¿Por qué solemos llevar a los niños sentados en nuestra cadera izquierda?

Varios estudios publicados a lo largo de los últimos quince años conectan la necesidad de llevar a los 'peques' en el lado izquierdo con una mejor interpretación de sus emociones y necesidades

Si alguna vez te has preguntado por qué al coger en brazos a tu bebé lo colocas insitintivamente sobre la cadera izquierda la respuesta está precisamente en eso: en el instinto. O más concretamente en la parte del cerebro encargada del lenguaje y la interpretación de las emociones y expresiones faciales (la derecha), y que responde de manera inversa al lado del cuerpo que usamos. Es decir, el lado derecho del cerebro estaría relacionada con la parte izquierda de nuestro cuerpo, y vice versa.

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Aunque los primeros estudios que investigan el acto instintivo de colocarnos el bebé a la izquierda tienen algunos años, se suman al creciente número de investigaciones que han surgido en la última década que se centran en la experiencia de la maternidad y las conexiones cerebrales de la mujer al respecto, como por ejemplo la mayor eficiencia neuronal que se produce en el embarazo y que permite a las mujeres responder y actuar más rápidamente ante posibles peligros. Este tipo de estudios, dejados de lado durante décadas, nos ofrecen una visión mucho más científica de cómo y por qué nos convertimos en madres, y qué cambios fisiológicos y emocionales van asociados a la maternidad.

El primer estudio, datado de 2004 y llevado a cabo por el departamento de psicología de la Universidad de Sussex, ha vuelto a convertirse en viral este mes de enero al salir a la luz un estudio complementario publicado en la revista 'Nature'; ambos subrayan que entre el 70 y el 85% de las mujeres cargan a sus bebés en la cadera izquierda, independientemente de si son zurdas o diestras. Es más, a la hora de explicar el por qué de esta preferencia, las madres zurdas defenderían hacerlo para hacer uso de su brazo dominante, mientras que las diestras preferirían tener libre la mano dominante para poder llevar a cabo otras tareas mientras sujetan al bebé.

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El brazo dominante seguro 'suena' a muchas mamás que, a lo largo de los primeros años de vida del bebé, comienzan a desarrollar mucha más musculatura en un brazo que en el otro, evidenciando nuestra preferencia a la hora de sujetar al bebé. Esta misma preferencia no sólo está presente en las mujeres que han tenido hijos: se da desde edades tempranas, en niñas pequeñas que juegan con sus muñecas a ser mamás, pero no así en los niños ni en los hombres adultos que no son padres. Sí se da en menor medida entre los hombres que se convierten en papás, aunque, al preguntarles, no defienden como las mujeres su preferencia por un lado u otro: ambos son igual de convenientes dependiendo de la situación.

La preferencia por la cadera izquierda está relacionada de manera inversa con la parte derecha del cerebro, que es capaz de percibir los mensajes y pistas del entorno, leer las expresiones de las caras e interpretar situaciones sociales; nos permite interpretar mejor las necesidades del bebé o los posibles peligros, y mejorar el vínculo entre la madre y el bebé. La prueba definitiva de que la naturaleza es sabia y que gracias a ella podemos desarrollar ese 'instinto maternal' de forma espontánea: hasta once especies distintas de animales mamíferos presentan la misma preferencia por el lado izquierdo (tanto para sujetar a sus bebés, como hacen los humanos, como a la hora de elegir un lado al que situarse junto a sus crías), incluidos los primates, pero también caballos, orcas y canguros.

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