas lo más posible, para que tengan tiempo de recomponerse entre una boda y otra. Y, si es posible, intentad liberar a la otra pareja de tener que asumir el coste de ser al mismo tiempo invitados y novios.

6. Ten siempre en mente que no se trata de una competición

Aunque a veces te sientas así. Incluso si la temática de ambas bodas es muy parecida, cada boda es única porque cada pareja es única, y no merece la pena romper una amistad por culpa de detalles pequeños, que a ojos de los invitados resultarán insignificantes. Lo más importante es disfrutar de este momento irrepetible, y disfrutar de la suerte que es tener a una amiga con la que poder compartirlo.

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