El pilates también es cosa de niños

Practicar este método desde la infancia aporta una gran cantidad de beneficios a nuestros hijos, y les ayuda a cuidar de su cuerpo y de su mente.

La mayoría de los niños, a día de hoy, tienen un estilo de vida que, en la mayoría de los casos, reduce enormemente la actividad física y les lleva a pasar demasiadas horas sentados. Y en muchos casos en posiciones incorrectas. Si contabilizamos el tiempo que pasan al día sentados en clase, haciendo los deberes, viendo la televisión… frente al que pasan jugando o haciendo deporte, el resultado no es favorable para ellos. Con esta realidad, su columna vertebral está sometida a mucha presión, además de sufrir continuos desequilibrios en sus músculos.

Existen estudios que afirman que si aprendiésemos a trabajar y a cuidar correctamente nuestro cuerpo desde nuestra infancia, nos evitaríamos la mayoría de los problemas que padecemos en huesos y músculos. Nuestros huesos necesitan el movimiento para estar sanos, y si los acostumbramos a ello desde que somos pequeños, nuestro cuerpo se acostumbrará a ese cuidado de por vida.

Por eso, incluir en nuestras vidas el pilates desde la infancia aumenta la fortaleza física y les facilita a los niños un crecimiento más sano e integral.

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Cómo introducir a los niños en el pilates

Un buen momento para empezar a hacer pilates es a partir de los 6-7 años, para que el niño capte bien los ejercicios. Es importante que las sesiones sean amenas para que los niños se diviertan, además de fortalecer su cuerpo, y que se realicen uno o dos días a la semana durante 30 o 45 minutos. Los ejercicios de pilates se adaptan a las diferentes edades y posibilidades de los niños, empezando con los que son más sencillos, y progresivamente se va aumentando la complejidad según sea su evolución. Así, poco a poco, se consigue un grado de movimiento muy superior al inicial. Lo importante es que cada niño consigue aumentar la conciencia corporal en un entorno de alegría y respeto hacia él y hacia los demás.

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Tiene muchos beneficios para su salud

La práctica de pilates en niños mejora notablemente su condición física: favorece el alineamiento de la columna, aumentan su resistencia y flexibilidad, mejoran su coordinación y equilibrio,ganan fuerza y aprenden a autocorregir su postura corporal, entre otras cosas. Previene lesiones y les ayuda a reeducar su cuerpo para que mantengan posturas correctas. Además, si un niño tiene dolores de espalda, el pilates le va ayudar a aliviarlos y a prevenir otros.

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También les ayuda a tener buenas digestiones, porque los músculos del estómago se fortalecen y tonifican. Además, al hacer ejercicio se disminuye el riesgo de obesidad infantil y se crea el hábito de la actividad física, evitando convertirse en una persona sedentaria.

Y muchos para su bienestar emocional

El pilates enseña a los niños a conectar su mente con su cuerpo a través del control de la respiración, lo que les ayuda a relajarse y a concentrarse. Y luego podrán concentrarse mejor en el colegio y en el resto de actividades que realicen. 

Si tienen algún problema que les hace estar nerviosos o agresivos, el pilates les ayuda a canalizar lo que sienten y a recuperar la sensación de equilibrio y bienestar. Sin duda, esta práctica es idónea para rebajar los niveles de estrés (porque los niños también lo sufren).

El pilates también incrementa su motivación y fortalece su autoestima, porque pueden apreciar cómo sus movimientos son cada vez más amplios, son capaces de hacer más cosas con su cuerpo y se sienten mejor. Y esto hace que su estado de ánimo sea más alegre.

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