Cómo sobrevivir a unas Navidades premamá (lejos de los tacones)

El cambio en el centro de gravedad del cuerpo una vez nos adentramos en el segundo trimestre desaconseja el uso de tacones altos, incluso si tenemos que renunciar a ellos en plenas Navidades

Sobrevivir a un embarazo de verano puede hacerse un poco cuesta arriba si tenemos que lidiar con el calor excesivo, la retención de líquidos y que a menudo hay que limitar la ingesta de alimentos muy veraniegos, como los helados o las bebidas azucaradas. En invierno las complicaciones son algo distintas, pero haberlas haylas. Especialmente durante las Navidades, que concentran muchas de las cosas 'vetadas' a las premamás, como las comidas copiosas en las que hay que tener cuidado con las calorías, los excesos, el cortar por lo sano con los brindis con bebidas alcohólicas, el humo del tabaco, los dulces, los embutidos... amén de tener que buscar un look de fiesta que no sólo se adapte a las curvas premamá sin apretar, sino que además funcione sin tacones.

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Es precisamente el calzado de fiesta donde encontramos un mayor número de lesiones relacionadas con los dolores de espalda, que se podrían evitar fácilmente con un zapato plano de fiesta. Naúticos metalizados, babuchas, bailarinas con correa... solucionan la pesadilla del stiletto en Navidad. "Durante la gestación, la mujer aumenta de peso y se modifica su centro de gravedad a medida que crece la barriga", explica Flor María Trujillo, fisioterapeuta obstétrica y osteópata y directora de la clínica en Granada del mismo nombre. "Además, se producen cambios hormonales que ablandan y estiran ligamentos y músculos, provocando que la mujer esté más expuesta a torceduras y esguinces".

¿Cómo sobrevivir a las Navidades durante esta etapa? Depende mucho del momento del embarazo en el que estemos cuando lleguen las fiestas: durante el primer trimestre, el cansancio, las náuseas o los mareos son más comunes, y pueden jugar una mala pasada en plena cena de Nochebuena o durante la cena de empresa. A partir del segundo trimestre, es importante prestar atención a la postura, al peso que se gana a medida que pasan las semanas, y al tipo de calzado. "Si para cualquier mujer el empleo de un calzado excesivamente alto es perjudicial, para las mujeres embarazadas lo es todavía más", explica la fisioterapeuta.

El riesgo de caídas es el principal motivo por el que los tacones estén contraindicados en esta etapa (así como los zapatos que no estén bien sujetos o cerrados, más propensos a los tropiezos), pero no es el único: caminar con tacones altos hace que cambien todas las articulaciones del pie, produciendo que rodilla y cadera se flexionen, incrementando aún más la curvatura de la espalda.

¿Qué más podemos hacer para que las Navidades sean un poquito más fáciles? De entrada, intentar continuar con el ejercicio moderado, siempre y cuando nuestro médico lo recomiende y supervise, para evitar que los excesos de la Navidad se sumen al peso ganado durante el embarazo. También es recomendable mantener una rutina constante de preparación al parto, aunque tengamos que acomodarla a las fechas festivas. "La fisioterapia obstétrica es fundamental para prevenir complicaciones y dolencias del embarazo, ayuda a la paciente a prepararse al parto con estrategias y acciones orientadas a un alumbramiento natural, y permite recuperarse con más rapidez mediante la rehabilitación del suelo pélvico y la gimnasia hipopresiva", explica Flor.

La respiración, la gimnasia prenatal, la relajación, las posturas y los ejercicios específicos para los huesos o la pelvis son algunos de los aspectos clave de la preparación para el parto y postparto que podemos poner el práctica durante el embarazo, y que no debemos descuidar durante las Navidades, especialmente una vez nos adentramos en el segundo y tercer trimestre.

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