¿Por qué hay niños que se niegan a ir a un campamento de verano?

Cuando se aproximan las vacaciones, muchos padres deciden apuntar a sus hijos a un campamento. Sin embargo, algunos niños, lejos de parecerles un motivo de diversión, lo entienden como un castigo. La psicóloga Ana Herrero explica por qué sucede esto y qué se puede hacer para cambiar la percepción de los niños.

Cuando llega el verano, muchos padres no saben qué hacer con sus hijos. Durante el curso escolar es más fácil, pero en periodo de vacaciones esto puede convertirse en una odisea, sobre todo si los padres trabajan. Una de las opciones más comunes es apuntarles a un campamento. Sin embargo, en ocasiones, esta decisión puede convertirse en motivo de disgusto. ¿La razón? Hay niños que rechazan la idea de asistir a un campamento, bien por excesivo apego a la familia, por timidez… La cuestión radica en saber explicarles la parte buena de la historia y que consigan verlo como una oportunidad para divertirse y no como un castigo. Ana Herrero, psicóloga y coordinadora del Departamento de Orientación del grupo Brains International Schools, nos explica estas y otras cuestiones sobre los campamentos de verano.

¿A qué edades es conveniente mandarlos a un campamento?

La edad ideal dependerá de cada niño, pero normalmente a partir de los 6-7 años los niños tienen suficiente autonomía como para afrontar este reto. Nos ayudará a tomar la decisión el hecho de si ha pasado previamente noches fuera de casa y lo ha superado bien. Por ejemplo, en casa de algún amiguito.

Todos los niños a esta edad han tenido que afrontar la adaptación al colegio y es fácil ver si han adquirido la seguridad necesaria para separarse de la familia y desarrollar las habilidades sociales y de autonomía requeridas para adaptarse ellos solos a un entorno diferente del de la familia. Para esta decisión será también un factor fundamental la actitud de confianza de los padres hacia su hijo y hacia esta experiencia. Entre otros, los miedos de los padres, sus dudas e inseguridades respecto a si su hijo estará bien, si han tomado la decisión correcta, si será un lugar seguro y estará en buenas manos van a condicionar su actitud, que se transmitirá al niño, contagiándole seguramente de estas dudas y este nerviosismo.

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 ¿Qué les aporta a los niños el hecho de ir a un campamento?

Independientemente del tipo de campamento, el niño va a desarrollar su autonomía personal, su capacidad para hacer cosas propias de la edad sin ayuda (vestirse, organizar su ropa y sus cosas, su higiene, hacer nuevos amigos e integrarse en un grupo). Y un mayor nivel de autonomía es necesaria para tener una buena autoestima y seguridad en uno mismo.

Además, va a tener una experiencia muy rica de socialización, haciendo nuevos amigos de fuera de su entorno conocido, desarrollando una gran variedad de destrezas y viviendo nuevas experiencias divirtiéndose. Van a desarrollar valores como la tolerancia, la amistad, el compartir, el trabajo en equipo, la participación en la comunidad, la creatividad o la responsabilidad

 ¿Qué tipos de campamentos hay? 

Hay muchos tipos de campamentos que se adaptan a las necesidades e intereses de cada niño, para que estén a gusto y motivados: de idiomas, en la naturaleza (montaña o playa), deportivos, multi-aventura, musicales. Aunque también se pueden encontrar algunos muy específicos que desarrollan alguna temática muy concreta como danza e Incluso robótica. De hecho, Algunos de ellos ofrecen fórmulas combinadas: idioma y deportes, por ejemplo.

Los campamentos urbanos se caracterizan en que estas actividades se desarrollan durante el día, pero los niños vuelven a casa por la tarde. Es una fórmula que muchos padres eligen cuando llegan las vacaciones y no tienen con quién dejar a los niños mientras ellos trabajan, o como una primera experiencia antes de ir a campamentos con estancia fuera de casa.

¿Cuál es el más adecuado dependiendo de la edad del niño?

