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¿Y si Harry y Meghan hablaran en televisión? ¿Qué sucedería?

¿Y si Harry y Meghan hablaran en televisión? ¿Qué sucedería?

Buckingham respira más tranquila después de las principales cadenas de televisión norteamericanas, incluida la propia Oprah Winfrey, presentadora y amiga personal de los duques de Sussex, hayan negado estar en contacto con Harry y Meghan para negociar una posible entrevista. Además, este lunes el comunicado de la Reina tras la cumbre de Sandringham mostrando su apoyo a su nieto y su familia, como se refirió a ellos en el escrito, parece haber amansado las aguas, aunque aún queda mucho por concretar acerca del nuevo estatus de la pareja. No obstante, la sola posibilidad de un 'bombazo' televisivo de este tipo, ha hecho resucitar en Palacio los fantasmas de otras polémicas surgidas o avivadas después de que un destacado miembro de la Familia Real se sentase a responder las preguntas de un periodista ante las cámaras de televisión. ¿Tenía motivos la Casa Real británica para temer a los duques de Sussex en un plató de televisión? Un repaso a su historia reciente hace pensar que sí. Los Windsor y las cámaras de televisión no parecen llevarse del todo bien y si no que se lo digan al príncipe Andrés, al que la entrevista con la que pretendía lavar su imagen tras el escándalo Epstein acabó por provocar su retirada de la vida pública. La tercera temporada de la serie The Crown nos recuerda una de las primeras experiencias horribilis de la Monarquía con el medio audiovisual. En 1969 el duque de Edimburgo tuvo la idea de rodar un documental sobre la familia que diese una imagen más cercana de ellos que la que percibían los ciudadanos, pero el resultado no fue el esperado, al menos para Isabel II, a la que nunca convenció del todo la idea y ordenó retirar el documental tras su primera emisión. Carlos, Diana y el amor Aunque la Reina salió escaldada de esta experiencia, otros miembros de la Familia Real siguieron confiando en que los medios de comunicación les ayudarían a incrementar su popularidad. Pocos días antes de su boda Carlos y Diana se sentaron ante las cámaras probablemente con la intención de presentarse como la prometedora pareja llamada a reinar algún día, pero el resultado se quedó a medio camino entre triste y premonitorio. Con un príncipe de Gales, obviamente más acostumbrado a estar en el foco mediático, y una Lady Di ligeramente cabizbaja, tratando de vencer la timidez y tal vez cierta incomodidad. Esta percepción se multiplicó ante la respués de su prometido a una pregunta aparentemente inocente y hasta obvia para una pareja que está a punto de pasar por el altar: "¿Estáis enamorados?". Diana Spencer no dejaba lugar a dudas con un contundente "¡sí, claro!, pero la ambigua respuesta de Carlos de Inglaterra la descolocó a ella y a muchos teleespectadores. "Sí, bueno, o lo que sea que enamorados signifique", contestó. VER NOTICIA >>

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