El segundo vestido de la novia

Cada vez es más habitual ver a novias cambiar de vestido durante la boda. Elegimos los 'segundos vestidos' más 'fashion' de la temporada

Cada vez es más habitual acudir a una boda y percatarse de que, en algún momento entre bambalinas, la novia ha dado el 'cambiazo' a su vestido de novia por un segundo modelo más cómodo, más corto o sencillamente diferente. Este doble look nupcial puede tener muchas explicaciones, que van desde la comodidad (especialmente en los vestidos muy armados o con mucha cola), hasta un cruce de tradiciones -si por ejemplo la novia decide casarse con un vestido de herencia familiar, pero aún así no quiere perderse la experiencia de encontrar y llevar ese vestido-, o simplemente porque sí.

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'WEDDING CHIC'

Vestido principal: Modelo de línea 'A' con flores bordadas, de la colección 2015 de YolanCris.

Doble look: Top de crepe con corte péplum y volante en la cintura, de Alexander McQueen vía Net-à-Porter. Pantalones blancos de lana de pata amplia, de Victoria Beckham vía Net-à-Porter. Sandalia peep toe con tiras cruzadas en el empeine en color blush, de Lodi. Horquilla curva con hojitas de cristales de Swarovski, igual a la que lució Lauren Conrad en su boda, de Jennifer Behr. Ramo de flores con rosas en color vainilla y blush, visto en el desfile de Pronovias 2014.

Dentro del 'doble look bridal' existen muchas opciones, que muchos diseñadores ya toman en cuenta a la hora de crear sus colecciones de novia. De ahí que encontremos una escala de costura nupcial de mayor a menor en prácticamente cada línea presentada hoy en día. La elección del segundo vestido de novia pasa por el presupuesto, teniendo en cuenta que lo más probable es que este segundo look podamos reutilizarlo después de la boda, mientras que el look principal no. Un ejemplo perfecto de este tipo de tendencia-bisagra es combinar un traje de novia clásico con un segundo modelo de, por ejemplo, una colección de fiesta, o mejor aún, una colección de vestidos de dama de honor.

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NOVIA Y DAMA DE HONOR

Vestido principal: Vestido de novia con cuello ilusión y detalles de pedrería en los hombros y la cintura, de Ana Torres.

Doble look: Vestido de color rosa para dama de honor, con cuerpo drapeado cruzado y escote corazón, de Monique Lhuillier. Diadema de flores con cristales de Swarovski y redecilla, de Jennifer Behr. Bolso de mano hexagonal con forma de camelia blanca, de Nancy González vía Net-a-Porter. Sandalias en blanco roto con tira en 'T' en glitter, de Pura López. Bouquet con flores blancas, visto en el desfile de Pronovias 2014.

Más ideas: un primer modelo con amplia falda princesa, o con capas de volantes de tul, puede combinarse con otro vestido de novia minimalista o más urbano, o incluso con un dos piezas con top combinado con falda y pantalones. Los vestidos de línea sencilla y los cortos suelen ser la opción más popular, así como los modelos cóctel con brocados, o los que se inclinan por una nota de color en tonos pastel, como el crema o el blush. El segundo vestido de la novia también admite un mayor riesgo fashion, y permite vestirse con un traje más sexy, especialmente si la ceremonia es más tradicional o el protocolo es más estricto. Una mini, por ejemplo, o un vestido con cut-outs al frente, escotazo o espalda al aire.

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ESTILO PRINCESA VS. 'CITY'

Vestido principal: Novia muy clásica con falda princesa y escote strapless en forma de corazón, de Marchesa.

Doble look: Vestido blanco a la rodilla con detalle de costura asimétrico en el escote, de Roland Mouret. Minaudiere para la barra de labios, en plexiglass con destellos glitter de color oro, de Tom Ford. Boquet con flores blancas, visto en el desfile de Pronovias 2014. Corona dorada en forma de hojas, de Jennifer Behr. Zapatos de punta fina y tacón alto en raso blanco roto, de Pura López. Ramo de novia con flor única y acentos vainilla, de Pronovias.

Algo esencial a tener en cuenta a la hora de diseñar un look que funcione por partida doble es mantener la vista puesta tanto en el peinado y maquillaje, como los complementos 2x1. Especialmente lo primero, ya que, a excepción de algún retoque a hurtadillas, lo más normal es que la novia no cambie radicalmnte su beauty look de un vestido a otro. Para evitar desastres de última hora, es fundamental mencionar el cambio de vestido al maquillador o estilista, y hacer varias pruebas antes de decidirse por un maquillaje que funcione con los dos vestidos. Tip: propón la posibilidad de cambiar el color de la barra de labios entre uno y otro modelo.

En lo que respecta a los accesorios, pueden darle mucho juego al segundo look, sobre todo si es muy sencillo. Un vestido de líneas rectas o sin adornos gana con un statement piece en forma de collar o de pendientes poderosos. A estas altura de la noche, además, ya habrás entregado el ramo de novia a esa amiga cercana: aprovecha para cambiar las flores por un clutch de novia, o un minaudiere con piezas de joyería.

Descubre nuestras propuestas para el segundo vestido de la novia en la galería de imágenes.

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