¿En qué consiste el nuevo permiso de paternidad?

La reforma del permiso de paternidad amplía de dos a cuatro semanas las bajas para los papás, aunque en algunos aspectos puede resultar insuficiente a la hora de fomentar la corresponsabilidad

Desde el 1 de enero de 2017, el permiso de paternidad, el que afecta solamente a los papás y no a las madres, ha pasado de ser de dos a cuatro seamanas. Los primeros bebés del año ya podrán tener a papá en casa quince días más que antes, y, sin saberlo, serán los primeros protagonistas de una medida que pretende equiparar las bajas por paternidad de hombres y mujeres entre este año y el que viene.

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La iniciativa ha sido uno de los acuerdos que ha permitido cimentar las bases de la investidura que tanto ha dado que hablar los últimos meses, aunque lo cierto es que la propuesta ya existía desde 2008, pero no se aprobó por falta de financiación. La medida, además, seguirá avanzando poco a poco a lo largo de los próximos doce meses hasta alcanzar las ocho semanas a finales de año y llegar al total de 16 semanas en 2018, igualando así la baja a la de las mamás.

La conciliación es uno de los aspectos de la maternidad que aleja el ideal de crianza que se tenía hace décadas de la realidad que las mamás millennial viven en casa y en el trabajo. "Las madres reales creen poder con todo", nos explicaba hace unos meses Alicia Van Assche, autora del libro Livin'lavidamadre, que recoge 16 historias de madres 'imperfectas' que intentan conciliar su vida laboral y personal. "La organización de la familia, mantenerse en plena forma, seguir teniendo su espacio, la casa, darlo todo en el trabajo para que no se note que una está sin dormir... Las madres reales terminan por estar superadas y tienen la sensación de que todo lo hacen a medias. No puedes llegar de trabajar a las ocho y pretender hacer un guiso como el que hacía tu madre".

"Nos han vendido que podemos hacerlo todo, y que hombres y mujeres estamos en igualdad de condiciones, pero no es cierto ni lo será mientras las politicas de conciliación laboral sean prácticamente inexistentes", explicaba Alicia en octubre, justo cuando la ampliación del permiso de paternidad estaba aprobándose en el Congreso. El tema de la conciliación es una de las espinas centrales de la denominada 'corresponsabilidad', es decir, el reparto equitativo de las responsabilidades en el hogar entre hombres y mujeres, y que durante muchos años ha dejado a las mujeres en desventaja.

"En España puedes hacer carrera hasta que eres madre; después, ni siquiera multiplicándote consigues que tu maternidad sea un aspecto a valorar". Según coinciden muchas mujeres, convertirse en madres es algo que tiende a verse bajo una luz negativa en el entorno laboral, y, muy especialmente, en los puestos que conllevan una cierta responsabilidad, dando lugar a situaciones rocambolescas como despidos de última hora, antes de que entre en activo la baja maternal o el acoso laboral. Alicia ya apuntaba entonces a que un primer paso para mejorar la situación sería igualar las bajas de maternidad y paternidad y hacerlas obligatorias. Entonces, ¿cómo funciona el nuevo permiso de paternidad?

¿EN QUÉ CONSISTE EL NUEVO PERMISO DE PATERNIDAD?

Sus 'reglas' son las mismas que las del permiso de dos semanas: lo único que cambia es la duración. Es decir, es intransferible y no es obligatoria, y además es independiente del permiso por nacimiento, que es de dos o cuatro días y que se suma a las cuatro semanas oficiales. El permiso de paternidad protege de un despido improcedente a causa de un recién nacido, y además los papás son libre de cogerse la baja cuando deseen, mientras dura la baja de la mamá, o inmediatamente después, para encadenarlas.

El salario es el mismo que se disfruta normalmente con la cotización máxima, todo ello pagado por la Seguridad Social a modo de prestación. La baja, además, se aplica tanto a nacimientos como a adopciones. Una de las cosas que sí que cambia respecto a la baja de dos semanas: las familias numerosas o con alguna persona con discapacidad disfrutarán de bajas exactamente iguales al resto, en lugar de tener más días, como sucedía antes.

¿FUNCIONARÁ COMO SE ESPERA LA NUEVA BAJA?

Uno de los objetivos de igualar las bajas de papás y mamás es que el reparto de tareas se equipare y que las obligaciones familiares sea igual para ambos. Un reparto equitativo de las bajas allanaría el camino al trato más justo en el entorno empresarial para las mujeres, idealmente reduciendo la discriminación o a ayudando a prevenir el bullying. El problema, sin embargo, está la letra pequeña y coincide con lo que apuntan las mamás de Livin'lavidamadre: la baja por paternidad no es obligatoria, es decir, podemos renunciar a ella, y además, y a diferencia de la de la mamá, es intransferible y no se puede compartir con la madre ni dividir, mientras que las madres sí pueden cederles días a los papás de su propio permiso.

Entre las voces escépticas respecto a la eficacia total de la reforma está la de la Unión de Asociaciones Familiares, una organización que defiende los derechos de las familias en España, y desde donde califican el cambio de insuficiente. "La ampliación del permiso de paternidad es una reivindicación que las organizaciones sociales llevamos planteando al Gobierno desde hace años pero una y otra vez se ha pospuesto", explica Ascensión Iglesias, presidenta de UNAF. "Ahora que por fin se da un paso, no se tiene en cuenta una cuestión fundamental: mientras los permisos de maternidad y paternidad no sean iguales en duración e intransferibles, el cuidado seguirá recayendo principalmente en las mujeres, y por tanto, se la seguirá penalizando en el mercado laboral".

Para evitarlo, explican, lo ideal es que existiesen permisos de maternidad, paternidad y parentales; es decir, un tiempo de cuidado para la madre, otro para el padre y un tiempo compartido. "Se trata de que ambos padres aprendan a ejercer ese cuidado, que adquieran competencias parentales, que se responsabilicen por igual y que ambos sean válidos para hacerse cargo de esa niña o ese niño en cualquier momento". Toda política o medida de conciliación, apuntan, debe realizarse desde un enfoque de igualdad para que tanto el cuidado como el trabajo sea compartido por hombres y mujeres en igualdad de condiciones.

Aunque este tipo de políticas de conciliación fomentan la llamada corresponsabilidad y desde luego ayudarán a las familias y padres que sepan aprovecharlas, aún quedan algo lejos de lo que hacen otros países europeos en materia de bienestar social. "En Suecia se dieron cuenta de que la mayor parte de los hombres no agotaban el permiso de paternidad, por lo que crearon medidas para incentivarles: ofrecieron un permiso añadido para la pareja en el caso de que el padre hubiera hecho uso completo del suyo".

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