¿Qué significa la 'escucha activa' al hablar con los niños?

Que el Duque de Cambridge se arrodille para hablar con su hijo no es fruto sólo de un gesto de cariño: se trata de una técnica de comunicación que transmite a los niños un interés expreso en lo que dicen

Ponerse a la altura de los niños para hablar con ellos mirándoles a los ojos. Parece un gesto automático pero no lo es: se trata de una de las maneras de practicar la 'escucha activa' con los más 'peques', una técnica de comunicación que hace que nuestro interlocutor se sienta escuchado y entendido, no sólo por lo que dice sino también por las ideas y emociones que expresa. Un tipo de comunicación especialmente positivo cuando hablamos con los niños, y que podemos poner en práctica haciendo un gesto tan sencillo como ese: arridillarse para mirarles directamente a la cara mientras nos hablan.

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Esta 'escucha activa' se ha puesto de moda recientemende después de que la revista 'People' resaltase hace algunas semanas que ésta es la manera en que el Duque de Cambdrige se comunica habitualmente con su hijo mayor: desde que el pequeño, que acaba de cumplir tres años, comenzó a dar sus primeros pasos, no son pocas las ocasiones en que hemos visto al heredero al trono británico arrodillarse junto a él para escuchar sus preguntas o explicarle cosas. De hecho, según explicaba a la revista norteamericana la experta en desarrollo infantil Gill Connell, la ecucha activa "es una de las formas más efectivas de transmitir el mensaje 'me importas' a los niños. Situarnos a su nivel, acercarnos a ellos y hacer contacto visual".

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"Es importante digerir cada una de sus palabras. Enviarles señales positivas, verbales y no verbales, como asentir con la cabeza, sonreír o abrazarles. Mostrar emociones según nos hablen, para que sienta que son entendidos. Estos gestos sencillos potencian la autoestima de los niños y les animan a comunicarse más y mejor".

La escucha activa no es exclusiva de la comunicación entre padres e hijos, aunque es precisamente esta capacidad para incrementar su autoestima y confianza que resulta especialmente útil cuando hablamos con ellos. Este tipo de técnicas no se quedan en la mera escucha superficial de lo que los niños nos dicen: se trata de hacerles sentir escuchados, dándoles una serie de 'pistas' a través de nuestras actitudes; un feedback que puede ser tanto verbal, por ejemplo repitiendo algo que nos han dicho que nos parezca importante, como únicamente gestual, moviendo la cabeza o las manos según nos hablen, o con la posición de nuestro cuerpo, por ejemplo al arrodillarnos o acercarnos a ellos para escuchar mejor. En el polo opuesto de este tipo de comunicación estarían todas las cosas que a menudo nos distraen cuando hablamos con los niños, o incluso con personas mayres: mirar el móvil o la tele mientras hablan, hacer otras cosas cuando nos comunican algo importante en lugar de pararnos a escuchar con atención, o incluso pensar en otras cosas que nos distraigan del objetivo de la interacción.

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La tendencia del Duque de Cambridge a arrodillarse cuando habla con su hijo ha dado lugar a alguna que otra escena divertida; por ejemplo, durante la visita de Barack y Michelle Obama al Palacio de Kensignton el pasado mes de abril, cuando los tres se pusieron en cuclillas para hablar con el pequeño, vestido con un albornoz. Más recientemente, el mismo gesto le granjeaba al Duque de Cambridge una pequeña reprimenda por parte de Isabel II. La ocasión: la exhibición de la Real Fuerza Aérea británica que tuvo lugar en Londres el pasado mes de junio, y para el que la Familia Real se reunió casi al competo en los balcones del palacio de Buckingham. En un momento de la exhibición, el Duque se arrodilló para responder a una de las preguntas de su hijo, saltándose el protocolo de la Casa Real británica; algo que la propia Reina de Inglaterra le tuvo que recordar con un rápido gesto de la mano.

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