'La cocina de Peter Pan' o cómo divertirse haciendo pasteles en familia

Christian Escribà, uno de nuestros mejores maestros reposteros y su mujer, Patricia Schmidt, considerada una artista en el manejo del azúcar, acaban de publicar un libro de repostería para niños de entre 8 y 12 años con recetas muy fáciles, sorprendentes y, sobre todo, muy creativas.

Christian Escribà y Patricia Schmidt forman una de las parejas 'más dulces' del actual panorama de la repostería nacional e internacional. Él pertenece a la cuarta generación de pasteleros Escribà, una legendaria familia de reposteros catalanes que comenzó a endulzar la vida de la gente allá por el año 1906 desde su local de la Gran Vía de Barcelona; desde entonces y hasta hoy, a lo largo de sus 110 años de historia, se ha convertido en todo un referente culinario en la Ciudad Condal.

Formado a caballo entre Barcelona y París, en 2007 fue elegido el Mejor Pastelero de España por la Academia Española de Gastronomía y ese mismo año entró a formar parte de la Academie Culinaire de France. Por su parte, Patricia Schmidt, de origen brasileño y casada con Christian dese hace seis años, trabaja junto a él en las afamadas pastelerías Escribà y es considerada una de las mejores especialistas en confitería artística del mundo. Juntos forman un equipo formidable, prueba de ello es este libro que, bajo el título de La cocina de Peter Pan, recoge 70 recetas pensadas especialmente para los niños de entre 8 y 12 años, recetas dulces fáciles, sorprendentes y, sobre todo, muy creativas. Con motivo de su publicación hemos querido hablar con Christian Escribà para que nos cuente algo más sobre este libro que, ahora que comienzan las vacaciones de Navidad, puede ser un maravilloso regalo para pedir a los Reyes Magos  y así poder pasar un rato divertido cocinando en familia.

¿Por qué un libro de repostería para niños? ¿Cómo y por qué surgió este proyecto?
Este libro nos lo propuso a mi mujer y a mí David Figueras, de la editorial Planeta. Patricia ya tenía experiencia dando cursos y haciendo pastelería con niños. Pero en mi caso, yo tenía el recuerdo de veranos en casa con mi hijo y mis sobrinas en los que muchas tardes nos preguntábamos qué hacer. Porque yo me divierto haciendo pasteles. Cada vez que les veía aburridos, les proponía hacer un pastelito, y les entusiasmaba. Yo recuerdo que eran tardes de pasar momentos memorables con ellos. Esto, unido al creciente interés que despierta entre los más pequeños hoy en día el mundo de la cocina, y no sólo gracias a programas de televisión como Masterchef, sino porque también existe un interés real de los niños por meterse en la cocina para elaborar platos y postres fueron las razones que me llevaron a pensar que ahora era el momento más apropiado para publicar un libro como este. 

Por otro lado, creo que los adultos tenemos que aprovechar la gran oportunidad de compartir con los hijos una misma afición, porque normalmente no tenemos los mismos hobbies. Por ello, la cocina, en este caso la repostería, es también una oportunidad de oro para compartir momentos familiares o entre los mismos hermanos. Yo siempre he dicho que la pastelería permite crear pequeños momentos de felicidad.

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Así pues, eres partidario de que los niños entren en la cocina, ¿qué les puede aportar? ¿Qué función tienen los padres?
El libro está pensado para que la función de los padres sea la de ser simplemente ayudantes. Los padres solemos tener el vicio de decir siempre lo que hay que hacer y cómo hacerlo. A mí siempre me han dicho que soy un poco ‘Peter Pan’, de ahí el título del libro. Porque, la verdad, yo voy por la vida haciendo un poco lo que me da la gana. Yo me siento muy identificado con los niños.

Jodi Cruz dice de usted que tiene algo de ‘niño rebelde’, ¿está de acuerdo con esta afirmación?
Pues sí, la verdad es que soy un provocador no solo escribiendo libros para niños, también lo soy en mi trabajo: hago pasteles en la pared, hago pasteles que explotan, hago performances sobre cuerpos humanos. Para mí la pastelería es un vehículo para expresar mi manera de ser y lo que entiendo que es la vida. Lo que ocurre es que lo que yo tengo a mano es el chocolate, la mantequilla, el merengue, el azúcar... este es mi lenguaje, mi manera de expresarme. Por esto recomiendo este libro a todos los niños porque van a tener un montón de recetas e ideas con las que disfrutar y divertirse. 

