Pequeños pasitos para que los niños aprendan a ser más solidarios en Navidad

La Navidad es la época más generosa del año, y un momento estupendo para fomentar la empatía en los más pequeños

La empatía es uno de los pilares fundamentales del legado que podemos dejar a los niños, que un día se convertirán en los adultos del mañana: aprender a valorar a los demás por quiénes son, en lugar de lo que son, aceptar las diferencias de quienes no son como nosotros, sintonizar con los sentimientos de los demás... no sólo es una inversión de futuro, sino que ayuda a los niños a prevenir actitudes o emociones negativas, como la crueldad o la falta de respeto, que muchas veces derivan en situaciones como el bullying.

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El desarrollo y fomento de la empatía en los niños puede cultivarse a través del cuidado de las personas que nos necesitan, el respeto por la naturaleza y los animales, y la solidaridad con quienes están en una situación de desventaja. Las Navidades son el momento perfecto para fomentar estos buenos sentimientos en los niños, y ayudarles a compartir, respetar y querer a todos por igual. Además de los grandes gestos solidarios, hay pequeños granitos de arena del día a día que podemos aportar y compartir con los más 'peques'. ¿Sabes cómo tener una Navidad más solidaria con los niños? Prueba con alguna de estas ideas:

1. La generosidad empieza por uno mismo, y no hay nada como practicarla en casa para que forme parte de la realidad del niño: escuchar con paciencia y con respeto, por ejemplo practicando la escucha activa, apreciando lo bueno que hacen otros o ayudando a una persona de nuestro entorno con la que no tenemos una relación muy estrecha, como un vecino o una persona mayor, crean un entorno de compasión en el que los niños pueden asumir estos valores de forma natural.

2. Aunque a veces nos gustaría que los niños crecieran en mundo aséptico y ecuánime para todos, la realidad es muy distinta y es importante que los niños sepan ver las injusticias para poder actúar sobre ellas. Aprovecha para explicarles por qué una persona está en desventaja frente a otra y qué podemos hacer para arreglarlo, siempre que haya ocasión, y saca partido a las vacaciones de Navidad para leer libros sobre otros países y culturas, viajar y ver películas que les ayuden ser conscientes de que otros pueden necesitar su ayuda.

3. Incluso en Navidad, cuando se tiende a consumir más de lo que hacemos habitualmente, podemos prestar atención al medioambiente y enseñar a los niños la importancia que tiene respetar el entorno. Por ejemplo, evitando los envoltorios de plástico cuando hacemos la compra de la cena de Navidad. O no tirando los juguetes viejos, sino regalándolos a otros niños que los necesitan. Reciclando el papel de envolver. O dando esquinazo a la congestión ambiental, cambiando el coche por el transporte público.

4. La Navidad es un momento excelente para involucrar a toda la familia en una campaña solidaria. Hay de todo tipo, desde organizaciones que luchan por el reconocimiento e investigación de las enfermedades raras, a las que ayudan a los niños que están malitos en el hospital a pasar unas Navidades más divertidas, las que recogen ropa, alimentos y juguetes, o las que nos permiten apadrinar a un niño en una situación de desventaja. Háblales de las distintas causas que existen, y déjales que investiguen y decidan cuál es la más importante para ellos y por la que es necesario luchar.

5. Aunque el factor económico de las donaciones en Navidad suele ser el que domina todas las campañas que requieren de un acto benéfico, la generosidad puede expresarse de muchas maneras. Empezando por dar las gracias cuando nos pasa algo bueno, o llamando a los abuelos simplemente porque sí. Llena tu día de pequeños gestos de generosidad.

6. Es imposible hablar de generosidad en Navidad sin mencionar a Papá Noel o los Reyes Magos: no todos los niños reciben su visita. ¿Por qué no iniciar una tradición familiar que nos permita compartir nuestros regalos con otros niños? Háblalo con los 'peques' y deja que sean ellos quienes decidan; una manera de hacer partícipes a los demás del espíritu navideño es, por ejemplo, reservando un apartado de la carta a los Reyes a los juguetes que vayamos a dar a otros niños. O haciendo un buen repaso de los juegos que ya no se usan en casa, y regalárselos a otros niños con menos suerte.

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