¿Por qué son frecuentes los desmayos durante el embarazo?

Los mareos y la sensación de desmayo son síntomas habituales en el primer trimestre de la gestación y suelen ser consecuencia de una bajada de la tensión arterial

Estar embarazada es una de las experiencias más emocionantes que puede vivir una mujer, pero este bonito proceso también está lleno de dudas, incógnitas y preocupaciones. Informarse correctamente y tomar las precauciones pertinentes para asegurar tanto nuestra salud como la del futuro bebé es fundamental para disfrutar de un embarazo sin sobresaltos. El primer trimestre, además de ser el más intenso, es en el que aparecen un mayor número de síntomas. Los famosos vómitos y náuseas, el cansancio y la fatiga, los cambios de humor o la sensibilidad en los pechos son algunos de los signos que suelen ‘dar guerra’ durante las primeras semanas.

Los mareos son otra de las molestias que aparecen en los primeros meses de la gestación y, a pesar de ser algo frecuente que, a priori, no entraña gravedad, suele alterar especialmente a la futura madre. Aunque los mareos son normales en el embarazo, y suelen desaparecer hacia el segundo trimestre, debes consultar con tu médico si son continuos y van acompañados de molestias como dolor abdominal, problemas respiratorios, visión borrosa o hormigueos.

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Principales causas

Durante el embarazo los órganos de nuestro cuerpo sufren alteraciones y tienen que adaptarse al nuevo estado. En la mayoría de casos, los mareos y la sensación de desmayo se deben a una bajada de la tensión arterial. Cuando se está embarazada la cantidad de sangre en el cuerpo aumenta entre un 40 y un 50 % y el corazón bombea más sangre. Esto provoca que los vasos sanguíneos se dilaten y la presión arterial baje gradualmente. Si el sistema cardiovascular no se adapta a estos cambios, surgen los mareos y la sensación de aturdimiento. El estrés emocional que genera la gestación, con los cambios tanto físicos como mentales que conlleva, también incide de manera decisiva en los niveles de presión arterial.

Cómo evitar estos inconvenientes
 

  • Levántate despacio y de forma progresiva: Al sistema cardiovascular le cuesta adaptarse a los cambios bruscos de posición. Al estar en reposo, la sangre se acumula en los pies y le cuesta más regresar al corazón. Esto provoca que la presión arterial baje de manera excesiva y que se puedan producir mareos o desmayos
  • Evita los espacios cerrados: Ten cuidado con los espacios cerrados, mal ventilados y especialmente calurosos. La falta de oxígeno en el ambiente favorece que los vasos sanguíneos se dilaten y, por tanto, baje la presión arterial
  • Aliméntate correctamente: La nutrición cobra una función clave desde el primer momento de la gestación y está directamente relacionada con la salud de la gestante y del bebé. No comer e hidratarse correctamente puede provocar que los niveles de azúcar bajen (hipoglucemia) o que se produzca deshidratación
  • Cuidado con el ejercicio: La práctica de ejercicio tiene efectos positivos sobre la salud en este periodo. Sin embargo, no a todas las embarazadas se les recomienda hacer deporte por lo que es importante obtener un consentimiento médico antes de ponerse manos a la obra. A grandes rasgos, debe realizarse de forma moderada y gradual, empezando despacio y parando en caso de que comiences a sentir aturdimiento

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