Embarazo y diabetes: qué debes tener en cuenta

Durante el embarazo, nuestro cuerpo sufre importantes cambios que merecen toda nuestra atención. Si padeces algún tipo de diabetes, esos cambios pueden afectarte en mayor medida, por lo que tu control sobre el embarazo ha de ser mucho más riguroso.

Hubo un tiempo, antes de la aparición de la insulina, en que a las mujeres con diabetes se les decía que no debían quedarse embarazadas porque, si lo hacían, tanto el bebé como ellas corrían serios riesgos para la salud.

Actualmente, las probabilidad de una mujer con diabetes de tener un embarazo normal son prácticamente las mismas que para una mujer sin diabetes. ¿La razón? El control estricto del azúcar antes de la concepción y durante todo el embarazo.

Diabetes tipo 1, tipo 2 y diabetes gestacional

Estos tres tipos de diabetes son distintas entre sí. A diferencia de la diabetes tipo 1 y 2, que se desarrollan antes o después del embarazo, la diabetes gestacional ocurre durante el transcurso de este, generalmente en el segundo o tercer trimestre. Esta forma de diabetes es causada por el aumento de estrógenos y progesterona durante el embarazo, y desaparece tras el parto. Aunque tener diabetes gestacional aumenta el riesgo de padecer diabetes tipo 2 en el futuro.

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Un examen médico completo

Un examen médico ayuda a identificar los riesgos potenciales de complicaciones relacionadas con el embarazo, como presión arterial elevada y enfermedad ocular, nerviosa o renal. Debido a que el embarazo puede agravar los problemas diabéticos, es importante tratar esas posibles complicaciones antes de que se produzca el embarazo.

Vigilancia regular del azúcar en sangre

Esta vigilancia es una de las cosas más importantes que se puede hacer para reducir el riesgo de las complicaciones relacionadas con la diabetes, tanto en la madre como en el bebé. Lo aconsejable es practicarse varias veces al día la prueba de azúcar en la sangre y ajustar la insulina de acuerdo con los resultados. Hay que verificar el nivel de azúcar antes de cada alimento, 1 ó 2 horas después de las comidas y antes de acostarse. El médico puede recomendar, incluso, que se verifique el nivel de azúcar a media noche.

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Alimentación planeada

Un plan de alimentación saludable es fundamental para mantener los niveles de azúcar normales o casi normales. Puede que necesites trabajar con un dietista para modificar tu plan de alimentos de acuerdo con la evolución del embarazo, incluyendo las posibles náuseas o los “antojos”. Reparte la ingesta de comida de manera equilibrada a lo largo de todo el día. Come cada pocas horas y no dejes que pasen más de 8 horas entre la última comida del día y el desayuno del día siguiente.

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Los edulcorantes artificiales son una preocupación para las madres con diabetes. Evita la sacarina, y si tomas edulcorantes que contengan aspartano, hazlo con moderación.

Ejercicio regular

Hace años se recomendaba a las mujeres con diabetes no practicar ejercicio durante el embarazo. Pero, actualmente, lo recomiendan a todo el mundo que practique ejercicio diariamente para mejorar su salud, incluyendo a las mujeres con diabetes que están embarazadas. Es importante, eso sí, verificar el azúcar en sangre antes y después del ejercicio, para asegurarnos  de que no disminuye. Puedes caminar al aire libre, nadar, descubrir el yoga o el pilates… lo importante es que te mantengas activa si el médico no te indica lo contrario.

Azúcar en la sangre y la salud del bebé

El control de azúcar en la sangre es muy importante para la salud de un bebé que aún no ha nacido, especialmente en las 8 primeras semanas de embarazo, cuando puede acarrear complicaciones. Posteriormente, el nivel de azúcar no controlado puede dar lugar a partos prematuros o a hacer que el bebé crezca más de lo normal y el parto sea más complicado.

Eso sí, aunque la madre tenga elevados los niveles de azúcar, el bebé puede nacer con un nivel bajo.

El parto

Mientras los niveles de azúcar en la sangre se mantengan normales, y la madre y el bebé no presenten complicaciones, puede darse un parto normal. Si hay complicaciones de algún tipo se puede practicar una cesárea, con todas las garantías que ofrece. Lo importante es haber mantenido el control de azúcar todo el tiempo que dure el parto o la cesárea.

Lo que no se recomienda es un parto en casa, porque las posibles complicaciones aumentan a causa de la diabetes.

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