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Sobreprotección vs. autoritarismo: ¿Cómo educáis a vuestros hijos?

Ser padre o madre es difícil. A pesar de lo mucho que te prepares para ello, el día a día acaba abriéndose paso. Necesitas que tu hijo respete ciertos límites y tenga una rutina, pero ¿cómo conseguirla? Hay días que tenemos más paciencia y el diálogo es una buena opción, pero otras veces resulta más complicado y lo pagamos con las personas que más queremos: nuestra familia.

Probablemente, no entendáis por qué, si los expertos recomiendan el diálogo, con vosotros no siempre funcione y tengáis que acabar recurriendo a los enfados o los gritos para que vuestro hijo realice ciertas tareas. La respuesta es sencilla: os falta ser firmes y coherentes, necesitáis un estilo educativo con el que os identifiquéis y, además, lo mantengáis en el tiempo.

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En muchas ocasiones, os véis en  medio de dos polos: ser sobreprotector y ser autoritario sin daros cuenta que existen muchos estilos por el medio. Nadie es 100% ni uno ni otro.

¿Qué es ser sobreprotector y autoritario?

El estilo educativo autoritario es aquel en el que los padres optan por gritar, castigar o forzar a que realice una serie de tareas tanto académicas como dentro del hogar. Un padre o madre autoritaria impone normas y controla mucho el comportamiento de sus hijos.

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El término sobreprotector hace referencia a un estilo en el que los padres se implican hasta tal punto en la vida de sus hijos que tratan de ayudarles, e incluso, hacer las tareas por ellos, no les dejan cometer errores y están constantemente pendientes de él.

¿Cuáles son los errores que se cometen más frecuentemente?

  • La firmeza no se debe confundir con ser autoritario o un tirano. Ser firme significa establecer un límite y que la otra persona te vea convencida de que no vas a ceder.
  • Ser constante no depende del día ni de tu estado de ánimo ni del tiempo que tengas. Si quieres que tu hijo sea perseverante y te respete o te obedezca, tú debes serlo también.
  • El amor es incondicional, pero hacerlo todo por él no. Por mucho que quieras ayudarle siempre, tienes que ser consciente de que no vas a poder hacerlo toda la vida. Así que cuanto antes le enseñes a asumir sus responsabilidades y resolver sus problemas, más demuestras que le quieres, como dice un viejo refrán: “Dale la caña y enséñale a pescar”.

Claves para conseguir un estilo educativo que se adapte a los padres:

  • Buscad vuestro estilo y ceñiros a él. Si alternáis entre ser sobreprotectores y autoritarios confundís a vuestro hijo, porque está claro que no sabe cuándo interpretáis un papel u otro, así que al final opta por esperar dónde está vuestro límite para obedeceros o no.
  • Sed reflexivos. Analizad vuestros fallos y, sobre todo, qué tipo de relación queréis forjar con vuestro hijo, eso os dará la clave para cambiar vuestra actitud con respecto a él. Probablemente, si vosotros cambiáis, él lo hará con vosotros, pero no de una forma inmediata.
  • Aplazad el modo en que actuáis hasta que estéis seguros. Nada de improvisar, sobre todo si la situación os está superando; lo mejor es que reconduzcáis la situación cuando estéis más tranquilos. Si vuestro hijo os pide una solución ya u os reta, no respondáis perdiendo la calma y tomaros aunque sea 5 minutos para hablar entre vosotros o pensar en una habitación aparte.
  • Sed proactivos. Normalmente, las discusiones suelen venir ocasionadas por las mismas situaciones, así que adelantaros y buscad como padres soluciones a esos mismos problemas antes de que se produzcan. De esa forma estaréis más mentalizados cuando sucedan conflictos en casa.
Nuria G. Alonso de la Torre es psicóloga y fundadora de Ayudarte Estudio de Psicología

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