¿Cuántos deberes son muchos deberes?

La carga excesiva de tareas puede derivar en una tasa más alta de fracaso escolar, además de en otros problemas como la ansiedad o la falta de autoestima en los niños

Problemas de 'mates', sintaxis, fórmulas de física y química, y después, actividades extraescolares. La cantidad de deberes que los niños se llevan a casa del 'cole' ha protaganizado muchas de las quejas de padres de escolares españoles, que en ocasiones no ven justificado el hecho de que los niños tengan que trabajar varias horas después del colegio como único método para aprender. España es uno de los países europeos en los que más deberes se mandan a casa, lo que, según apuntan los expertos en psicología infantil, no tiene que traducirse necesariamente en niños mejor formados.

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De hecho, tal y como explica la doctora Marisa Navarro, autora del libro 'La medicina emocional' , la carga excesiva de deberes puede tener el efecto contrario al que se busca dentro del sistema educativo: una tasa más alta de fracaso escolar, y lo que es peor, problemas de origen emocional como la depresión infantil o la falta de autoestima. "Hay que tener en cuenta que cada niño es de una manera, y es importante pararse a analizar cómo es y cómo motivarle", explica la doctora.

La carga de deberes que llevan los niños a casa depende mucho del colegio en el que estudian, aunque, según la doctora Navarro, existe la idea generalizada entre padres y educadores de que los buenos colegios son los que son más exigentes con el alumno, y en consecuencia ponen más trabajo y deberes para casa. Esta creencia no siempre va en paralelo con la capacidad de los niños para aprender. "A los niños hay que enseñarles a pensar, y a que tengan inquietudes y curiosidad por lo que les rodea", puntualiza. Por eso no existe una carga de deberes 'estándar', sino que hay que escuchar las necesidades de cada uno de manera individual, e intentar ajustarse para que el tiempo esté repartido entre aprendizaje, juego y desarrollo emocional.

¿CUÁNTOS DEBERES SON LOS JUSTOS?

Según la doctora Navarro, no existe una proporción óptima entre las horas de ocio y juego y las que se deben dedicar al estudio. Por eso la problemática del exceso de deberes no debe generalizarse, aunque sí es importante prestar atención a cómo reaccionan los niños ante una carga excesiva de tareas. "La cantidad de deberes debería permitir a los niños poder realizar actividades extraescolares que complementen su formación y desarrollo como personas". Es decir: hay que permitir que los niños sean niños, y que disfruten del tiempo libre aprendiendo a su modo, comunicándose con los demás y disfrutando de sus amigos y seres queridos, algo que no siempre es posible cuando todas sus horas libres están dedicadas al estudio, o están siempre cansados. "Los adultos solemos trabajar ocho horas diarias, y después dedicamos el resto del día a actividades de ocio, de descanso y de formación, por lo que con los niños debería ser igual".

"Una carga excesiva de trabajo puede acabar dando lugar a cuadros de ansiedad y estrés, o lo que yo llamo “síndrome de brazos caídos”, que les lleva a pensar que no hacen nada, porque no pueden con tanto", explica la doctora. Por este motivo, expone, los deberes deberían intentar hacerse en el colegio, exceptuando solamente los casos en que los niños necesitan un refuerzo o ayuda en casa. "Si un niño está en el colegio desde las nueve de la mañana hasta las cinco de la tarde, es una jornada de aprendizaje lo suficientemente extensa como para que no tenga que seguir con ella cuando llegue a casa".

EL EQUILIBRIO ENTRE LO QUE APRENDEN EN EL 'COLE' Y LAS ACTIVIDADES LÚDICAS

El juego y otras actividades lúdicas que estimulan la imaginación y la creatividad también permiten el aprendizaje de los niños, y por eso deben fomentarse dentro y fuera del colegio, algo que aún no ha cuajado del todo en España. "En el modelo educativo español prima fundamentalmente lo memorístico, y se deja menos espacio a que los niños piensen, razonen y resuelvan. Aunque la memoria tiene una gran importancia, debe complementarse con la reflexión, el análisis y la deducción."

"Quizás es la música, o el deporte, o los idiomas lo que hace a un niño feliz. Que no encuentre el gusto a realizar una actividad ahora, no quiere decir que no pueda hacerlo más adelante". Las actividades extraescolares son por tanto positivas, y pueden y deben desarrollar otras áreas importantes de sus vidas, que repercutan positivamente en su desarrollo personal. Importante, eso sí, que no intentemos forzarles con cosas que a nosotros nos hubieran gustado de pequeños: las aficiones, cuando vienen impuestas, también pueden tomar el valor de deberes.

LOS PROBLEMAS DE SOBRECARGAR A LOS NIÑOS CON TAREAS

Es mediante la observación y el cariño que podemos detectar cuándo los niños tienen ansiedad relacionada con el colegio. Según la doctora, es importante estar siempre atentos al comportamiento de los hijos si somos padres, y alumnos en el caso de los educadores. Observar si están más nerviosos de lo habitual, si cambian sus hábitos, si están más desganados o agresivos, si tienden a aislarse o no tienen ganas de jugar, o si se ríen menos. Cualquier cambio en la forma de actuar del niño puede ser signo de que existe un problema que puede estar afectándole.

Además de la falta de tiempo libre y el cansancio, un exceso de deberes puede derivar en otros problemas a los que es importante prestar atención:

1. Someter a tanta presión a los niños puede hacerles más proclives a padecer ansiedad, estar tristes y agobiados, y dar por hecho que estar agotado es normal.

2. Aprenden que es normal rendirse antes de tiempo. Cuando a los adultos se nos encomiendan muchas tareas, normalmente comenzamos a descartar cosas y a establecer prioridades en función de algún criterio: de diez tareas pendientes, decidimos hacer ocho y finalmente acabamos haciendo seis. Mandar demasiados ejercicios o estudiar demasiados temas tiene el mismo efecto.

3. Sobrecargar de deberes para los que no se tiene tiempo puede tener el efecto contrario al deseado: que el niños opte por la manera más rápida de 'escurrir el bulto', sin pensar si la solución al problema está bien o mal.

4. Muchas veces los padres son conscientes de la gran carga de trabajo de sus hijos, y deciden ayudarles en sus tareas o incluso terminarlas, lo que provoca que los niños acaben asumiendo que otros estarán siempre ahí para resolver sus problemas en lugar de hacerlo ellos mismos.

5. Los niños son todos distintos, y unos tendrán más facilidad para hacer unas tareas que otros. Crecer cada día con la idea de que los otros compañeros son capaces de hacer algunas cosas que ellos no pueden supone un peligro para la relación que el niño tiene consigo mismo. Es decir, para su autoestima. Descubrir los dones, habilidades, talento y capacidad en un niño es labor de los educadores y los padres. Todos los niños no pueden ser buenos en lo mismo, pero sí pueden serlo en algo, y es importante que ese algo sea reconocido igual que reconocemos las habilidades de los demás.

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