Con estos consejos tus hijos practicarán inglés este verano

Tras el curso escolar, llega el momento de que los niños descansen y disfruten. Pero también es cierto que es un largo periodo en el que habrá tiempo para todo, incluso, para repasar los conocimientos adquiridos, entre ellos, de inglés. Toma nota de estas recomendaciones para que mantengan activa la práctica del idioma de una forma divertida y eficaz.

Comienzan las vacaciones de verano, un periodo necesario para que los más pequeños descansen, se diviertan y desconecten del esfuerzo realizado durante el curso, pero también un periodo largo en el que hay tiempo para todo, incluso para repasar parte de los conocimientos adquiridos. Cuadernos de ortografía, ejercicios de cálculo, lecturas recomendadas... ¿y qué hacemos con el inglés? Muchos papás optan por apuntarles a campamentos de verano bilingües, otros se decantan por las tradicionales clases particulares de refuerzo. Sin embargo, lo más eficaz es introducir el inglés en su vida diaria sin que parezca una obligación, sino algo natural, entretenido y ligero.

Al igual que resulta más fácil aprender un segundo idioma cuando somos pequeños –es durante los cuatro primeros años de vida cuando se generan más conexiones neuronales y somos capaces de absorber más información–, es también una etapa en la que, si el idioma aprendido no se practica con frecuencia, puede olvidarse con mucha facilidad.

Actividades divertidas y eficaces para no olvidar lo aprendido

El cerebro es un músculo, y como otros músculos de nuestro cuerpo, es importante ejercitarlo desde pequeños y mantenerlo en constante entrenamiento para conservar su agilidad. Por ello, os dejamos una serie de consejos para que este verano los niños mantengan activa la práctica del inglés mediante actividades y recursos divertidos y a la vez eficaces.

  • Háblales en inglés. ¡Que no te dé vergüenza! No hace falta ser bilingües, se trata sólo de mantener alguna pequeña conversación ligera o de introducir puntualmente alguna frase o palabra en inglés mientras jugamos con ellos en la playa. No importa el acento ni si nos equivocamos: lo percibirán como algo novedoso y se sumarán al juego, además de ir acostumbrando su oído y su expresión oral a este segundo idioma.
  • Planes culturales. En nuestras ciudades, y sin duda en las áreas turísticas, cada vez hay más oferta de ocio infantil en la lengua de Shakespeare: obras de teatro, cuentacuentos o cantajuegos en versión inglesa y guiados por animadores y profesionales que harán las delicias de los más pequeños. Además, podrán reunirse con otros niños de su edad y sin darse cuenta estarán practicando inglés de una forma mucho más eficaz que una clase convencional.

    Practicar inglés con tus hijos este veranoVER GALERÍA
     
  • Recursos sin salir de casa. Una práctica habitual pero que realmente funciona es escuchar música y ver películas o dibujos en inglés. Podemos empezar poniéndoles canciones que les gusten y sean fáciles de entender, incluyendo la letra para que puedan fijarse en la ortografía y pronunciación correcta. Se sentirán importantes cuando vean que pueden cantarlas enteras en su idioma original. También una peli o dibujos divertidos en inglés subtitulado, acompañados de unas ricas palomitas, será un planazo bilingüe de lo más exitoso. 
  • Juegos con amigos. La manera más sencilla de que los niños sientan que practicar inglés no es una obligación es organizar actividades divertidas junto con sus amigos. Un plan diferente es proponer juegos típicos como el escondite, juegos de cartas o de mesa, manualidades y hasta el ‘Veo, veo’, pero hablando en inglés. Habrá risas aseguradas, y sin darse cuenta estarán trabajando el vocabulario y la gramática aprendida y descubriendo palabras o expresiones que creían olvidadas.

Y para esos tiempos muertos en los que aprieta el calor y no tenemos planes específicos, os animamos a explorar con ellos otras opciones a través de aplicaciones digitales que les permiten practicar un segundo idioma de una forma atractiva y fresca. Mediante un smartphone o una tablet, que tanto les gusta utilizar, podrán estar un rato entretenidos mientras no sólo aprenden inglés, sino también interiorizan contenidos de carácter didáctico adecuados a su edad y sacan provecho a las nuevas tecnologías.

En definitiva, ayudar a nuestros hijos a practicar el inglés no es algo complejo; basta con plantearnos actividades sencillas pero integradas en su día a día. De este modo estaremos favoreciendo que se familiaricen con su segundo idioma, aprendan, repasen, practiquen e interioricen sus conocimientos sin esfuerzo y sin apenas darse cuenta.

Marieta Viedma es educadora infantil y cofundadora de Lingokids

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