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Con estos consejos, dar el pecho a tu bebé en verano será más fácil

Las altas temperaturas, los viajes continuos... sabemos que amamantar a tu hijo en la estación estival puede resultar incómodo, pero puedes evitarlo si sigues estas recomendaciones

No existe alimento infantil más completo que la leche materna, ya que contiene todas las proteínas y nutrientes imprescindibles para el desarrollo y el crecimiento de los niños. Tanto es así, que la Organización Mundial de la Salud recomienda que el bebé la tome durante sus seis primeros meses de vida, e incluso nos aconseja continuar con la lactancia hasta los dos años de edad, como mínimo.

Pero la llegada del verano puede provocar que este proceso resulte más complicado e incómodo tanto para la madre como para el pequeño. Y es que es innegable que las altas temperaturas y los viajes continuos, entre otros muchos factores, alteran nuestra rutina habitual, afectando, por tanto, esos momentos en que solemos dar el pecho a nuestros hijos.

Sin embargo, no debemos desesperarnos: la lactancia en el período estival no tiene por qué tornarse en una misión imposible si se siguen estos consejos que nos da Medela.

  • Olvídate de los horarios: tu bebé es el que ‘manda’

En efecto. Deja que sea tu bebé quien pida las tomas y no esperes a que llore. Si notas que cabecea, muestra su lengua o se lleva su mano a la boca, significa que tiene sed.

En estos meses, es normal que, al igual que nos ocurre a la mayoría de personas, los niños suden más, perdiendo una mayor cantidad de sales minerales. Y la mejor manera de obtener el líquido que necesitan es a través de la leche materna, que está compuesta en un 88% por agua.

En caso de que no puedas darle el pecho, no te agobies, recuerda que existen métodos para extraer la leche. Pero es muy importante que la mantengas en frío nada más lo hagas para mantener todas sus propiedades intactas. Así evitarás que el calor de estas fechas la estropeen.

  • A la sombra y fresco, el lugar idóneo para dar el pecho

Aunque suene evidente, hay que buscar un sitio con una temperatura adecuada. Y no sólo porque os sintáis más cómodos los dos -madre e hijo-, sino porque garantizará que el flujo de la leche y las tomas sean todo un éxito. De lo contrario, una situación estresante puede llegar a influir en tu producción de oxitocina -la hormona que permite que se libere la leche-.

Si sueles hacerlo en casa, conseguir crear este ambiente es muy fácil, tan sólo tienes que cerrar las ventanas, bajar las persianas y mantener, en todo momento, al niño lejos del chorro del aire acondicionado.

Y si eres de las que prefieres realizar las tomas al aire libre, no te olvides de proteger a tu bebé: la crema solar y un gorrito que le cubra la cabeza se convertirán en tus aliados.

  • Una buena alimentación es esencial

Ya sabemos que tu bebé es la ‘estrella’, pero tú juegas un papel destacado. Sí, has leído bien, porque si a lo largo del embarazo los médicos insisten en cuidar la alimentación, durante la etapa de lactancia no iba a ser menos. Todo lo que comes influye en el contenido de las vitaminas y minerales de tu leche, transmitiendo, así, a tu pequeño los sabores de los alimentos y bebidas que ingieres, lo que repercutirá en sus futuros gustos.

  • Hidrátate: toma entre seis y ocho vasos de agua al día

Durante la toma, es habitual que sientas sed -debido a la liberación de oxitocina-, y que, además, aumente tanto tu temperatura corporal como la del bebé, puesto que vuestra piel está en contacto.

Por ello, es recomendable que bebas con frecuencia, cada vez que tu cuerpo te lo indique -entre seis u ocho vasos al día sería ideal-, y antes de dar el pecho, bebe un vaso de agua, de zumo de frutas sin azúcares añadidos o leche.

Si sigues estas sencillas pautas, lograrás disfrutar de ese momento junto a tu pequeño, independientemente de la estación del año.

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