Velos de novia para dar el 'sí quiero'

El velo es el complemento de novia por excelencia, ¿sabes cuáles son las tendencias para el año que empieza?

Si las tendencias de novia las marcasen solamente las celebs y no tanto las pasarelas, 2014 habría sido un año de contradicciones nupciales, especialmente en lo que respecta a los velos. El más llamativo, el de Angelina Jolie, ponía un punto y aparte a las tendencias en velos de novia, con un diseño sencillo de tul, confeccionado por Versace Atelier, con largo de varios metros y los dibujos de sus seis hijos. El velo estaba pensado para equilibrar las líneas minimalistas de su vestido, aunque aún así no convencía del todo a expertos del universo nupcial, precisamente por ese choque entre minimalismo y aire naif. Otras novias-it del año: Amal Clooney, que sí llevaba velo y además con todas las de la ley, con largo a varias alturas y detalles de encaje delicadamente bordados al filo; y Olivia Palermo, que no, y que no sólo daba el 'sí quiero' a cabeza descubierta: además lo hacía con una coleta, iniciando una nueva beauty trend de novia.

novias-velos-19VER GALERÍA Un velo muy similar al de la abogada británica era el que lucía Lili Rosboch, elegida novia del año por nuestros lectores, que se casaba con un diseño de Valentino con cola media y espectacular velo con blondas de encaje de largo tipo catedral. También Mar Pedrera, la segunda novia más bella del año para los lectores de hola.com, que optaba por un velo clásico prendido del recogido. Pero pese a esta arranque inicial, que parecía apuntar a una vuelta al velo clásico, el resto de novias de nuestro top 5, Fearne Cotton, Poppy Delevingne y Vania Millán, se casaban luciendo una sencilla diadema, un tocado o simplemente con la cabeza descubierta.

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La razón por la que una novia se decide o no por el velo suele recaer sobre todo en la tradición y el carácter de la ceremonia, aunque en ocasiones puede tener que ver también con el estilo del vestido o incluso el peinado. En cualquier caso, no es obligatorio llevarlo, aunque si nos decidimos por él, no está de más saberse al dedillo los diferentes tipos de velo que nos podemos encontrar, y lo que es más importante, cómo combinarlos dependiendo del estilo y línea del traje de novia, lo largo del tejido, su calidad y sus detalles. Como en casi todo, la clave en esto del velo está en el equilibrio, tanto si queremos reforzar el estilo de un look -una novia de aire barroco frente a una de estilo minimalista-, como si buscamos rebajar o darle volumen al tono del traje, completándolo con un velo de estilo inverso.

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Un ejemplo: los vestidos de novia lenceros, o los de línea muy simple, funcionan con un velo en cascada, que enmarque el rostro de la novia y enfatice sus rasgos, y haciendo de la novia minimalista una novia algo más tradicional. Lo mismo sucede al revés: con la vuelta de los vestidos de falda princesa, que incorporan cuerpos celidos sobre faldas con mucho vuelo e intrincados bordados, un velo de tul sencillo, o incluso corto o con un finísimo ribeteado de satén, pueden rebajar varios tonos la pomposidad del traje, haciendo que nos sentamos menos disfrazadas que con un total look princesa, especialmente si nos decantamos por un fondo el blanco puro en lugar de un off-white, un nude o incluso un malva como los que proponía Monique Lhuillier en su colección 2015.

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Los largos más comunes: el velo visera, que cubre la frente y se prolonga hasta la nariz o barbilla, y que suele diseñarse a modo de tocado; los velos al brazo, que pueden encontrarse en tres medidas: al hombro, al codo o hasta las puntas de los dedos, quizás el largo más popular especialmente en el terreno del retail de novia, donde se busca que un mismo modelo favorezca al myor número de novias posible; y por último los velos largos, que pueden llegar a las rodillas, rozar el suelo, o sobrepasar el bajo del vestido, tanto en estilo capilla (unos dos metros) como catedral (entre dos y tres metros). Los velos tipo de catedral son precisamente los reyes del velo de novia, y los que siguen más de cerca la tradición, aunque no valen para cualquier tipo de traje. Si son de tejido muy ligero, por ejemplo, lo mejor es optar por un corte al biés que genere algo de onda, o un remate con blonda, para crear un efecto ondulado, ideal para novias sirena. Este tipo de velo encaja además con los vestidos de novia de espalda descubierta, ya sea con maxiescote trasero o con un panel ilusión que haga las veces de trasnparencia, permitiendo llevar un modelo algo más sexy, sin saltarse del todo el protocolo.

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El velo catedral también funciona con los vestidos de novia con mucha cola -el de Lili Rosboch sería un buen ejemplo-, mientras que la norma inversa se aplica a los vestidos de novia cortos, donde lo que funciona es un velo estilo fifties, cortado por delante a pocos centímetros de la barbilla, y por detrás, no más largo de la cadera o rodilla. Los velos cortitos, con red o malla de tul con plumetti, también funcionan a las mil maravillas con la falda mini -o el short de novia, si se trata de nuevas tendencias para el año que viene-, así como el vestido de novia de aire city, con dos piezas en forma de falda o pantalón.

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Elegimos algunos de los velos de novia más bonitos de las colecciones 2015 en la galería de imágenes.

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