Tu bebé también puede hacer yoga

Ponte en forma y estrecha lazos con tu hijo a través del yoga, una disciplina que te aportará muchos beneficios en un momento tan especial de tu vida.

El yoga es una actividad excelente para practicar después del parto por dos grandes motivos: mejora tanto tu forma. Pero es cierto que tras el nacimiento de un bebé, la necesidad de este y de la madre es pasar el mayor tiempo posible juntos. Por suerte, muchos centros ofrecen la posibilidad de ejercitarte en esta práctica con tu hijo, de manera que puedas ponerte en forma y tener un momento para ti, pero compartiéndolo con él. Este tipo de clases se adaptan con total naturalidad al ritmo de ambos y a las distintas situaciones que se puedan dar. 

Lo ideal es practicarlo con él a partir del segundo mes, ya que en las primeras semanas de vida es un ser extremadamente frágil. En cuanto a la madre, una vez que el médico diga que es posible que puede practicarlo, podrá reforzar con él su suelo pélvico y la zona del abdomen. También te ayudará a nivel psicológico a relajarte y a controlar el estrés, gracias las asanas y las respiraciones (pranayamas).

El yoga para bebés es una manera excelente es de reforzar la relación madre-hijo, y de fortalecer la confianza entre ambos. Para él será un momento único en el que sentirá tu calor y protección.

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¿Disfruta mi bebé del yoga?

Es posible que tu bebé llore al principio si se siente en un lugar desconocido en el que no reconoce el espacio, a la gente o la iluminación. Pero en cuanto note que tú te encuentras relajada y que estás pasándolo bien, se relajará como tú y empezará a disfrutar del momento. 

Por otro lado, hay quien asegura que los bebés que ya “practicaron” yoga cuando estaban en el vientre de su madre, porque ella lo hacía, se sienten familiarizados con las respiraciones, el tipo de música e incluso las voces.

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Puesto que el principio de esta práctica es expresar el instinto vital de cada persona y su movimiento interno, casi todos lo ejercicios se realizan con proximidad al bebé, que suele estar tumbado cómodamente, sintiéndose tranquilo y acompañado.

Desde esa posición muchos se lanzan a rodar y a reptar, iniciando su propio movimiento y desarrollando su psicomotricidad. Además, lo hace acompañado del calor y el amor de su madre en un momento de máxima conexión con nuestro interior.

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Vosotros marcáis el ritmo

A la hora de practicar yoga con tu bebé hay que partir de la comodidad y del respeto hacia sus necesidades. No te agobies si en mitad de la clase necesitas darle el pecho, calmar su llanto o cambiarle el pañal. Esto debe ser algo normal en una clase de madres con bebés donde el objetivo no es que salgas más estresada de lo que entraste.

La intención es que si tienes que atender a tu hijo lo hagas tranquilamente mientras el resto sigue con su clase, con naturalidad. No te sientas incómoda por ese tipo de situaciones porque son completamente naturales. Cuando cojas confianza verás que es un momento único para que ambos podáis disfrutar del ejercicio y de vuestra propia consciencia corporal.

Te ayudará a socializar

A veces los primeros momentos de la maternidad pueden ir acompañados de cierta sensación de soledad, especialmente si eres primeriza. En las clases de yoga tendrás la oportunidad de conocer a otras madres que se encuentran en tu misma situación, y te sentirás apoyada a la vez que empatizas con el resto. Podrás compartir experiencias y problemas que os serán comunes a todas, o al menos a la mayoría. Además, tu bebé también podrá entrar en contacto con otros bebés en un contexto idóneo: relajados y en sintonía.

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