Cibeles Madrid Novias 2012: Miquel Suay y Franco Quintáns

Las propuestas de novia, novio y fiesta centran los desfiles en la primera jornada de Cibeles Madrid Novias

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Riesgo y aires orientales han marcado el desfile del valenciano Miquel Suay, que, inspirado por la filosofía y estética zen, propone un 2012 en el que los vestidos de novia se convierten en representaciones de la cultura tradicional japonesa: desde el pantalón harem en blanco crudo, estrecho en la pantorrilla y combinado con un top con delicadas incrustaciones, hasta las chaquetas acolchadas sobre faldas de caída asimétrica, los 'shorts' de novia bombachos, los estampados en forma de ramas de almendro, olas y pájaros, o los remates en forma de rosetones en color carmesí, que recuerdan a la bandera nacional de Japón. Una referencia muy presente en el pensamiento colectivo estos días, y que evoca las delicadas figuras femeninas a base de cortes geométricos de líneas depuradas. Destacamos: la combinación de medias tupidas en color rojo con zapatos a juego, presentes en casi todos los modelos cortos o a la rodilla, y que también recordaban a la bandera japonesa.

En lo que respecta a las propuestas masculinas, también han contado con su ‘granito de arena’ en color rojo, en esta ocasión en las suelas de los zapatos de charol y botines (imposible no pensar en Christian Louboutin al verlos). Las hechuras, más amplias que las de las últimas temporadas, se alejan del popular slim-fit, con predominio de la mezcla de tejidos, tonos y texturas, alternando lisos con raya diplomática, chaquetas de raso brillante con pantalones de lana, y diferentes tonos de negro dentro de un mismo look.

Por su parte, la primera incursión de la firma de Franco Quintáns en la Cibeles Madrid Novias ha estado marcada por las mariposas y los microscópicos dibujos de sus alas, leit motiv de la colección, y presentes en multitud de bordados, accesorios troquelados y toquillas con tirantes de cristal. Entre los tejidos no han faltado los mikados, gazares y organzas de seda, rematados en las colas y cinturillas con ondas y volantes elaborados en tul de color blanco latte o marfil. Las escasas concesiones a otras tonalidades no han pasado de los vestidos de fiesta, que han teñido la pasarela madrileña de azul pavo real y negro.

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