¿Es buena idea casarse en una fecha importante?

Mila Kunis y Ashton Kutcher han elegido el 4 de julio, Día de la Independencia de Estados Unidos, para pasar por el altar

Después de meses de rumores, fotos misteriosas en redes sociales, y de darles por casados en varias ocasiones, Mila Kunis y Ashton Kutcher por fin han pasado por el altar el pasado fin de semana, haciendo coincidir la fecha de su boda con la festividad del 4 de julio, o lo que es lo mismo, el Día de la Independencia en los Estados Unidos, posiblemente la fecha festiva más importante en el calendario norteamericano junto con Acción de Gracias. Tanto es así que la propia celebración va acompañada, sí o sí, de un día festivo: en esta ocasión, por ejemplo, el 4 de julio ha caído en sábado, por lo que el festivo se ha trasladado al viernes anterior, mientras que de haber sido en domingo, la fiesta laboral habría sido en lunes.

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Esta puntualización es importante porque, aunque en ocasiones parezca buena idea elegir un fin de semana largo para casarse, especialmente si vamos a organizar una boda de varios días, o una destination wedding que requiera al menos de un par de días de viaje y uno de estancia para los invitados, las fechas excesivamente populares, como los puentes, pueden volverse en nuestra contra e incluso tener 'bajas' de última hora en nuestro guestlist. Lo mismo sucede con las fechas en las que es normal tener compromisos familiares, como por ejemplo en plenas navidades, las fechas en las que el reloj cambia de hora (normalmente suele ser un día a finales de marzo, o a finales de octubre), ya que puede darse la situación de que un invitado se presente demasiado temprano o demasiado tarde en la Iglesia, o las fechas en las que se celebran eventos deportivos importantes, como la final de un Mundial de fútbol o de la Liga de Campeones: más de una novia ha tenido que tomar medidas de última hora para solventar este tipo de situaciones, prolongando por ejemplo el cóctel y retrasando la hora de la cena, o instalando una pantalla de televisión en algún rincón del espacio. Para evitar este tipo de complicaciones last minute, es importante tener estas fechas presentes cuando elegimos nuestro día B.

A pesar de todo, las fechas significativas están de moda entre muchas celebs enamoradas: el pasado 14 de febrero, Día de San Valentín, el universo celebrity vivía un anuncio de boda por partida doble, primero con el compromiso de Lady Gaga y su espectacular anillo en forma de corazón, y también con el anuncio de la ceremonia de boda íntima entre Benedict Cumberbatch y Sophie Hunter, por entonces embarazadísima del primer hijo en común de la pareja, y que también elegían el día de los enamorados para casarse. Kaley Cuoco, por su parte, le daba el 'sí quiero' a Ryan Sweeting un año antes en plena noche de Fin de Año, haciendo coincidir su boda con una fiesta de Nochevieja por todo lo alto.

Algunas alternativas a estas fechas tan populares: la fecha en la que os conocistéis también suele tener un significado personal muy emotivo, y no necesariamente tenéis que compartirla con el resto de parejas de la boda, que también estarán celebrando San Valentín si os casáis un 14 de febrero; también se puede elegir la misma fecha de boda que los padres o abuelos de una de las partes de la pareja, además de uno de vuestros cumpleaños (una opción muy común entre parejas que por casualidad cumplen años el mismo día), o en una fecha histórica que tenga especial relevancia. Otras fechas que resultan anecdóticas son las fechas palíndromo, es decir, que se leen lo mismo de corrido que de atrás hacia adelante, o las fechas curiosas, como el pasado 15 de mayo de 2015 (15/5/15), y que también pueden enlazar fácilmente con la temática de la boda, por ejemplo con guirnaldas customizadas o un diseño especial en las invitaciones. Eso sí: para reservar una de estas fechas hay que hacerlo siempre con muchísima antelación, ya que son muchas las parejas que usan las matemáticas y las combinaciones numéricas para elegir cuándo casarse. Una de las últimas más demandadas: el 11 de diciembre de 2013 (11/12/13), una alineación secuencial de fechas que no volverá a repetirse hasta dentro de varias décadas.

La fecha más curiosa para casarse: el 29 de febrero de un año bisiesto, ya que solamente podremos celebrar nuestro aniversario una vez cada cuatro años -el siguiente es en 2016-, aunque eso sí, la anécdota está asegurada ya desde el mismo día en que mandemos las invitaciones de boda o el save-the-date.

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