Boda + redes sociales: Cómo 'casarlas' para que todo vaya sobre ruedas

Si tus invitados llegan a la boda con el 'smartphone' en la mano, es mejor tener claras algunas cuestiones de etiqueta previas

Uno de los temas que más debate genera en torno a una simple y llana invitación de boda suele ser la etiqueta: cómo nos vestimos, a qué hora nos presentamos, cuánto dinero hay que gastarse en el regalo. Aunque en el terreno del vestir ya hemos visto que incluso los expertos en protocolo son partidarios de relajar las normas ya que las bodas son eventos privados pueden contar con un dress code propio, etiqueta y protocolo siguen siendo un tema candente entre los invitados de la boda. Más aún si se tiene en cuenta que hoy en día casi todas las bodas cuentan con unas invitadas 'de más', que no faltan casi ninguna a ceremonia, y que se rigen por su propia etiqueta: las redes sociales.

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Cómo las usan los novios durante los preparativos, y cómo las utilizan los invitados en la ceremonia y celebración, depende mucho de si establecemos unas normas previas relativas al uso de teléfonos móviles, de si tenemos o no un hashtag específico para la boda (normalmente el indicativo más claro de si queremos que los invitados compartan o no fotos de la boda), de si somos Instagrammers de 'pro', o de si somos más bien de Twitter o Facebook. Aunque los estudios en este terreno apuntan a que el uso de cada red social varía dependiendo sobre todo la edad de los usuarios -los más jóvenes están enganchados a Snapchat, los más mayores, a Facebook, los millenials a Twitter, Pinterest e Instagram-, hay que tener en cuenta que cada invitado es diferente, y que, una vez sacan sus teléfonos móviles, dejamos de tener bajo control dónde acaban nuestras fotos, y qué canales utiliza cada persona para compartirlas.

Uno de los principales problemas generados por el uso (o abuso) de las redes sociales en las bodas es que, a menudo, el efán por compartir los momentos más especiales interfiere en el trabajo de los fotógrafos profesionales. Aunque algunas novias modernas han conseguido darle la vuelta a este problema -como por ejemplo esta novia que sacó todas las fotos de su álbum a base de selfies-, la figura del fotógrafo de boda no sólo sigue estando presente en la gran mayoría de bodas, sino que es a menudo recomendable. "La fotografía de bodas ha sufrido en los últimos años una auténtica revolución con la llegada de tendencias artísticas y fórmulas documentales", nos explicaba hace unos meses el fotógrafo Nano Gallego, "a todo esto ha contribuido la difusión de las fotografías a través de nuevos medios, como Internet y redes sociales, que han logrado que los fotógrafos alcancen más visibilidad y que los novios adquieran una cultura visual amplia y exigente."

El problema: los invitados y sus teléfonos suelen aparecer en medio de todas las fotografías, además de hacer saltar los flashes en el peor momento o convertir la ceremonia en un 'mar' de pantallas iluminadas. "Son situaciones fatídicas.
A veces, al profesional le resulta un verdadero drama evitar el efecto que todas estas personas tienen en las fotos". Para evitar este problema se pueden tomar varios atajos: o bien solicitar abiertamente que los invitados no saquen fotografías hasta terminada la ceremonia, una petición que se puede dar a conocer tanto en las invitaciones como con carteles informativos o solicitando a la persona encargada de oficiar la ceremonia que lo comente brevemente antes de comenzar, o bien optar por una solución más radical, la de entregar todos los teléfonos móviles a la entrada y devolverlos al final de la ceremonia. Aunque no es lo común, este check-in de smartphones se ha convertido en una de las soluciones favoritas en las bodas de alto perfil (por ejemplo, celebrities), en las que los novios prefieren evitar a toda costa que alguna imagen íntima de su ceremonia se filtre a las redes sociales.

Si sois una pareja de tekkies y por el contrario queréis sacarle el máximo partio a las redes sociales, también es convniente referirse a algunas normas de etiqueta que es mejor no dar por sentadas y ponerlas sobre la mesa antes de que nadie se lance a hacer click. Un ejemplo: una fotografía de la novia 'filtrada' horas antes de la boda, durante los preparativos en casa. También, y siguiendo con el hilo anterior, es recomendble recordar a los invitados que respeten algunos de los momentos clave de la ceremonia en los que la labor del fotógrafo es especialmente importante. El book de la boda se lleva un buen pellizco del presupuesto, y lo normal es esperar fotos de primera calidad.

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¿Y el hashtag? Elegir el hashtag de la boda es un quebradero de cabeza 2.0 que incluso ha dado lugar a la aparición de generadores de hashtag de boda automáticos, que utilizan palabras clave como los nombres de los novios, la fecha, el lugar de la boda o frases hechas para formular algunas sugerencias. Importante introducir mayúsculas para evitar errores en la lectura (mejor que guiones bajos), y elegir uno que no haya sido usado antes, para no mezclar nuestras fotos con las de otra pareja. El hashtag ayuda a los novios a encontrar todas las fotos de la boda en un mismo sitio, independientemente de quién las haya tomado, por lo que es una herramienta útil que es preferible no olvidarse de utilizar si disponemos de ella. La decisión de tener o no hashtag debe tomarse entre el momento en que se envía el save-the-date o se anuncia el compromiso, y la impresión de las invitaciones: mejor incluirlo en un soporte en papel, para asegurarnos de que llegue a todos los invitados, y después recordarlo en el mismo lugar de celebración.

Una foto publicada por Charme Silkiner (@charmesilkiner) el

En lo que respecta a los novios, el uso de las redes sociales hoy en día comienza desde mucho antes de la boda, a menudo con la foto del anillo de compromiso (el relfie), y también durante los preparativos. Los posts relacionados con la boda compartidos tanto en Facebook como en Twitter o Instagram, suelen generar expectación y más ganas de que llegue ese día, aunque es recomenable no dar muchas pistas y dejarse guardadas algunas sorpresas. En el mismo día B, hay novios que utilizan las redes de manera inmediata, nada más casarse -a veces el cambio de 'estatus' de solteros a casados se produce minutos después del 'sí quiero': según un estudio entre el blog de bodas The Knot y Mashable, el 15% de los novios lo hace en el mismo día de la boda, el 33% al día siguiente y el 29% pasada la primera semana-, y otros, más comedidos, encargan a uno de sus testigos o damas de honor el papel de actualizar las redes sociales y controlar lo que comparten otros invitados, para no tener que estar pendientes del teléfono.

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