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Lactancia

Así influye tu dieta a la hora de dar el pecho

Los bebés son capaces de percibir los sabores de los alimentos que tomamos a través de la leche

Todos los expertos coinciden en que el mejor alimento que existe para nuestro bebé es la leche materna. No sólo aporta las proteínas y nutrientes esenciales para su crecimiento, sino que contiene bacterias beneficiosas que resultan fundamentales para la digestión y absorción de nutrientes, además de contribuir a que se produzcan menos gases en el intestino.

Durante la lactancia, es habitual que surjan miles de preguntas, y las más frecuentes están relacionadas sobre la dieta a seguir, y si lo que comemos afecta a la leche. Para despejar las dudas, nos hemos puesto en contacto con la doctora Susana Ares, del Comité de Nutrición y Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEP), quien nos ha confirmado que lo que ingerimos influye en el sabor de la leche.

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Seguir una dieta sana y equilibrada

“Durante la lactancia, las sustancias que dan sabor a los alimentos pasan a la leche, por lo que su sabor cambia según la dieta que mantenga la madre”, afirma la doctora Ares. Un proceso que también sucede durante el embarazo: “dentro del útero, donde el feto traga líquido amniótico de manera habitual, está ya en contacto con los sabores más frecuentes de la dieta”.

Sin embargo, la médico incide en que no por ello es necesario seguir ninguna dieta especial, y asegura que no existen alimentos prohibidos durante el período lactante. “La mejor alimentación proviene de una dieta sana y variada, evitando aditivos y contaminantes, al igual que la de todo el mundo”, explica. Esta dieta debería incluir:

  • Una base de cereales, principalmente integrales (como pan, arroz y pasta), y de legumbres (lentejas, guisantes, garbanzos, alubias).
  • Frutas y verduras.
  • Proteína magra, pollo, huevos, pescado y carne de vacuno.
  • Grasas saludables, como las presentes en el aceite de oliva, los frutos secos, semillas, aguacates y pescado azul, como el salmón o la caballa. En cuanto al pescado azul, aconseja no tomar más de dos raciones (unos 140 gramos) a la semana, reduciéndose a una vez por semana en caso de que sea una ración de pez espada, tiburón o aguja, puesto que pueden tener elementos contaminantes.

Asimismo, recomienda no abusar del azúcar, los dulces, alimentos procesados, aperitivos salados, grasas y refrescos azucarados.

Seguir estas indicaciones es muy importante, sobre todo porque si mantenemos esta rutina de alimentación saludable, incluyendo todo tipo de frutas y verduras, nuestro bebé se acostumbrará a todos los sabores. “Así, cuando a los seis meses comience con los sólidos, no extrañará dichos sabores”, añade.

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Alimentos que cambian el sabor de la leche

Aunque lo que comemos puede ayudar a que nuestros hijos se habitúen a todos los sabores, los alimentos no son aceptados por los niños de la misma forma.

“Algunos alimentos de sabor más fuerte pueden alterar el sabor de la leche materna, pero cada pequeño es diferente, y puede aceptarlos o rechazarlos según sus gustos. Por ejemplo, el sabor a ajo puede ser atractivo para algunos y no para otros”, comenta la doctora Ares.

Estos alimentos que más alteran el sabor de la leche son:

  • El ajo.
  • Los espárragos verdes y blancos.
  • La cebolla.
  • Las alcachofas.
  • El apio.
  • La coliflor.
  • Las coles de Bruselas.
  • Las especias picantes: pimienta, clavo, tomillo…
  • Refrescos con cafeína, café y té. De hecho, señala que beber grandes dosis de cafeína o teína (más de tres tazas de café o té al día) puede producir irritabilidad y falta de sueño en el bebé, además de inhibir la absorción del hierro en la alimentación de la madre. Unos problemas que también se han asociado al chocolate, un alimento que, según apunta, se relaciona con diarreas en el lactante.

La médico resalta que el consumo de estos alimentos se ha relacionado con la aparición de gases y cólicos en los lactantes, pero tampoco es motivo suficiente para evitarlos.

“El sabor y el olor de estos alimentos es detectable en la leche durante un espacio de tiempo variable, en función de la intensidad y cantidad del alimento ingerido”, explica. Por esta misma razón, cualquiera que sea el efecto en el lactante, en unas horas desaparece y se vuelve a la normalidad.

La doctora Ares sólo recomienda eludir algún alimento en particular, si la madre nota que el niño tiene molestias, como vómitos, diarreas, cólicos, o rechaza la leche. De esta forma, comprobaremos si su reacción es distinta y todo sigue normal.

Con respecto a la hidratación, aconseja beber al menos 2 litros diarios de líquidos o incluso más durante la lactancia: “se recomienda beber principalmente agua, pero también se pueden cubrir las necesidades de hidratación adecuadas con caldos o infusiones”. A lo que añade que “conviene incluir alimentos ricos en líquido, sobre todo frutas y verduras”. En el caso de las frutas, especifica que se debe tomar la pieza entera, ya que el zumo concentra los azúcares y pierde la fibra.

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