¿Eres hipertensa? Los motivos por los que deberías conocer tu presión arterial antes del embarazo

Los cambios que se producen en el cuerpo de la mujer a lo largo de la gestación pueden 'enmascarar' una hipertensión crónica que sólo se manifiesta en el segundo trimestre

La tensión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias a medida que circula por nuestro cuerpo. Se mide usando dos números, normalmente separados por una barra, que indican la presión arterial sistólica o diástolica (cuando el corazón se contre y se relaja), y las cifras normales suelen situarse en torno a los 120/80 mmHg.

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Hasta aquí todo bien. Pero ¿qué índices marcan la conocida como hipertensión, y por qué es tan importante controlarla durante el embarazo? Si la cifra anterior alcanza niveles de presión iguales o superiores a 140/90 mmHg, se considera que esa persona sufre de hipertensión, es decir, que tiene la tensión alta, y entre las embarazadas puede manifestarse de dos maneras, sobre todo a partir del segundo trimestre.

Si estamos planificando un embarazo, es siempre mejor saber si somos o no hipertensas de entrada, porque si lo somos seguramente la hipertensión se prolongará durante el embarazo (crónica), mientras que si la hipertensión se da únicamente en estos meses se denominaá hipertensión gestacional, y es específica de los cambios que se dan en el sistema circulatorio de la mamá y que tienen que ver entre otras cosas con un incremento en el volumen de sangre. La hipertensión arterial previa al embarazo puede diagnosticarse en una visita preconcepcional al ginecólogo, algo fundamental porque durante el primer trimestre casi todas las mamás presentan baja presión arterial mientras el cuerpo se acostumbra a los cambios, y esta presión baja puede 'enmascarar' la hipertensión crónica que ya teníamos, y que esta no vuelva a ser evidente hasta pasada la semana 20 de gestación. Hoy por hoy, además, estas visitas no están cubiertas por el sistema de salud pública español.

La presión arterial alta puede no presentar síntomas, y por eso la mejor manera de detectarla es midiéndola, y de ahí que deba medirse en cada revisión médica prenatal, en ocasiones acompañada de un análisis de sangre y de orina que mida el nivel de proteínas en la misma. Aunque la hipertensión gestacional no tiene por qué conllevar complicaciones para la madre y el futuro bebé, una combinación de presión arterial alta con hinzhazón y presencia de proteínas en la orina puede poner al médico sobre la pista de una complicación grave del embarazo como son la preclampsia y eclampsia, o derivar en un nacimiento prematuro, un bebé con poco peso o problemas con la placenta.

¿QUIÉNES PRESENTAN MAYOR RIESGO DE HIPERTENSIÓN?

Además de las mujeres que ya presentaba la presión arterial alta crónica, previa al embarazo, hay una serie de condicionantes que pueden predisponer a la futura mamá a desarrollar hipertensión gestacional. Un aspecto muy importante, y en el que insisten los ginecólogos y obstetras, es el control del peso previo al embarazo: las mujeres obesas presentan mayor riesgo de desarrollar hipertensión durate la gestación, además de otras complicaciones. También las mujeres que se quedan embarazadas por primera vez a partir de los 35-40 años, y en los embarazos múltiples, mucho más frecuentos estos días que hace unos años.

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