Cómo sobrevivir a una noche sin dormir cuando tenemos un bebé en casa

Las noches sin dormir son peores que las mismísimas pesadillas... ¿sabes qué hacer para sobrevivir a la falta de sueño con un recién nacido en casa?

¿Qué es lo más difícil de ser padres de un bebé? En casi el 100% de los casos la respuesta, al menos en primer año, es la falta de sueño. A menos que el bebé tenga alguna dolencia o la mamá sufra de, por ejemplo, depresión posparto, el principal problema en esos primeros doce meses es conseguir tener una noche de sueño reparador. Alternar las tomas noche sí, noche también, ir a trabajar por la mañana como si nada una vez termina el permiso de paternidad, quedarse en vela toda la noche cuando están malitos...

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Sobrevivir a una noche sin dormir se convierte en un reto teniendo en cuenta que al día siguiente tenemos que seguir funcionando con normalidad, o lo que es más, repetir todo el proceso hasta que el bebé vaya a adoptando un patrón de sueño más prolongado. Una noche sin domrir suele traducirse en falta de atención al día siguiente: nos cuesta más concetrarnos y tomar decisiones, o realizar varias actividades al mismo tiempo, algo que se hace evidente especialmente después de la hora de comer, y durante las primeras horas de la tarde. ¿Cómo sobrevivir a una noche sin dormir cuando tenemos un 'peque' en casa?

1. No conduzcas. Si tienes un bebé recién nacido en casa, es mejor que durante un tiempo aproveches el transporte público para moverte, especialmente después de una mala noche. Aunque muchas veces tenemos la sensación de que conducimos con el 'piloto automático', tras una noche sin dormir al cerebro le cuesta más tomar decisiones rápidas, algo especialmente nefasto si se presenta una situación complicada al volante o un potencial accidente. Mejor pasarse al bus o al metro.

2. Duerme cuando duerma el bebé. Si estás en casa con el bebé y has pasado la noche entera sin dormir, deja los platos sucios y la colada para otro día. Aprovecha los momentos en que el bebé este dormido, no para ponerte al día con las tareas de la casa o consultar el teléfono móvil, sino para descansar. Una siesta de 20 minutos de sueño es mejor que nada.

3. Bebe bebidas con cafeína, pero con moderación si estás dando el pecho. La cantidad de cafeína ingerida puede afectar a las mamás con bebés lactantes, especialmente los bebés de menos de seis meses, que pueden ser más susceptibles a su ingesta. Limita su consumo a tres tazas de café como máximo, tal y como recomienda la Asociación Española de Pediatría, e intenta consumirla por la mañana mientras estés en el trabajo, para evitar que siga en la sangre y pase a la leche cuando llegues a casa. Recuerda que la cafeína está presente no solamente en el café sino tambén en otras bebidas energéticas, el té y algunos medicamentos para el resfriado.

4. Sal a dar un paseo. Con el bebé en una kepina o en una mochila portabebés: un paseo de media hora te ayudará a tener más energía y a mantenerte despierta, y es un método casi infalible para que el 'peque' se duerma.

5. Evita los alimentos con un alto contenido en azúcar. Aunque pueda parecer contradictorio, el azúcar no siempre ayuda a mantenernos despiertos: aunque inicialmente se produzca un pico de energía muy fuerte, después de consumirlo es bastante frecuente tener un 'bajón' energético mucho mayor que antes de haberlo consumido. Es mejor optar por fuentes de energía altas en proteína y bajas en azúcares y grasa, y consumir mucha agua. Los frutos secos son una fuente de energía excelente, aunque recuerda que es importante consultar con el pediatra o la matrona si hay antecedentes de alergias alimentarias en la familia, para saber si deben evitarse durante la lactancia.

6. Evita el multitasking. Aunque las mamás tendemos a ser multitarea, especialmente en este primer año, después de una noche sin dormir es mejor no forzarnos a realizar tareas excesivamente complejas o muchas tareas a la vez. Tómatelo con calma y haz las cosas una por una.

7. Contempla distintas opciones de colecho. Una de las ventajas de tener al bebé junto a nuestra cama es que facilita la lactancia durante las noches, porque a menudo puede practicarse estando tumbadas y de lado, sin necesidad de levantarse o incluso despertarse. Hay muchas maneras de practicar el colecho de manera segura: habla con tu matrona para encontrar la fórmula que mejor se adapte a vuestro estilo de vida.

8. Deja los pañales o incluso biberones preparados antes de irte a dormir. Y utiliza una luz suave cada vez que tengas que despertarte y dar el pecho: la luz brillante es una de las recomendaciones para mantenerse despierto durante el día... y por tanto una contraindicación cuando lo que quieres es irte a dormir lo más pronto posible después de atender al bebé. Luces veladas o de color rojo ayudan a manejarte con el bebé sin llegar a activarte del todo.

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