¿Es posible organizar una boda por sorpresa?

Jennifer Aniston y Justin Theroux se han casado por sorpresa esta semana. ¿Es posible una boda de este estilo si no tenemos el estatus de 'celebrity-bride'?

Hace unos días, el diario 'El País', a colación del estreno de la película 'Lío en Broadway', proponía que la razón por la que nos gusta ver películas de Jennifer Aniston es porque, desde su personaje de Rachel en 'Friends', queremos verla a ella, más que a la película en sí. Porque Jennifer Aniston, al fin y al cabo, es una más de la familia. Quizá por este mismo motivo, al conocerse ayer que la actriz se ha casado por fin con Justin Theorux (llevaban tres años de compromiso), la boda se haya convertido en trending topic con comentarios y felicitaciones venidas de todo el mundo, alegrándose por la feliz pareja.

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El 'sí quiero' de estos novios repentinos es muy parecido a las ceremonias que se están poniendo de moda entre muchos famosos, y que se van a los extremos de las bodas sorpresa o las bodas minimal. Algunas de estas bodas: la de Daniel Craig y Rachel Weisz, que ostentan el récord de tener la boda más minimalista de Hollywood con sólo cuatro personas presentes, entre ellas los dos hijos que cada uno tuvo por separado en relaciones anteriores. También las celebrity weddings que se celebran en el más absoluto secreto y sólo nos enteramos de refilón, a pesar del alto perfil de los novios, como la de Mila Kunis y Ashton Kutcher, o la de Blake Lively y Ryan Reynolds; o las parejas que, como Jennifer y Justin, deciden no comentárselo ni tan siquiera a sus invitados, una fórmula que también siguieron Mark Zuckerberg y su mujer Priscilla Chan, en el jardín de su casa.

Pero, ¿es factible celebrar una boda de este tipo cuando somos 'simples mortales'? La boda de Jennifer Aniston y Justin Theroux ha conseguido reunir a nada menos que 70 invitados, entre ellos las compañeras de fatigas de la actriz en 'Friends', Courteney Cox y Lisa Kudrow, además de otras celebs como Emily Blunt y John Krasinski, el fotógrafo Terry Richardson o la presentadora Ellen DeGeneres, amiga íntima de la pareja, y que ya en noviembre del año pasado le preguntaba por su posible boda secreta en su programa. "Cada vez que organizáis una fiesta (refiriéndose a Jennifer Aniston y Justin Theroux) es algo así como 'no estoy en la ciudad, pero ¿debería estar en la ciudad?", le preguntaba entonces la presentadora a la actriz, quien ya entonces desvelaba que algunos de sus amigos tenían el mismo problema, y que a menudo se cuestionaban si las fiestas organizadas por la pareja serían en realidad una boda 'camuflada' e incluso se presentaban en sus fiestas vestidos enteramente de gala.

Pues bien, al final los amigos de Justin y Jennifer tenían razón, y al final táctica de los novios no ha sido otra que convencer a todos sus amigos y familia de que estaban allí reunidos para celebrar... el cumpleaños de él, cuya fecha es el 10 de agosto. Reunir a un elenco largo de invitados cuando ni siquiera saben que se trata de una ocasión especial puede ser complicado si no se organiza con muchísimo cuidado, antelación y prestando especial atención a los pequeños detalles y los cabos sueltos. Si te seduce la idea de organizar un boda totalmente por sorpresa, hay varias cosas a tener en cuenta. La primera: que hay que reducir al mínimo la lista de insiders, esto es, de personas que conocen vuestro secreto, dejando este papel exclusivamente a aquellos que os vayan a ayudar a organizarlo todo. Familia o amigos muy íntimos, o incluso un wedding planner, figura que no viene mal cuando se trata de rizar el rizo con la organización de una boda.

El segundo detalle, una vez elegidos la fecha y el lugar, son las invitaciones, que deben ser lo más detalladas posible, mencionando la etiqueta (puedes consultar aquí una pequeña guía de cómo funciona la etiqueta en España), la extrema puntualidad y también el motivo de la celebración, que puede ser desde un aniversario a un cumpleaños, o, quizás la más 'creíble' de todas, una fiesta para celebrar vuestro compromiso. Imagina la sorpresa de tus invitados cuando aparezcan pensando que os vais a casar en unos meses, y en realidad, lo hagáis esa misma tarde...

Este tipo de bodas son especialmente propensas a celebrarse al aire libre y en espacios íntimos, ya que el guestlist suele ser más reducido. Puedes por ejemplo mirar la opción de las bodas en casas y mansiones, que se alquilan para eventos de pequeñas dimensiones; la ceremonia se puede organizar en el jardín, y el cóctel, en una terraza o incluso en una estancia interior. También funcionan la ceremonias que se celebran en petit comité en nuestra propia casa, especialmente si tenemos una zona ajardinada, y contando con un entarimado acorde. Aunque las bodas por sorpresa pueden ser la opción perfecta para parejas que se lanzan a la aventura a la primera de cambio, y contando que, aunque sean algo más complicadas, no es totalmente imposible organizarlas, hay que tener en cuenta que existen algunos 'contras' al margen de los 'pros', y que deben entrar en juego también a la hora de decidirnos por una ceremonia de este tipo. Algunos de ellos: la lista de bodas se convierte en un quebradero de cabeza, ya que no puede entregarse de antemano, lo mismo que el número de cuenta corriente si preferís esta opción como regalo de bodas. Básicamente, no hay etiqueta que defina que hacer en estos casos. También tendréis que olvidaros de las celebraciones pre-boda: las despedidas de soltero, por ejemplo, o las escapadas beauty con amigas, caen fuera del secretismo de este tipo de bodas. Y desde luego, tener en cuenta que habrá, casi seguro, alguna invitada vestida de blanco, especialmente si la boda se celebra en verano.

Entre los posibles inconvenientes de este tipo de ceremonias entraría también uno de los problemas más comunes de las bodas convencionales, y que se puede exacerbar en una ceremonia así: la posibilidad de herir en algún momento la sensibilidad de personas muy cercanas, que pueden sentirse desplazadas si no se les hace parte de la noticia del compromiso desde el primer momento. Entre los 'pros': es una manera casi asegurada de rebajar los costes de la boda, está muy cercana a la boda 'exprés', que se organiza en menos de seis meses, por lo que el tiempo de preparación se reduce a la mitad, y, sobre todo, el hecho de que será un día que ninguno de vuestros invitados olvidará.

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