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¿Cuáles son las causas del 'cólico del lactante'?

Si tu bebé llora continuamente y de manera inconsolable, es probable que se lo hayan diagnosticado. Pero detrás puede esconderse un problema de adaptación, como el reflujo o el pseudo-estreñimiento

Los llantos de nuestro bebé son muchos y variados, pero existe uno muy ‘temido’, al que ponemos nombre propio: el cólico del lactante. Se trata de unas crisis recurrentes de dolor de origen abdominal, que afectan a los niños durante sus tres primeros meses de vida, son inconsolables, y además, no están relacionados con ninguna enfermedad.

El doctor Jesús Garrido, autor de Bebés sin cólicos, advierte que durante muchos años se han englobado problemas comunes de los bebés bajo esta definición. Y asegura, contundente, que “el cólico del lactante no existe”. Todos los niños lloran por una causa, que puede ser:

  1. No se están cubriendo sus necesidades básicas. Por ejemplo, si le damos de comer al niño y cesa su llanto, significa que tenía hambre.
  2. Tiene problemas adaptativos que le están produciendo dolor, como el reflujo o una intolerancia alimentaria.

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¿Cuáles son las causas de su malestar?

El doctor Jesús Garrido señala que todos los bebés tienen unas necesidades básicas de confort, estímulos y comida, que si no se cubren de manera satisfactoria, provocan su llanto. Por tanto, aconseja que lo primero que debemos hacer cuando le escuchamos llorar, es cerciorarnos de que tiene todo lo que necesita: darle de comer, cogerle en brazos...

En caso de que no se calme, tendremos que averiguar cuál es el origen de su malestar, y apunta una serie de causas:

  1. Reflujo gastroesofágico. Exceso de producción de ácido en el estómago.  Cuando los bebés comen con ansiedad, su estómago se llena muy rápido y no da tiempo a que la leche amortigüe la acidez. Por tanto, si esa leche refluye, subiendo hacia arriba, por el esófago, le quema.
  2. Intolerancia alimentaria. No puede digerir una parte de su alimentación, por ejemplo, la lactosa.
  3. Alteración de la flora. Su flora intestinal puede producir más o menos gases.
  4. Pseudo-estreñimiento. Al principio, cuando nacen, su ano no tiene fuerza y siempre está abierto. A las 2-6 semanas de vida, ya tiene fuerza, y el niño lo abre y cierra de forma espontánea, pero desconoce la forma de manejarlo. Por esta razón, son habituales los fallos de coordinación. Es decir, que no siempre consiga abrirlo para expulsar las heces y los gases.
  5. Alta demanda. Los niños de alta demanda son pequeños que tienen una necesidad de estímulos mucho más marcada que el resto. Durante el día, casi no duermen, y lloran si no se les estimula de forma continua.

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¿Qué se puede hacer en cada uno de estos casos?

Si acudimos a la consulta del pediatra, y éste nos indica que sus crisis se deben al ‘cólico del lactante’, el doctor Jesús Garrido nos anima a pedir una segunda opinión. Porque, como bien explica, su malestar suele estar provocado por algunas de las causas anteriormente nombradas, y existe una fácil solución a todos estos problemas:

  • Si se trata de reflujo. Si observamos que las únicas tomas que hace bien son las nocturnas, y durante el día come con ansiedad, arqueándose hacia atrás, se debe al reflujo gastroesofágico. El pediatra le prescribirá un antiácido. Por nuestra parte, debemos cambiar la pauta de alimentación, aumentando la frecuencia de las tomas.
  • En el caso de intolerancia. Muchos niños que toman lactancia artificial no pueden digerir la lactosa, por lo que la flora la fermenta y la transforma en ácido láctico. Este ácido, que produce gases durante la fermentación, irrita el intestino, provocando una diarrea ácida que causa la conocida como ‘dermatitis del pañal’. En este caso, el médico recomienda usar leche sin lactosa, ya que así el niño mejorará.
  • Si su flora intestinal produce muchos gases, se puede modificar asignándole probióticos.
  • Si el niño sufre de pseudo-estreñimiento, un microenema de glicerina le ayudará a abrir el ano y expulsar tanto las heces como los gases. De este modo, desaparecerá el dolor.
  • Tal y como señala el doctor Garrido, habitualmente, se ha diagnosticado erróneamente a los niños de alta demanda como cólico del lactante. Si nuestro pequeño demanda estímulos continuamente, nos toca armarnos de paciencia, atendiéndole y respondiendo a todo lo que necesite. Si le tratamos de forma adecuada, dejará de llorar.
    Además, el médico detalla que cuando estos pequeños crecen, su nivel neurológico se desarrolla más rápidamente que el del resto.

El doctor Jesús Garrido alerta que es muy importante diagnosticar el origen de sus problemas. De lo contrario, el bebé sufrirá consecuencias que afectarán a sus primeras fases de desarrollo, como, por ejemplo, una mala relación con la comida o incapacidad para descansar de manera correcta.

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¿Y si es algo más?

El médico también nos indica que hay unos signos inequívocos de que el niño puede presentar un problema más grave:

  • Fiebre.
  • Irritabilidad muy intensa.
  • Llanto inconsolable que no cesa durante horas y horas.
  • Notamos al pequeño muy apagado.
  • Mucosidad, tos, ahogo

En estos casos, no se trata de ningún cólico, así que es muy importante que les llevemos al pediatra para que haga un diagnóstico apropiado.

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