¿Es bueno obligar a los niños a comer alimentos que no quieren?

Batallar con los más pequeños a la hora de la comida es un problema que 'trae de cabeza' a muchos padres. Fomentar una relación sana con la comida es la clave

Una escena muy frecuente que se suele dar en muchos hogares es un niño sentado a la mesa que no quiere comer. Se trata de una circunstancia a la que se enfrentan muchos padres y que, en muchos casos, puede llegar a suponer una pesadilla, pero no solo para ellos. Obligar a comer a los más pequeños de la casa conlleva a tensas situaciones familiares muy desagradables para las dos partes y que no conducen a ninguna solución clara. Muchos adultos creen que si los niños rechazan los alimentos que se les ofrece (en su mayoría, frutas, verduras o pescado), tendrán consecuencias negativas en su crecimiento. Una teoría errónea que un estudio elaborado por la publicación científica Science Direct (y del que se ha hecho eco la prestigiosa revista gastronómica Appetite) se ha encargado de desmentir.

Lee: Mamás 'instagrammer' que hacen la comida más divertida para sus hijos

Forzar a comer un alimento creará el efecto contrario

En la tesis se ha analizado la relación entre la alimentación selectiva, la presión de los padres y el crecimiento en la temprana infancia, llegando a la conclusión de que, aunque los niños se nieguen a comer determinadas cosas, eso no afectará a su desarrollo normal. Sin embargo, obligarles a hacerlo cuando no lo desean, sí puede llegar a tener el efecto contrario y que cojan manía a determinados productos solo por el hecho de haberles presionado ante ellos. Del mismo modo, otras cuestionables tácticas como las amenazas, las mentiras, el soborno o el chantaje emocional han demostrado tener idéntico resultado.

ninos comidaVER GALERÍA

Un hecho que también han secundado nutricionistas como Julio Basulto que, en su obra Se me hace bola, recalca que bajo ningún concepto hay que obligar a los pequeños a comer, algo que considera tan "poco ético" como innecesario puesto que, en el peor de los casos, puede derivar en obesidad infantil (al incitarles a comer cuando no tienen hambre). Para el experto, la opción más saludable es predicar con el ejemplo y que los padres y profesores se conviertan en el mejor modelo a seguir por los menores.

Lee: ¿Cuál es tamaño adecuado de las porciones que deben comer los niños en edad preescolar?

Fomentar una relación sana con la comida

Al igual que los alimentos que se les debe dar en sí, siempre en concordancia con una dieta saludable y equilibrada, la relación de los niños con la comida debe ser sana. Comer no solo debe considerarse como el mero acto de nutrirse, ni mucho menos como un momento de angustia, estrés o ansiedad. Se trata de una agradable actividad social (más aún en sociedades y culturas como la española) que ayuda a estrechar lazos y a educar al paladar en nuevos sabores y texturas que supondrán una experiencia enriquecedora para el menor. Un aspecto primordial cuya base reside en la educación y que hay fomentar desde la primera infancia con sencillos gestos a los que pueden contribuir todos los miembros de la familia.

comida familiaVER GALERÍA

Predicar con el ejemplo

Si bien la coach nutricional Marta Soler incide en la importancia de ciertos factores tan cotidianos como llevarlos con nosotros a la hora de hacer la compra, existen otras tareas igual de estimulantes para que aprendan la importancia de una alimentación sana basada, sobre todo, en el consumo de productos frescos. Por ejemplo, un buen ejercicio consiste en hacer juntos la lista de la compra o dejar que nos ayuden en la cocina con sencillas recetas que no requieran fuego o el uso de cuchillos. Asimismo, existen una serie de normas que hay que intentar cumplir a rajatabla para conseguir que los benjamines coman (casi) de todo.

Lee: El desayuno también es la comida más importante del día para los niños

-Sentarse todos juntos a la mesa. La hora del desayuno, comida y cena deberían ser citas ineludibles para reunirse en familia y hablar en un ambiente agradable y distendido en torno a la comida.

-Comer todos los mismo. Si queremos que los niños se habitúen a comer todo tipo de alimentos, todos los miembros de la familia deberían tomar siempre el mismo menú. De esta forma verán que no son 'especiales', sino uno más. Si observan que los adultos consumen los mismos productos saludables, ellos también lo harán.

-Nada de dispositivos electrónicos en la mesa. Hacer que centren su atención en la televisión, 'tablets' o teléfonos móviles para que ingieran como autómatas hará que no aprecien la comida que tienen ante ellos. Además, les creará un hábito nada aconsejable y exigirán siempre 'ver dibujos' a la hora de comer.

-Dar opciones dentro de lo razonable. Si un niño rechaza de manera sistemática un alimento, pero come otro de características similares y que le aporte los mismos nutrientes, no hay razón para obligarle a hacerlo. Si no le gustan las manzanas, pero come peras y plátanos es perfectamente válido. Debemos ofrecerles alternativas razonables para que puedan elegir dentro de ellas y que, poco a poco, terminen por integrar cada vez más ingredientes a su menú.

-Respetar su hambre. A nadie le gusta que le obliguen a comer cuando no lo desea. Su estómago es más pequeño y si un niño dice que no tiene ganas de comer hay que creerle, puesto nadie mejor que él sabe lo que necesita.

Más sobre