Di adiós a las rabietas de tus hijos con estos 7 consejos

Mantener la calma, dialogar y ofrecer alternativas son algunos de los 'tips' que te ayudarán a manejar los enfados de los niños

A la entrada del cole, en el parque, en el supermercado o en cualquier lugar donde haya público... Los niños parecen escoger el lugar más inoportuno para su rabieta. En esos momentos están cegados por la rabia, llegando incluso a olvidarse del porque de su enfado. Estos comportamientos suelen comenzar a los dos años, momento en que los niños descubren la eficacia de las rabietas, comprueban que su actitud desespera a los mayores y así pueden llegar a conseguir lo que se propongan. Según los pedagogos de la editorial Rubio esto se debe a que los niños aún no han desarrollado estrategias para controlar sus emociones. A esta edad, las rabietas son aún más intensas, pues los niños todavía no toleran la frustración y les resulta complicado entender que no pueden tener siempre lo que quieren. Si tu hijo se encuentra en esta etapa, lo primero que debes hacer es no perder la calma, pues se trata de una fase pasajera que se irá mitigando con el tiempo. Evitar estas situaciones es casi imposible, pero sí puedes hacer que los enfados de los pequeños sean menos intensos. ¡Te contamos cómo!

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  • Intenta no discutir con tu hijo: Es normal que las rabietas nos saquen de nuestras casillas pero hay que demostrar quién es el adulto en estas situaciones. Mientras dure la pataleta tu hijo está más allá de la razón, por lo que discutir con él solo servirá para incrementar su frustración. Evita tensiones innecesarias y hazle ver que, cuando esté más calmado, podréis dialogar.
  • Busca alternativas: Las rabietas son muestras de rebeldía, por eso es normal que cuando le dices a tu hijo que no, él intente hacerlo. Pero si después de prohibirle una cosa le permites otra, la cosa cambia. Por ejemplo, si su berrinche viene porque quiere andar en bicicleta dentro de casa, explícale que podrá montar en bicicleta en el parque acompañado de sus amigos.
  • Refuerza sus buenas conductas: La mejor forma de luchar contra las rabietas es intentar que no aparezcan. Alabar sus buenos comportamientos es un buen mecanismo para hacerle entender que de buenas maneras puede conseguir mucho más que con gritos y rabia.
  • Explícale las consecuencias de su comportamiento: No se trata de castigar, sino de hacerles entender que su comportamiento no les llevará a ningún lado. Adviértele que, si quiere conseguir algo, te lo tendrá que explicar en un tono normal, sin gritos ni llantos. Es una buena técnica para que comprenda que, mientras está, llorando nadie puede entenderle.
  • Ayúdale a trabajar su inteligencia emocional: Precisamente porque los niños no tienen del todo desarrollada su inteligencia emocional se producen las rabietas. Por eso hay que ayudarles a que trabajen este aspecto pero sin ponérselo todo en bandeja. Lo primero de todo es que comprendan qué les ocurre, de esta manera será más fácil aprender a cambiarlo. Una buena manera es dejarle que se calme solo, así podrá reflexionar y saber por qué los adultos no le hacen caso en su esfuerzo por gritar y montar un espectáculo.
  • Que no te incomoden las rabietas en público: No es algo personal, el niño no pretende desafiarte ni retarte, solo conseguir lo que se propone. Es por eso que no debes sentirte mal cuando tu hijo busca el momento más inoportuno para el berrinche, de lo contrario el niño notará tu preocupación y lo usará como herramienta para que le des el visto bueno a lo que quiere.
  • Sé coherente y no bajes la guardia: Los límites y las nomas son necesarias para la correcta educación de tu hijo, por eso no debes ‘relajarte’ y permitir que se salga con la suya en una rabieta porque te haya pillado con las defensas bajas. Mantén tus normas y sigue siempre estas pautas para que el niño se acostumbre y aprenda cual es la dinámica a la hora de conseguir algo.

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