Todo lo que los niños pueden aprender en la cocina

El mundo de los fogones suele resultar fascinante para los más pequeños, y además, un lugar idóneo para que adquieran habilidades como la gestión de emociones, y valores como la responsabilidad

¿Cuántas veces has pillado a tu pequeño ‘con las manos en la masa’? Jugando con la comida, experimentando con los sabores… Para los niños, la cocina es un mundo fascinante, donde pueden manipular cosas con sus propias manos y dar rienda suelta a su creatividad.

Por ello, tal y como nos explica Ana Herrero, psicóloga y orientadora del colegio Brains de Madrid, no es extraño que a tu hijo le guste cocinar. Es más, es habitual que su interés por la gastronomía despierte a partir de los 2-3 años, e incluso antes. Justo cuando su aprendizaje cognitivo experimenta su mayor plasticidad. Por tanto, si creamos entornos estimulantes, podremos ayudarles a que desarrollen sus habilidades. Y aunque muchos lo desconozcan, los fogones son un espacio ideal para aprender valores como la responsabilidad o la paciencia.

- Lee: Cuentos infantiles para fomentar las habilidades emocionales

Herramientas y valores esenciales para su futuro

Si muestran curiosidad por la cocina, Ana Herrero nos anima a estimularles, a conseguir que su interés vaya en aumento. De hecho, la ciencia ha demostrado que “la funcionalidad del cerebro se multiplica cuando el aprendizaje viene acompañado de una intensa actividad emocional”.

La psicóloga afirma que no debemos subestimar las capacidades de nuestros hijos. Es importante confiar en ellos, permitirles colaborar en las tareas de cocina, puesto que lo que pueden aprender en los fogones, va mucho más allá de los propios platos, y les va a ser de utilidad tanto en su día a día como en su futuro:

  1. Habilidades de comunicación. Ana Herrero indica que si ya saben leer, pueden ir leyendo los ingredientes que necesitamos para la receta.
  2. Funciones ejecutivas:
    - Organización. Cada uno tiene un rol y una función que cumplir en esta ‘misión gastronómica’. Antes de comenzar, debemos definir, por ejemplo, quién batirá los huevos, quién limpiará la verdura…
    - Planificación. Trabajamos con una receta, así que tenemos que planificar qué ingredientes necesitamos, en qué proporción…
    - Atención. Es necesario que sigamos con cuidado, cada uno de las indicaciones.
    - Elaboración del plato, gestión de los recursos con los que se cuenta… En ocasiones, nos encontraremos con que tenemos que idear un plato con los recursos limitados que tenemos en nuestra nevera.
  3. Responsabilidad. En la línea de la organización, cada uno debe tener claro cuál es su tarea, y desempeñarla de forma responsable.
  4. Trabajo en equipo. Aprender que cada persona puede aportar algo para conseguir un objetivo común. 
  5. Orden. En la cocina existe un orden que ellos interiorizarán. “Primero tenemos que cascar el huevo, y luego batirlo”, ejemplifica.
  6. Sentido de la autonomía. Los niños se sienten orgullosos de lo que hacen, y conforme vayan creciendo, serán capaces de hacer más cosas por sí mismos.
  7. Gestión de emociones. Dado que la dificultad de la cocina aumenta, descubren que “las cosas no salen bien a la primera”, en palabras de Ana Herrero. Aprenden a controlar su frustración, ya que se les caerá algún alimento, mancharán, en alguna ocasión el resultado final no será el esperado, manejarán las críticas mejor…
  8. Paciencia, un ingrediente esencial en la cocina. Deben esperar unos minutos para que algo se cueza, para que salga del horno…
  9. Perseverancia. Todo plato conlleva una serie de pasos, así que tenemos que seguirlos y esforzarnos para que salga lo mejor posible.

Niños aprendiendo a cocinarVER GALERÍA

- Lee: Especial recetas infantiles: ¡Diviértete con tus hijos en la cocina!

Consejos para fomentar su interés

Además del interés que ellos mismos muestren, podemos fomentarlo de muchas formas:

  • Búsqueda de recetas. Elegir con ellos qué recetas vamos a elaborar, las podemos encontrar tanto en un libro de cocina como en Internet.
  • Elaborar la lista de la compra. Una vez ya sabemos qué plato vamos a elaborar, si ya saben escribir, pueden confeccionar ellos una lista de todo lo que precisamos.
  • Ir a la compra con ellos. A los 6-7 años aprenden a leer, así que nos pueden ir diciéndonos, en voz alta, qué tenemos que comprar. Además, en el mercado, aprenderán por qué es tan importante diferenciar entre gramos, kilogramos… que le enseñan en la escuela. Incluso comprenderán la razón por la que los productos varían de precio, cuándo están en temporada

“A nuestros hijos les encanta contribuir en la cocina”, asevera Ana Herrero, y debemos aprovecharlo, pero teniendo siempre en cuenta su edad. Desde muy pequeños pueden echarnos una mano. Por ejemplo, “a partir de los dos años, pueden lavarnos un tomate, pelar el plátano… o amasar con sus propias manos”, explica la psicóloga.

Al mismo tiempo, lanza un aviso a los padres: el aprendizaje se basa en ensayo y error, por lo que “debemos recordar que sus habilidades motrices van mejorando conforme pase el tiempo. Los niños van a manchar, a tirar un montón de cosas al suelo...”. Por tanto, tenemos que armarnos de una buena dosis de paciencia y comprensión. Necesitan equivocarse para aprender.

Además, la orientadora del colegio Brains de Madrid afirma que si los niños participan en la elaboración de un plato, se sienten muy orgullosos de su trabajo, lo que aumenta sus ganas de probarlo. Un nuevo método para conseguir que pruebe ese alimento (verduras, pescados...) que, hasta ahora, no le convencía. 

- Lee: ¡Que tu hijo se convierta en todo un chef con estas canciones infantiles!

Más sobre