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Cómo ayudar a los más pequeños a gestionar sus emociones

Es lógico que estos días los niños experimenten un torbellino de sentimientos, desde la ansiedad al pánico, pero con nuestra ayuda podrán sobrellevarlo

Debido al coronavirus, todos afrontamos estos días una realidad excepcional: teletrabajo, niños sin cole… y una crisis sin precedentes que nos genera inquietud y mucha incertidumbre. Por este motivo, desde la Asociación Española de Pediatría nos han querido recordar que los adultos no somos los únicos que estamos experimentando un sinfín de emociones: nuestros hijos también. Y si para nosotros resulta complicado, ellos tampoco lo tienen fácil.

“Todas las familias estamos pasando por un proceso de adaptación”, apunta Azucena Díez, presidente de la Sociedad de Psiquiatría Infantil, quien nos ha hablado de los sentimientos que afloran -y seguirán aflorando- las próximas semanas.

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¿Qué es lo que sienten ante esta situación?

Azucena Díez nos ha explicado cuáles son las emociones más habituales que experimentan los pequeños de la casa:

  • Incertidumbre. Día a día se nos notifican nuevas medidas y aparecen noticias que nos obligan a tomar diferentes decisiones. Aunque no sepamos lo que va a ocurrir, los padres debemos explicárselo con paciencia y tranquilidad. Nuestro mensaje es muy importante para ellos. Además, la psiquiatra señala que los niños tienen mucha plasticidad neuronal, por lo que, en general, se adaptan mejor que nosotros.
  • Pánico y miedo. Temen contagiarse, contagiar a otros… “Los niños tienen a sus abuelos muy presentes, así que en una situación como ésta, con todo lo que escuchan en las noticias, piensan que pueden fallecer”, detalla Azucena Díez. Por ello, es fundamental que les tranquilicemos.
  • Tensión y ansiedad. Al fin y al cabo, el confinamiento puede generar situaciones de tensión entre los miembros de la familia, y los pequeños lo perciben.
  • Desobediencia y rebeldía. Tal y como apunta la psiquiatra, los niños tienden a buscar su sitio y actuar en su beneficio. Por tanto, al ver que no van a la escuela, pueden interpretar que son vacaciones y tienen vía libre para hacer lo que quieran: estar frente a la pantalla todo el día, comer tanto chocolate como se les antoje… la ausencia de límites propiciará que busquen cubrir sus necesidades básicas. Y con los adolescentes ocurrirá un poco lo mismo. Hemos de controlar el tiempo que pasan frente a la pantalla, y lograr que hagan ejercicios.
    En resumen: es esencial establecer una rutina de tareas y actividades.

“Evidentemente, estos primeros días, puede haber hasta cierta diversión, pero como esto va para largo, los sentimientos se agravarán con el paso del tiempo”, comenta Azucena Díez. La psiquiatra alerta de que, por este motivo, “debemos imponer rutinas y obligaciones”, pero eso no nos exime de hacerlo con cariño. Por ejemplo, darles una pequeña recompensa por cada logro.

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¿Y cómo podemos ayudarles?

Al igual que nosotros, nuestros niños están aislados, sin ver a sus amigos y compañeros. No es una situación fácil, en absoluto, y para hacer todo más llevadero, Azucena Díez nos habla de unas herramientas básicas:

  • Paciencia.
  • Creatividad. Más allá de los deberes, pensar en actividades lúdicas, de ocio, para entretenerse.
  • Comunicación. Además de transmitir una actitud lo más serena posible, la psiquiatra nos recomienda que los adultos nos pongamos de acuerdo en qué información y cómo se la vamos a trasladar a los pequeños. Podemos hablar un momento del coronavirus, que los niños pregunten y expresen lo que sienten. Pero tampoco podemos dejar que sea el centro de todas las conversaciones.
    Además, nos propone que hagamos conferencias y videollamadas con la familia y con sus amigos, planteándoselo como si fuera el recreo. Otra opción es organizar varios juegos con sus compañeros a través de videollamadas. “Este contacto les infunde tranquilidad e ilusión. Tratemos de apoyarnos en las nuevas tecnologías, que por una parte, pueden ayudarnos mucho”, afirma.
  • Delimitar espacios. Es muy importante que los niños comprendan que hay espacios de ocio y de trabajo. El pequeño tiene que comprender que cuando mamá está trabajando, no puede molestar.

Desde el punto de vista de la psiquiatra, un aspecto fundamental a tener en cuenta ahora es la expresión. Debemos animar a los chicos a que se expresen. “Algunos son muy introvertidos, y les cuesta exteriorizar sus sentimientos”, relata. Si notamos que nuestro pequeño:

Puede que le sea difícil mostrar sus sentimientos. En estos casos, está en nuestras manos ayudarles a hacerlo:

  • A través del dibujo.
  • Leyendo cuentos o que ellos mismos se inventen uno.
  • Grabando vídeos en los que relaten cómo se encuentran.
  • Lo que la psiquiatra denomina la ‘técnica de la radio’. Un método que siempre se ha utilizado. La psiquiatra nos propone contarles una historia de que un niño de nuestro entorno cercano se estaba haciendo pipí en la cama por toda esta tensa situación, pero al jugar, se le ha pasado. “Entonces, ese niño que no quería hablar, ya nos está escuchando”, explica Azucena Díez.

Por último, la psiquiatra nos recuerda la importancia de que obliguemos a los niños a mantener medidas de higiene. Al fin y al cabo, son agentes de contagio. “No pueden visitar a los abuelos, a otros amigos, a otras personas enfermas… hay que velar por su seguridad y ser solidarios. Es por una causa mayor”, resume.

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