Descubre cómo eran realmente los protagonistas de los cuentos de siempre

Detrás de los cuentos infantiles, se esconden historias que no siempre tuvieron un final tan feliz.

Los protagonistas de los cuentos clásicos que contamos a nuestros hijos, y que seguramente nos contaron en nuestra infancia, viven unas aventuras que tienen a bien terminar en un final feliz. Y eso nos encanta, pero resulta muy interesante saber que en su origen estas historias no solían tener un final feliz. De hecho, los relatos originales de los hermanos Grimm eran demasiado crueles para los niños, por lo que no nos sorprende nada ver cómo estas historias se han ido suavizando con el paso del tiempo.

Pinocho

Seguro que viendo el clásico de Disney hecho película, o leyendo la historia, se te han saltado las lágrimas en más de una ocasión. Por suerte, al final Pinocho logra reunirse con su padre y convertirse en un niño de verdad, gracias a su valor a y a su gran corazón. 

Pero lo cierto es que la historia original de los hermanos Grimm no es tan amable con el pobre Pinocho que, tras ser desobediente una y otra vez, termina siendo ahorcado por el Zorro y el Gato. Está claro que queremos ayudar a nuestros hijos a que sean sinceros y a que tengan un buen comportamiento, pero nos gusta más el final edulcorado en el que todo termina felizmente tras haber aprendido la lección.

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Blancanieves

Según algunos historiadores, el personaje de Blancanieves está inspirado en una princesa alemana llamada María Sofía Catalina que, según dicen, quedó huérfana de madre y fue rechazada por su madrastra, una condesa conocida por todos por tener un terrible carácter, que daría origen al personaje de la madrastra cruel. Además, la verdadera condesa tenía un espejo parlante, un objeto de decoración típico de la aquella época, que hoy se conserva y exhibe en el Museo Spessart en la ciudad de Mainz.

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La historia real termina con el misterioso envenenamiento de la madrastra, y en el cuento de los hermanos Grimm, es condenada a bailar sin descanso con unos zapatos mágicos, hechos de hierro caliente, hasta la muerte. De nuevo, demasiadas tragedias para los pequeños de la casa.

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Cenicienta

La historia de Cenicienta, escrita tanto por los hermanos Grimm como por Charles Perrault, tiene su origen en el Antiguo Egipto, en la historia de Ródope, una joven griega raptada por los piratas y llevada a Egipto. Allí ejerce de sirvienta, acompañada por pájaros, un hipopótamo y un mono. Durante un acto real, las doncellas impidieron a Ródope, vestida con sus mejores galas, que se acercara a la ceremonia. Pero el dios Horus robó las sandalias de oro de la joven y se las llevó al emperador, que entendiendo la señal divina, ordenó que todas las doncellas se probaran las sandalias y se casaría con la dueña de las mismas.

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En la historia de los hermanos Grimm, las madrastras se cortan los talones para que sus pies entren en los zapatos de cristal y son duramente castigadas al final. En cambio, el cuento de Perrault tiene un final más amable que el de Disney, ya que Cenicienta perdona a la madrastra y a sus hermanastras, que finalmente son invitadas a la boda de la joven con el príncipe. 

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