Pero también estamos muy contentos porque, aunque en principio es un libro para niños, también nos ha salido un libro para todas las edades. Por ejemplo, si tú eres un adulto y tienes invitados en casa, en el libro podrás encontrar elaboraciones para realizar en 10 minutos con las que te vas a ‘quedar con el personal’. Incluso voy más allá. Tienes un restaurante, no tienes muchos conocimientos de pastelería, tienes poca infraestructura, poco tiempo, etc, en el libro tienes recetas que puedes incluir perfectamente en tu carta de postres y con la que vas a sorprender porque a la hora de idear el libro nos hemos ido por el lado totalmente creativo. Y te puedo poner ejemplos: la ensaladilla frusa, la pizzaimada, los canalones de plátano, los nachos con guacamole…

Es un libro conjunto con tu mujer, Patricia Schmidt  
Sí. Ella toca más la parte de modelaje, de la decoración, de los acabados, y una parte muy importante que es el reciclaje. Si  tengo una caja de cartón, en vez de tirarla puedo aprovecharla y, por ejemplo, pintarla. Porque en una familia no todos tienen que ser cocinillas. Puede darse el caso de que a un hermano le guste pintar o modelar, y Patricia les enseña hacer esto de manera muy sencilla. 

¿Qué peso específico tiene, precisamente, la presentación en un postre? 
La presentación es el 50%, como mínimo. Nuestro lema en Escribà es que la pastelería debe sorprender, emocionar y crear un momento único e irrepetible. ¿Y por qué? Porque, de entrada, intento sorprenderme a mí mismo, yo soy una persona que no podría estar repitiendo cosas, y luego sorprender también a los demás. Por otro lado, también quiero emocionar. Y esto es más complicado, lo más difícil. Para lograrlo, lo primero es pensar a quién va dirigido lo que vas a hacer. No es lo mismo una presentación de un postre para un niño, donde nos basamos en las formas, colores y los sabores que para un abuelo, que nos basamos más en los recuerdos o, por ejemplo, para una persona entre 15 a 45 años, que serían más los proyectos o las aficiones. El hecho de las emociones es muy importante y con la presentación logras la primera emoción.

Este es un libro participativo, la idea es que la familia se reúna en la cocina y que cada uno realice lo que mejor sepa hacer
Sí, absolutamente. Lo primero es repartirse el trabajo; si al niño no le apetece hacer algo, que lo haga el adulto, al menos al principio, luego ya iremos ganando terreno, porque la función de los padres tiene que ser acompañar. Si queremos que se convierta en un momento mágico, que es de lo que se trata, otra de las reglas número uno de este libro es que las recetas no pueden fallar, tienen que salir a la primera, porque los niños tienen poca paciencia.

Pero en el libro también hay valores, como la limpieza, el reciclaje, la organización o la seguridad en la cocina. Esto facilita el éxito de la receta. Yo siempre digo que hay que fijarse en cómo trabaja Carlos Arguiñano. Por descontado que es un gran cocinero, pero a mí me sorprende el sistema de trabajo que tiene, es superorganizado. Él trabaja y limpia. Hay una mala educación en este sentido y es que vamos trabajando y se nos van acumulando los cacharros, la suciedad… y luego nos da pereza.

Uno de mis mejores amigos es Ferran Adrià. Nos conocemos desde 1987. Una cosa que hemos ido haciendo ambos de forma paralela son los trampantojos, es decir, la parte divertida de presentar las recetas. Y en el libro los niños y los adultos van a encontrar mucha creatividad y mucho humor, porque lo que pretendemos es pasárnoslo bien.

¿Qué condiciones básicas debe reunir un buen postre cuando lo hacemos en casa? 
Un buen postre tiene que estar primero recién hecho, y esto en casa es fácil de conseguir. Luego, destacaría el aspecto visual porque si te entra por la vista es más fácil que luego te entre por la boca y el estómago, y, por último, tiene que tener un mínimo de combinación de texturas y sabores. Cuando te lo comas, si has tenido en cuenta la combinación de texturas y sabores, ya está. Es muy fácil. Yo desmitifico que la pastelería sea algo difícil. Aunque sí es verdad que lo que llamamos alta repostería es muy complicada.

¿Cuánto de ciencia y cuanto de emoción hay a la hora de hacer un postre?
A mí me emociona hacer feliz a las personas. Para mí la emoción es importante porque es mi auténtico motor. Y creo que no es solo mío sino el de todos los pasteleros.  Y me gustaría que este libro se interpretara así. Es decir, yo no solo lo voy a pasar bien, sino que, además, voy a hacer feliz a los demás. En pastelería el efecto es inmediato porque te lo comes. Y esta es, precisamente, la magia de la pastelería, lo que provoca las emociones.

DEBAJO TIENES UN EJEMPLO DE UNA DE LAS RECETAS, 'TARTA DEL SOL', QUE PUEDES HACER CON TUS HIJOS. PULSA SOBRE LA IMAGEN PARA VER EL PASO A PASO

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