Diez cosas que puedes hacer tú misma antes y durante la boda

El DIY es una de las partes clave de una boda personalizada, aunque hay que saber organizarlo con tiempo para llegar sin estrés a la ceremonia

Un buen wedding planner siempre coincidirá en lo mismo si se le pregunta sobre qué es lo que hace especial una boda: los pequeños detalles, o como se suele decir, la 'personalización' del día B, es la tarea que más trabajo conlleva y la que más satisfacciones reporta tanto a lor organizadores como a los novios. Lleva trabajo porque, precisamente, se trata de eso: de conocer en persona a la pareja que se va a casar, hasta el punto de interpretar qué es lo que quieren o imaginan (incluso si es tan sólo a grandes rasgos), para después traducirlo a lo que será el día más especial de sus vidas.

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Esta personalización tiene mucho que ver con el DIY cuando somos nostros mismos los que nos encargamos de trabajar en estos pequeños detalles. Una de las cosas que más precupan a los novios es el hecho de que el día resulte memorable para el mayo número de invitados posible, especialmente cuando en el calendario de algunos de nuestros invitados se juntan varias bodas por temporada, y las diferencias entre una y otra se acaban volviendo borrosas. La clave en estos casos: mantener la cabeza despejada y sobre todo tener muy claro que hay que llegar a la boda descansados, reduciendo al mínimo las tareas pendientes en la semana previa al 'sí quiero'. Te proponemos diez cosas sencillas que puedes hacer tú misma antes (y durante) el día B.

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1. Pequeños detalles de artesanía en papel, por ejemplo, las invitaciones a mano, la cartelería de la boda -una tendencia al alza, que va desde el save-the-date al topper que corona la tarta o los meseros-, y que en ocasiones lleva a los novios a crear desde su propia tipografía hasta un sello propio o un emblema. Es de los detalles que más tiempo consume, y aunque puede resultar relajante, si no se deja cerrado un mes antes de la boda, el proceso puede multiplicar el estrés y a veces acabar en desastre (o directamente, no acabar).

2. Los regalos de los invitados, que también se han vuelto un arte de lo más crafty en las últimas temporadas nupciales, y que van desde pequeños tarros de artesanía etiquetados a mano (véase, confituras, aceitunas extra o aceite de oliva), a piezas de joyería creadas a manos de novias muy mañosas (y que normalmente quedan reducidas al círculo de amigas más íntimo o las damas de honor).

3. Detalles love, como una guirnalda de corazones, un cartel de 'Just Married' o las bolsitas de muselina, rafia o cucruchos de papel para el arroz o los pétalos post-ceremonia.

4. Los centros de flores. Una tarea bonita y gratificante, aunque es fundamental organizarlo con dos días de adelanto a la boda, y contar siempre con suficiente ayuda para que todo esté listo a tiempo. Aunque no son muchas las novias que se decantan por esta opción, puede reducir considerablemente el presupuesto destinado a la decoración, y es uno de los detalles DIY más satisfactorios de toda la celebración. Funciona especialmente en bodas íntimas con pocos invitados (y por tanto pocos centros de mesa), y bodas de aire vintage, donde los centros comparten protagonismo con otras piezas decorativas, como tarros de cristal y ornamentos de madera, como por ejemplo las iniciales de los novios. Las flores, además, deben ser frescas, y contar con un espacio de refrigeración adecuado para mantenerlas bonitas hasta la boda.

5. Las comidas y cenas potluck, una tradición importada de Estados Unidos que también se relaciona con las bodas muy pequeñas, casi siempre después de ceremonias civiles o bodas poco convencionales, y donde cada invitado se encarga de preparar un plato para compartir con el resto del guestlist de la boda. Fundamental coordinarlo con tiempo para no repetir, y que todas las necesidades queden cubiertas (aperitivos, plato central y postre, alergias, menú vegetariano, opciones para celíacos...).

6. Una pizarra DIY para que los inivtados dejen sus buenos deseos. Aunque no lo parezca, esta manualidad no lleva más de veinte minutos: lo único que necesitas es una superficie lisa y sobre la que se pueda adherir pintura con facilidad (evita el cartón muy blando, ya que tiende a arrugarse y doblarse en las esquinas), además de algo de pintura con acabado tipo pizarra, que permite escribir sobre ella con tiza una vez seca.

7. Decoración supendida, como pompones de papel de colores, cintas con flores y globos. Equilibra el peso de los mismos colocando una canica en el interior.

8. Detalles de estación elaborados a mano, por ejemplo las clásicas hojas secas de otoño, pintadas con spray en color blanco, azul, soft pink, plata y oro, dependiendo de la temática de la boda. También entran en esta categoría los frutos secos, como avellanas o castañas metalizadas, las calabazas con hydrangeas, las velas artesanales o las guirnaldas de flores, encaje o cristal.

9. Las coronas de flores de las damitas de honor, una manualidad muy tierna que compartir con las invitadas más pizpiretas de la boda, y que puede dar unos resultados de diez con tan sólo acudir a un taller especializado unas semanas antes del día B.

10. El peinado y el maquillaje de la novia, quizá las dos únicas tareas DIY que dejar para el mismo día de la boda si queremos llegar a la fecha sin estrés. Echa un vistazo a nuestras propuestas de peinados de novia exprés para inspirarte.

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