Las fotografías que nunca hay que perderse en el 'book' de la boda

Preguntamos a los expertos en fotografía nupcial sobre las instantánas y emociones más universales del álbum

No hay dos books de boda iguales de la misma manera que no hay dos parejas de novios iguales. Si la tendencia que más da que hablar entre las nuevas bodas es la personalización, el libro con las fotografías de ese día es una extensión más de esta wedding trend, que también debe adaptarse a los nuevos tiempos, buscando un equilibrio entre el trabajo y la sensibilidad del fotógrafo, y lo que quiere la pareja que vive estos momentos tan emocionantes. El trabajo del fotógrafo, aunque meticuloso sobre el terreno, es posiblemente el más artístico de toda la boda, y requiere de un ojo especial para capturar momentos que se escapan a simple vista.

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Las opciones hoy en día son tan variadas que cuesta decidirse entre uno y otro profesional, a menos que tengamos un 'flechazo' con el portafolio de un fotógrafo en concreto, o nos dejemos guiar por el del boca a boca a través de recomendaciones de amigos que ya se han casado. De ahí que los portafolios muchas veces intenten reflejar al máximo posible la variedad de trabajos y opciones que podemos encargar a un experto en fotografía nupcial. Pero, y al margen de estos momentos únicos, ¿hay instantáneas universales, comunes a todas las bodas? ¿Qué emociones se repiten, independientemente de si la ceremonia es clásica, moderna o vintage?

"Lo que se intenta es reflejar sentimientos, expresiones, gestos, miradas, sonrisas... Eso es realmente lo que no puede faltar en un reportaje de boda", nos explica Patricia Salinero de Click10. "Tiene que haber fotografías de absolutamente todo lo que va ocurriendo, fotos que sean expresivas, y que, además, incluyan otros detalles más descriptivos (por ejemplo, la decoración del espacio). Pero sobre todo centrarse en los invitados y la vivencia de la boda".

En ese sentido, nos dice, todas las bodas son iguales. "Lo que cambia son las personas que la viven. Por eso hay que intentar reflejar los sentimientos y emociones que se están viviendo particularmente ese día". Este consejo casa con las tendencias más recientes en books de bodas, donde no se busca tanto la foto posada como la naturalidad y espontaneidad de las personas involucradas, desde los novios hasta sus amigos y resto de seres queridos. De ahí que otro momento que todas las bodas tienen en común sea buscar con el objetivo de la cámara estos momentos de intimidad, aunque a veces tenga que recurrirse a un escenario aparte. "Nosotros aconsejamos que, en algún momento del día, los novios nos dediquen algo de tiempo en exclusiva porque a menudo no salen juntos en las mismas fotos. Cada uno tiene sus compromisos y gente a la que acercarse a saludar y besar". Para conseguir que las imágenes tengan esa frescura "el fotógrafo crea una situación que resulte natural, que no tiene por qué mostrarse explícitamente en las fotos, pero que sirve para sacarles esa sonrisa y que el gesto que sea suyo".

Buscar una correlación entre la emoción del momento y el resultado final también es el objetivo de Jorge Fernández de Bobadilla, de Le Mariage Créatif, que al hablar con nosotros pone especial énfasis en que el aspecto final del libro es tan importante como la toma en sí de la foto. "Hay ciertas cosas que son imprescindibles, partiendo de que a la ceremonia no se va solamente a tomar fotos, sino que hay que tener en cuenta la intención del propio libro al hacerlas". El álbum clásico, nos explica, si no tiene intención ni proyecto de maquetacion, "no se concibe como un todo", por lo que no está presente en la mente del fotógrafo a la hora de tomar las instantáneas tanto como en la de un profesional que tiene en cuenta el arte final del book al completo.

De ese modo, hay instantáneas que en el mismo día de la boda, se toman pensando dónde irán colocadas en el diseño final del libro. "La foto de los anillos, por ejemplo, se intenta sacar siempre, y simpre con con un fondo bonito, que puede ser el propio ramo de la novia. Esta instantánea se encuadra con los anillos a un lado y el arreglo al otro: queda espectacular y es una página de paso en el libro, que prepara para lo siguiente. Las fotos de paso son imprescindibles". Estas instantáneas de detalles, además, se cuentan entre las más demandadas, no sólo por los novios sino por la propia industria, tanto en blogs como en redes sociales dedicados al mundo de las novias.

Otras fotos que no suelen faltar nunca: "la del vestido, siempre sacándole el mayor partido", además de los momentos clave como la salida de la Iglesia, o el momento de la entrada, las fotos que se sacan en el coche o el instante en el que el novio ve por primera vez a la novia. "Eso sí que es imprescindible. Da igual como surja, siempre hay un momento entre ellos dos que no hay que perderse". También los zapatos y otros complementos, especialmente si tienen un significado especial para la novia, por ejemplo si son un regalo o un préstamo. "Hacen el libro más bonito y más tierno, que es lo que se pretende normalmente con el reportaje de bodas: que cuando aguien que no conozca a la pareja vea el libro, se emocione porque resulte bonito, romántico o divertido. Ése es el estándar más común en todos los books de boda, tocar la fibra. Que la intención emcional esté por encima de la intención fotográfica".

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