Mucho se ha hablado y escrito sobre el uso de los zapatos de tacón. Se trata de uno de los complementos que más nos gustan a todas y, por tanto, que más nos interesan. Es por eso que, desde consejos dados con la mejor de las intenciones hasta leyendas urbanas, a estas alturas hemos oído de todo sobre los tacones.

Para ayudarnos a distinguir los mitos de las verdades, hemos analizado algunos de los más comunes, y te los aclaramos a continuación. ¡Toma nota!

No es verdad que….

-Llevar zapatos de tacón es molesto. Probablemente el mito más repetido de todos, y resulta que puede evitarse. Lo que puede producir molestias, realmente, es el mal uso de los tacones Para evitarlo, utilízalos con lógica: la ocasión marca el tipo de calzado adecuado (si vas de excursión al campo, por ejemplo, es evidente que no es el momento de tacones). La altura del tacón también es importante y, de acuerdo con los expertos, es recomendable usar zapatos con un tacón de hasta tres centímetros de altura según confirma un estudio realizado en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid en colaboración con la madrileña Clínica CEMTRO.

-Tacones = juanetes. Exactamente igual que en el punto anterior. Llevarlos no significa que vayas a acabar padeciendo juanetes, pero si no los utilizas bien, por supuesto, puedes sufrirlo. En el tema de los juanetes influye mucho el factor genético, así que si alguien en tu familia los tiene, es más posible que también los tengas.

- Los tacones son incómodos por norma. Si te enfundaras cada día en un vestido rígido que te queda pequeño ¿te sentirías cómoda? Con los tacones ocurre lo mismo. Los materiales y la horma son muy importantes en este aspecto, y si apuestas por unos zapatos buenos y de tu talla, no deberías tener problemas. Invertir en calidad merece la pena en este caso. Eso sí, todas las dudas acerca de este punto quedan despejadas gracias a las plantillas Gel Activ de Scholl, listas para adaptarse al tipo de zapato que utilices en cada momento del día.

- Usar tacones significa ejercitar las pantorrillas y los glúteos. También mito, y es una pena. Sería genial aprovechar para tonificar los músculos de la pierna a la vez que llevamos unos zapatos preciosos, pero esto no tiene fundamento.

Sí es verdad que…

-Llevar tacones es muy sexy. Piernas visualmente más largas, aumento de estatura, diseños bonitos y estilosos… ¿hay alguna duda? De acuerdo con muchos estudios, los tacones cambian tanto la postura como la forma de caminar, aportándonos más confianza.

-Los zapatos nuevos duelen. Un poco cierto y un poco falso. Aunque es algo que ocurre con todos los tipos de calzado (hasta que nos acostumbramos a su uso), en el caso de los tacones es más evidente, ya que muchas veces nos dejamos llevar más por lo bonitos que son que en las molestias que nos pueden causar. Una recomendación es andar por casa con ellos antes de salir. Eso sí, no todos los zapatos nuevos son incómodos, ¡a veces se acierta! La calidad del calzado es clave a la hora de escoger y si aún te producen molestias, ¡las plantillas Gel Activ acuden al rescate!

Scholl ha creado cuatro plantillas para aguantar todo el día. Para los zapatos de vértigo, escoge las plantillas para tacones muy altos. El diseño antideslizante y los pequeños relieves en la superficie de las plantillas previenen el deslizamiento y el material de gel ultrasuave reduce la presión en el antepie.

En tu día a día, con tacones medianos (hasta 5,5 centímetros) lo mejor son las plantillas para tacones de uso diario. Sentirás un apoyo cómodo para tus pies gracias al gel suave con el soporte en el arco. Si prefieres bajar de las alturas, también puedes encontrar tus plantillas para zapatos planos, que ofrecen amortiguación y absorción de impactos debajo de los talones. Permanece firme en su lugar y no aprieta los dedos. Y si lo tuyo son las sandalias, también tienes unas plantillas pensadas especialmente para zapatos abiertos.

¿Cuáles son las tuyas?

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