Razones para controlar el peso antes y después del embarazo

Aunque el peso de la futura mamá no debería sobrepasar el límite de sobrepeso establecido por los marcadores del índice de masa corporal, más del 22% de las mujeres embarazadas en España presentan un cuadro de obesidad

El miedo a la báscula muchas veces puede estar relacionado tanto con problemas de bajo peso como de peso en exceso. Ambos tienen que ver con lo que comemos y el estilo de vida que se lleva. Aunque cuidar la alimentación y hacer ejercicio de manera regular es recomendable en todas las etapas de la vida, durante el embarazo lo que comemos puede afectar a la gestación y al desarrollo del bebé incluso después de nacer. O, leído de otra manera: el control del peso antes y durante la gestación tiene consecuencias beneficiosas en el propio embarazo y repercute en la salud de la siguiente generación.

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A pesar de todo, en la actualidad el 22,2% de las mujeres gestantes en España presentan un cuadro de obesidad, y el 23% tiene sobrepeso. "Hay que procurar quedarse embarazada con un peso razonable, con un índice de masa corporal entre 18,5 y 25 ajustado a la edad y talla de la mujer", explica la Dra. Monereo, miembro de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad. Ésta, junto con la Sociedad Española de Endocrinología y la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, inciden en la prioridad que debería ser para las futuras mamás el control del peso antes y durante el embarazo, idealmente planificando el embarazo en función del mismo.

Por ejemplo, si antes del embarazo el índice de masa corporal se encuentra entre 25 y 30 (un indicador de sobrepeso), y la mujer presenta alguna comorbilidad asociada a la obesidad como la hipertensión arterial o la diabetes tipo 2, los especialistas recomiendan bajar de peso bajo supervisión médica antes de quedarse embarazadas, realizando cambios en la dieta y aumentando la actividad física.

¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE MANTENER EL PESO ADECUADO?

"Ganar mucho peso durante el embarazo aumenta los riesgos de complicaciones durante el embarazo, el parto y para el niño", afirma la Dra. Monereo. Estos riesgos se multiplican cuando la mujer presentaba un sobrepeso excesivo desde el inicio: una mujer con obesidad que gana más de 12 kilos durante el embarazo presenta dos veces más riesgo de aborto espontáneo y de cesárea, tres veces más riesgo de mortalidad perinatal y de diabetes gestacional, cinco veces más riesgo de hipertensión arterial y nueve veces más riesgo de preeclamsia.

Desde la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición también hacen hincapié en comprender que el entorno metabólico en el que se desarrolla el bebé tiene una influencia decisiva en cómo será su propio metabolismo cuando sea más mayor, y en el riesgo de sufrir diabetes o hipertensión. "Durante la vida fetal se programan muchos aspectos del metabolismo del bebé, y en ello la dieta materna influye de manera crucial", explica el Dr. Albert Lecube, miembro de Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia. "Las consecuencias de los nueve meses de gestación van a repercutir en años de vida de los hijos". El tipo de alimentación de la mamá, además, influye también en la composición de su microbiota, o flora intestinal, que determinará en gran medida la del recién nacido.

¿QUÉ PODEMOS HACER PARA MANTENER EL PESO A RAYA?

Lo primero, intentar planificar el embarazo cuando el peso de la mamá se encuentra por debajo del índice de sobrepeso marcado por los indicadores de masa corporal, es decir, por debajo de 25. Una vez se inicia la gestación, los patrones de alimentación saludable deben fundamentarse en una dieta variada, rica en frutas y verduras, evitando los alimentos de alto contenido en grasas y azúcar, y teniendo en cuenta que las necesidades nutricionales aumentan a partir del segundo trimestre.

"No es necesario comer por dos", explica la Dra. Monereo, coincidiendo con la opinión de otros expertos en obstetricia. "Se debe prestar especial importancia al calcio, hierro y ácido fólico, que se pueden suplementar. Durante el segundo trimestre se debe incrementarla dieta en 300 calorías diarias, y en el tercer trimestre, en 450". Durante la lactancia materna, el organismo consume aún más energía que en el embarazo debido a la producción de leche, y este aumento calórico puede elevarse hasta las 500.

En cuanto al ejercicio, es preferible mantener una actividad física regular siempre que no haya complicaciones médicas u obstétricas. La recomendación generalizada: 20 a 30 minutos de ejercicio de bajo impacto y ejercicio aeróbico de intensidad moderada cada día, a poder ser durante todos los días de la semana durante la gestación. A partir de la semana 34, además, el plan de ejercicios debe centrarse en la correcta movilización pélvica a fin de prevenir cesáreas y reducir el tiempo y número de contracciones en el parto.

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