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Trucos para conseguir que los niños mejoren su comprensión lectora

La mayoría de los pequeños encuentra dificultades para entender lo que lee, un problema que se agudiza con el paso del tiempo y que puede repercutir en su capacidad de estudio

Los niños españoles no entienden lo que leen. Así lo demuestran varios estudios, entre los que se encuentra el conocido Informe PISA de la OCDE, que analiza el rendimiento académico de los estudiantes, o el Informe Pirls, que se centra en la evaluación de la comprensión lectora.

La comprensión lectora continúa siendo, por tanto, una asignatura pendiente en nuestro país, lo que preocupa no sólo a la comunidad educativa, sino también a los padres. Los riesgos de no sentar una buena base de lectura son muchos: desde la dificultad a la hora de estudiar hasta la imposibilidad de expresarse correctamente.

Con el objetivo de averiguar cómo podemos ayudar a nuestros hijos en esta tarea, nos hemos puesto en contacto con la profesora Pilu Hernández, CEO del centro ‘El pupitre de Pilu’.

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Cómo detectar el problema

Pilu nos explica que la falta de comprensión lectora está cada vez más arraigada en nuestra sociedad, y se acentúa a medida que los niños crecen. En especial, cuando avanzan a cursos como Secundaria o Bachillerato, “tienen muchos problemas a la hora de estudiar porque no comprenden lo que leen”, afirma con contundencia, añadiendo que “sólo saben hacerlo de memoria”. Por ello, advierte que no debemos tomar las notas de nuestros hijos como una medida para evaluar si tienen o no este problema.

Al fin y al cabo, los padres no estamos con ellos en la escuela, por lo que es lógico que en muchas ocasiones nos resulte complicado detectar este tipo de dificultades, y en este caso cuál es su nivel de lectura. Para averiguarlo, Pilu nos da dos consejos fundamentales:

  • Formularles preguntas después de la lectura. Es una forma de asegurarnos de que han entendido lo leído. Cuando son pequeños, podemos hacerlo mientras leemos con ellos, y si son más mayores, nos aconseja leer el libro primero, y después sacar temas de conversación sobre el mismo.
  • Hacer un seguimiento de su estudio. Al igual que en muchas ocasiones hacemos los deberes con ellos, debemos preguntarles qué han extraído de cada lección. Así, nos daremos cuenta de si son o no capaces de sintetizar lo importante.

Si, en efecto, sospechamos que tiene ciertos problemas para entender lo que lee, no hay necesidad de agobiarse. “Cada niño tiene su ritmo, y la comprensión lectora se va adquiriendo con los años”, comenta Pilu.

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Y nosotros, ¿qué podemos hacer desde casa?

La educación comienza en casa, así que la profesora incide en que la clave para mejorar la comprensión lectora comienza por fomentar la lectura entre los más pequeños. Y en esta tarea, señala que los padres jugamos un papel fundamental: “debemos predicar con el ejemplo. Hacer que nos vean con un libro en casa o cuando vamos a buscarles al colegio”, explica.

Pero eso no es todo. Desde su punto de vista, también es beneficioso que les acompañemos a la hora de leer, que nos interesemos por sus gustos y preferencias. De este modo, además de trabajar la lectura, estaremos “creando vínculos en común con ellos”, por lo que lo ideal es empezar cuanto antes.

Para lograr nuestro objetivo, la maestra nos propone:

  • Crear una rutina de lectura. Al igual que antes de irnos a la cama, nos lavamos los dientes, inculcarles el hábito de leer. Pilu alerta de que lo hacemos con muchas ganas cuando son pequeños, y en cuanto crecen, nos olvidamos de hacerlo.
  • Empezar a leer con ellos a partir de los 3 años. En cuanto los pequeños comiencen a reconocer las letras, entre los 3 y los 6 años.
  • Trabajar con ellos textos cortos y con dibujos. Después de leer cinco renglones, nos anima a hablar con ellos de lo que hemos entendido. Al mismo tiempo, indica que tampoco debemos excedernos en la cantidad de textos, ya que pueden terminar muy cansados.
  • Comprar libros con nuestros hijos. Pilu afirma que no hay que forzarles a leer algo que no les llame la atención. Tenemos que dejar que lean lo que les interesa.
  • Permitir que manipulen los libros, que los toquen, los huelan… para familiarizarse con ellos.
  • Jugar. Actividades como las sopas de letras, el ‘veo veo’, ‘palabras encadenadas’… son buenos métodos para trabajar su atención, comprensión y memoria. A través de estos juegos, aprenden palabras, y trabajan tanto el lenguaje como la expresión oral.

Con todos estos trucos, conseguiremos despertar su interés hacia la lectura desde la infancia, pero también estaremos sentando las bases de una buena comprensión lectora. Lo que les ayudará a que, en un futuro, “no cometan faltas de ortografía, tengan errores en la redacción de textos, sepan resumir y sintetizar, y tengan una gran riqueza de vocabulario”, en palabras de Pilu. “Y nunca estarán solos porque cada libro les sumerge en una historia y aventura diferente”, concluye.

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