Así eran originalmente los cuentos clásicos de nuestra infancia

Los cuentos infantiles tradicionales forman parte de nuestra infancia y, seguramente, también de la de nuestros hijos. Pero estas historias en su origen eran unos relatos nada recomendables para los niños que pudieran oírlos.

La tradición oral es inherente a la condición humana, y por muchas formas que tengamos a día de hoy de ofrecerles a nuestro hijos relatos que les ayuden a crecer y les aporten una visión positiva de la vida, contarles cuentos que conocemos de memoria sigue siendo una etapa de su crecimiento que no nos debemos saltar.

Pero para contarles un cuento que no necesitemos leer, lo más normal es que recurramos a las historias tradicionales que en su día otros nos contaron, y que podemos reproducirle con toda la seguridad de que no nos vamos a equivocar. Nos referimos a los cuentos tradicionales, esos que acaban siempre con un final feliz y que el paso de los años ha dulcificado hasta hacerlos imprescindibles durante nuestra infancia, pero que en su origen eran historias con planteamiento o final bastante terrible.

La Sirenita, un final donde no triunfa el amor

Disney ha respetado la historia original de Hans Christian Andersen hasta que llega el desenlace. En un principio nos encontramos en ambas versiones con la historia de una Sirenita que rescata a un hermoso príncipe de morir ahogado en un naufragio y se enamora perdidamente de él. Tras un pacto con la Bruja del Mar adquiere la apariencia de una humana y se lanza a la superficie para conquistarle, porque si no consigue que se case con ella, la Sirenita morirá.

La Sirenita, un final donde no triunfa el amorVER GALERÍA

El final que ideó el escritor Danés se alejaba demasiado de lo que consideramos a día de hoy adecuado para un niño ya que no tenía nada de feliz. Andersen nos cuenta cómo el Príncipe se casa con una princesa, que no es la Sirenita, pensando que fue quien le salvó de morir ahogado. Cuando se celebran las bodas, tal y como había vaticinado la Bruja del Mar, el corazón de la Sirenita se despedaza y se dispone a morir. Aún tiene una oportunidad de salvarse, y es clavándole una daga en el corazón al Príncipe, pero le ama demasiado y decide arrojarse al mar donde morirá y se convertirá en espuma. Un final desdichado se mire por donde se mire, así que de momento nos quedamos con la versión de Disney para nuestros pequeños.

Leer: Descubre a tu hijos la Antigüedad clásica con estos libros para niños

Caperucita Roja, sin ayuda del leñador

Nos resulta imposible contar la historia de Caperucita Roja sin reproducir la mítica conversación entre la niña y el Lobo, disfrazado de Abuelita, que comienza con “Abuelita, abuelita, qué ojos tan grandes tienes” para desembocar en el reconocimiento del Lobo por parte de Caperucita, la persecución y el final feliz gracias a la oportuna aparición del Leñador.

Caperucita Roja, sin ayuda del leñadorVER GALERÍA

Este cuento, que procede de una antigua tradición oral, cuenta en sus orígenes la historia de una niña que es engañada por un lobo para comerse a su abuela y en la que luego ella será devorada también. Charles Perrault recogió esta historia con toda su crueldad y así la escribió para su transmisión a través de generaciones y generaciones. Por suerte para nosotros, los Hermanos Grimm le dieron la vuelta a la historia, salvaron a la Abuela y a Caperucita de ser devoradas, idearon la aparición del personaje del Cazador, y le dieron su merecido al Lobo. de esta manera crearon un cuento mucho más afín con los gustos infantiles de su época (y de la nuestra).

Leer: Cuentos infantiles que fomentan la igualdad

La Bella Durmiente, una historia nada bella

La primera versión de esta historia fue escrita por el italiano Giambattista Basile en 1636, y era todo menos un cuento infantil. La parte que conocemos, en la que la única hija de los reyes recibe una maldición que la hará dormir hasta que la despierte el primer beso de amor, no se distancia mucho de la de Basile, en la que la princesa cae en un profundo sueño a causa del envenenamiento causado por una astilla envenenada. Pero, en la versión original, no se limitan al casto beso que le ofrece el Príncipe al verla dormir, sino que este mantiene relaciones sexuales con la Princesa a pesar de estar dormida, y como consecuencia ella tendrá dos bebés. 

La Bella Durmiente, una historia nada bellaVER GALERÍA

Pero como el Príncipe ya estaba casado, cuando su mujer descubre lo que ha ocurrido comienza una terrible historia de celos y de intrigas que acabará con la muerte de la mujer engañada. Después, la Bella Durmiente y el Príncipe se casarán y seguirán aumentando la familia. Perrault fue el encargado de dulcificar este terrorífico cuento, y de convertirlo casi milagrosamente en la edulcorada historia que ha llegado hasta nosotros y hasta la factoría Disney.

Leer: Descubre cómo eran realmente los protagonistas de los cuentos de siempre

More about

Read more