deporte-embarazo

Así influye el deporte en tu embarazo, a favor y en contra

Los expertos consideran que toda mujer debería realizar ejercicio durante el embarazo y, sin embargo, detectan que pocas lo hacen por miedo a lesionarse y causar problemas a la gestación. Aquí te proponemos algunas razones para realizar ejercicio físico y qué precauciones debes tener.

El embarazo es una época de nuestra vida en la que el ejercicio puede aportar unos beneficios indispensables para nuestra salud y marcar una gran diferencia en todos los procesos que acompañan a la gestación. Si descuidamos nuestra forma física durante el embarazo, podemos ganar un peso excesivo, sufrir un mayor riesgo de dar a luz mediante cesárea, sufrir diabetes gestacional e incontinencia urinaria.

De hecho, una investigación realizada por la Universidad Camilo José Cela (UCJC) ha llegado a la conclusión de que el ejercicio aporta claramente unos beneficios físicos indispensables tanto a la madre como al feto. Sin embargo, el propio estudio señala que son muy pocas las mujeres que realizan el ejercicio necesario, porque desconocen cuál es la mejor forma de hacerlo y temen hacer daño al feto o producir complicaciones en el proceso de gestación.

Beneficios del ejercicio físico

Existen estudios que determinan que una madre que adquiere un peso significativo durante el embarazo podría estar transmitiendo al feto cierta predisposición a sufrir obesidad. Además, la falta de ejercicio físico aumenta el riesgo de sufrir preeclampsia, dolores lumbares y pélvicos, entre otros problemas.

Los especialistas recomiendan el ejercicio a todas las mujeres, tanto las que ya lo practicaban antes del embarazo, como aquellas que han llevado siempre una vida sedentaria y desconocen completamente lo que implica hacer deporte, porque nunca es tarde si el beneficio es bueno.

Leer: ¿Y si hay complicaciones durante la gestación?

Buen ejercicio, pero con moderación

Una de las pautas más importantes a la hora de hacer ejercicio físico durante la gestación es aplicar el sentido común y realizar los ejercicios con moderación. Se recomienda iniciar este ejercicio en la semana 12 de gestación, cuando el peligro sobre el feto sea menor y ya esté más asentado, y esta rutina se puede extender hasta la semana 39.

Los ejercicios estrella son el yoga y el pilates, aunque no son excesivamente útiles para cuestiones puramente físicas (no subir más peso, problemas urinarios…), pero acaban siendo importantes para trabajar sobre la resistencia al dolor y la salud emocional.

A nivel de deporte, la tabla de ejercicios siempre debe estar supervisas y adaptada por un profesional, pero se recomiendan entre tres y cuatro sesiones de entre 45 y 60 minutos, casi como si fuera una persona que no está pasando por un embarazo.

Leer: El último trimestre del embarazo: ¿cómo afrontar los meses de calor?

Contras del ejercicio físico

Lo más importante a la hora de realizar ejercicio físico durante la gestación es que nunca resulte excesivo, sino moderado. En caso contrario, podemos sufrir deshidratación, reducción del flujo uterino e hipertermia.

Quedan descartados, por tanto, los ejercicios de alta intensidad o con una duración larga, que aumenten el consumo de oxígeno y que puedan reducir el que le llega al feto. También es muy importante controlar la temperatura corporal, dado que cuando hacemos ejercicio nuestro cuerpo la eleva, lo que hace aún más necesario hacer ejercicio en un lugar donde no haga calor, para no sumar grados.

Durante el embarazo, los ligamentos se ensanchan para dar flexibilidad a los cambios morfológicos que sufrimos. Por esta razón, no controlamos nuestro cuerpo de la misma manera, y este no es fiable a la hora de informar al cerebro sobre su situación espacial. Esto quiere decir que estaremos más torpes y los ejercicios bruscos empiezan a ser más peligrosos según avanza la gestación, porque podemos correr el riesgo de lesionarnos con mayor facilidad: nuestro cuerpo es más sensible y a la vez somos menos precisas en los movimientos, porque el sistema nervioso que informa al cerebro y los tendones que dan flexibilidad están 'en obras' y no funcionan a pleno rendimiento.

Leer: Varices vulvares en el embarazo: qué son y cómo prevenirlas

Más sobre