Diez errores 'beauty' a evitar cuando eres la novia

Desde abusar de la laca hasta tomar el sol en bikini las semanas antes de la boda: ¿qué cosas se nos olvidan normalmente que es mejor evitar el día B?

3, 2, 1... ¡Acción! Ha llegado el momento de prepararse para la boda. Te miras al espejo, bebes un poco de agua, y de repente, te fijas en una rojez en la piel en la zona de la ceja, o en una marca del bikini que no esperabas detrás del hombro. ¡SOS! Son los errores beauty que muchas veces se nos pasan por alto en la recta final preboda, y que es mejor evitar si no quieres llevarte un disgusto y recurrir a soluciones de emergencia last minute. Elegimos diez cosas a tener en cuenta para que el maquillaje de la novia sea coser y cantar.

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1. 'Una imagen (beauty) vale más que mil palabras'

Es un dicho muy manido, sí, pero fundamental a la hora de explicar o ver con nuestros propios ojos qué es exactamente lo que quieres conseguir con tu maquillaje de novia. Un error fácil de evitar, especialmente a día de hoy, en el que coleccionar imágenes ya no es cuestión de cortar y pegar catálogos y revistas: si vas a consultar con un estilista, asegúrate de que conoces 'de pe a pa' el portafolio de maquillaje y peinados, con otros trabajos específicos de novia, que se parezcan a lo que andas buscando, tal y como harías con un catálogo de trajes de novia. Lo mismo funciona a la inversa: a la hora de explicar qué tipo de look quieres, trae contigo imágenes guardadas o incluso una tableta con acceso a tu tablón de inspiración de Pinterest. El caso es dejar bien claro lo que quieres.

2. Prohibidos los experimentos

Especialmente si son de última hora. Es posiblemente el consejo más repetido entre los maquilladores profesionales: el maquillaje no debe disfrazar a la novia 'de novia', sino que debe ir acorde con su personalidad siempre, y ser lo más natural posible. Si nunca has llevado pestañas postizas, mirada felina o un smokey eye, por muy 'sexy' que sea, lo más probable es que acabes no reconociéndote en el espejo y observar las fotos de la boda, años después, se convierta en una experiencia extraña. Lo mismo se aplica a las tendencias de temporada: aunque el contouring esté más de moda que nunca, si no es lo tuyo, mejor dejarlo para otra ocasión.

3. Saber decir 'no' al recogido

Al igual que es recomendable no experimentar con el maquillaje, también es importante saber decir 'no' a peinados que no van contigo. El recogido es el peinado preferido de la novia más clásica, especialmente entre las novias españolas, aunque si jamás lo llevarías en tu vida normal no deberías sentirte obligada a hacerlo en tu boda. Consulta con un experto las diferentes opciones, y considera otras alternativas que funcionen mejor con tu vestido y tu forma de ser, como la melena suelta o incluso el semirrecogido, y plantéate cambiar el velo por otros accesorios, como flores naturales, un tocado o una diadema de novia, si ves que las blondas de encaje no van contigo.

4. Elegir un peinado que no se ajuste al clima

Si a la hora de elegir el espacio donde vamos a celebrar la boda tenemos en cuenta el clima lo primero, éste debería ocupar también un lugar destacado en nuestra lista de cosas a tener en cuenta a la hora de elegir el traje de novia y el beauty look. Un ejemplo: en un entorno con mucha humedad, como una zona de costa, el cabello puede encresparse a la mínima de cambio, o, simplemente, no 'sujetar' los bucles y ondas que has elaborado con tanto esmero. Si el clima no acompaña, es mejor buscar otras opciones en vez de combatir lo imposible: las lociones fijadoras, el serum y la laca pueden ayudar a darle forma a tu pelo y convertirlo en un bloque casi inamovible, pero si lo piensas bien, quizá no sea lo más adecuado en un día en el que tienes que sentirte cómoda ante todo, y en el que, además, no podrás lavarte el cabello hasta después de muchísimas horas. Tampoco es recomendable abusar de los productos de fijación si has elegido llevar velo.

6. Olvidarse de que el maquillaje tiene que ser a prueba de besos y waterprooof

Lágrimas + besos: dos elementos universales en todas las bodas. El maquillaje de la novia debe ser waterproof prácticamente desde la base e incluyendo la máscara de pestañas (obvio), los polvos, la sombra de ojos e incluso el colorete. Los labios son otro must que deben resistir varias horas: si vas a llevar pintalabios, procura no prescindir del lápiz de labios, optando siempre por un color idéntico al de la barra, y delineado el labio por el interior y nunca el exterior. La función del lápiz es evitar que el color del labio se derrita y se funda con la piel del contorno de la boca, por ejemplo, por efecto del sudor o de la fila interminable de personas que tendrás que besar. También puedes intentar dar esquinazo al lipgloss y la barra de labios convencional y optar por un tinte labial o lip stain, un tipo de tinte con base de agua que dura mucho más, dejando el labio bien definido y con necesidad de menos retoques.

7. Elegir un color de labios 'imposible'

Siguiendo con los labios, hay algunos colores que es mejor evitar, por diferentes motivos. Entre ellos, el nude, a pesar de que sea la opción de muchas mujeres que se decantan por darle más fuerza al ojo sobre la boca, ya que es un color que tiende a desaparecer en fotografías. También el rojo intenso, que suele tener el efecto contrario. Lo mejor: optar por colores neutros que den algo de contraste al labio y permitan distinguirlo del resto de facciones.

8. Olvidarse de las líneas del bikini

Éste es especialmente importante para las novias que se casen en pleno verano o después de vacaciones, o incluso las que se decidan a irse de pre-luna de miel, en un fin de semana relax en pareja. Si has tomado el sol recientemente, incluso si es de forma involuntaria (por ejemplo: cuando sales a correr, o si pasas muchas horas en la calle), es importante no olvidarse de que a veces la ropa de verano y los bikinis dejan marcas en sitios inesperados, como por ejemplo a media espalda. Aunque hayas tenido mucho cuidado en la playa con los tirantes de tu bañador, puedes llevarte una sorpresa cuando te metas en tu vestido de escote trasero y te des cuenta que te has dejado la marca del cierre de tu bikini a media espalda...

9. No contar con tiempo suficiente

El maquillaje y peinado de la novia debería ser un rato para disfrutar plenamente, saboreando los nervios de último minuto y viendo como nos transformamos de princesas en auténticas reinas de la belleza. Tanto si has decidido maquillarte y peinarte tu misma, como contar con un profesional, es importantísimo dejar el tiempo necesario para que no haya prisas de última hora, poder lidiar con inconvenientes, y no estresarse. Incluso si tienes que planificar todo el poceso una hora antes de lo que pensabas: date siempre un margen de tiempo.

10. ¡Cuidado con las cejas!

Un hábito anti estrés muy común es hacer uso de las pinzas de depilar frente al espejito, depilando y depilando las cejas sin parar. STOP. Olvídate de las pinzas las semanas antes de la boda, y deja esta tarea a un profesional que las perfile y retoque para que favorezcan al máximo tus facciones: puedes organizar una primera consulta en el trimestre final antes de la boda, y planificar la última cita siete días antes del 'sí quiero', para dar tiempo a la piel de la zona a calmarse y prevenir posibles irritaciones.

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