Más que de la edad dependerá del tipo de campamento y de si coincide con sus intereses y su nivel de autonomía. Para los más pequeños son ideales los campamentos urbanos, además de ser una buena preparación para el momento en que den el salto a pasar una o dos semanas fuera de casa.

¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de elegir un campamento?

Dependiendo de la edad y de las necesidades del niño habrá que valorar la opción de campamento urbano o lejos de casa, así como la duración. Lo razonable es ir de menos a más. Después, buscar experiencias que puedan ser acordes a los intereses del niño y que además le ofrezcan oportunidades de desarrollar nuevas habilidades y competencias artísticas, deportivas, de superación, de conocimiento de la naturaleza, de comunicación e idioma, entre otras.

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Y lo más importante, que los padres confíen en las personas y en el proyecto que ofrecen. Para ello es conveniente asistir a las reuniones informativas para conocer aspectos en relación a las instalaciones, actividades y talleres, recursos, asistencia médica, alimentación, comunicación con las familias y seguridad, pero también sobre las personas que van a cuidar a su hijo y los valores que se promueven.

¿Cómo convencer a un niño de que mandarlo a un campamento es una buena idea?

Hay que hablarle de las cosas divertidas que va a encontrar, para lo cual es necesario que ese campamento elegido se adapte a sus gustos. También es bueno hablar de sus miedos, que pueden esconderse detrás de sus resistencias. Algunos de esos miedos pueden ser: no hacer amigos o el  temor de ser rechazado, a estar triste y echarnos de menos, a tener que hacer cosas difíciles que no va a saber. Lo importante es ser positivos y confiar en que va a poder superarlo y encontrar soluciones, y que va a aprender mucho de esta experiencia y se va a sentir muy orgulloso de sus logros.

Además, hay que hacerle saber que no estará solo, porque los monitores estarán allí siempre disponibles para ayudarle si lo necesita. Podemos hablarle también de nuestras propias experiencias cuando fuimos a campamentos de niños, incluyendo algunos momentos difíciles que pudimos pasar y que superamos, teniendo finalmente una experiencia divertida y enriquecedora. Seguramente podemos recordar con él otras situaciones donde tampoco quería ir o le costó adaptarse pero que finalmente fueron positivas y le gustaron.

Contar con la compañía de un hermano o algún amigo o conocido puede ser un buen apoyo en un principio. También se puede negociar con el niño lo que hará después del campamento, como pasar algunos días en casa con los abuelos, y sobre todo preparar con él el tiempo en común que tendrán cuando puedan estar en vacaciones en familia.

Cuando a un niño le cuesta relacionarse con los demás, ¿un campamento de verano puede ser la solución?

Puede no ser la solución, pero sí una oportunidad para ir desarrollando nuevas habilidades sociales y de comunicación. Es muy importante informar de las características personales del niño a la organización del campamento para que haya un monitor responsable de darle el apoyo que necesite. También hay que elegir con cuidado el tipo de campamento.  A veces este tipo de niños se sienten más cómodos en actividades en pequeño grupo o desarrollando actividades en las que se sienten más competentes y seguros. En cualquier caso, no conviene forzar y se puede optar por fórmulas más adaptables a sus características como son los talleres temáticos o los campamentos urbanos.

¿Dormir fuera de casa puede ser un motivo por el que se nieguen a ir a un campamento? 

El rechazo a tener que dormir fuera de casa solo es una señal de las dificultades que un niño tiene de separarse de la familia. Puede haber distintas causas al rechazo a ir a un campamento.

Una puede ser la consecuencia de niños criados con estilos parentales sobreprotectores, que generan inseguridad y falta de autonomía, así como baja autoestima, lo que suele provocar el rechazo a situaciones nuevas que tienen que afrontar solos. Pero también puede ser una cuestión de personalidad: los niños tímidos e introvertidos pueden ser más reacios a estas actividades.

En estos casos es importante informarles con tiempo de nuestra idea de que vayan a un campamento este verano, involucrándoles en la elección del tipo de actividades que les pueden gustar más, y enfocándolo como algo positivo.

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