'Smoothies' de colores que pueden tomar mamás y niños por igual

Sobre todo las premamás y los más 'peques' se cuentan entre quienes tienen que tener más cuidado con el calor en los meses de verano

Los smoothies son una de las soluciones más fresquitas y nutritivas a la hora de combatir el calor del verano: al contrario de lo que ocurre por ejemplo con los zumos, donde las frutas van licuadas (e incluso pueden afectar al sistema digestivo de los niños si se toman en ayunas), con los smoothies consumimos las frutas enteras, con todo su valor nutricional, son suaves y refrescantes y además podemos añadir verduras y hortalizas, multiplicando el valor nutricional de cada vaso. Eso sin contar que muchas veces, solmente con los colores vistosos de estas bebidas, podemos 'esconder' un montón de alimentos menos populares entre los más pequeños (como las espinacas o el pepino) haciéndolos más sabrosos y divertidos.

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Al tener un alto contenido en agua, algunas de las frutas que podemos usar en estos batidos espesos sirven para mantener hidratadas a dos de los sectores de la población más en riesgo durante una ola de calor: los niños y las mamás embarazadas. Los smoothies permiten además añadir un poquito de leche de vaca, soja o almendra, junto con un puñdito de fruto secos, para ganar más cuerpo y elevar el contenido de grasas y proteínas del batido, que se suman a las vitaminas, minerales, fibras e hidratos de carbono de las frutas. Ya sabemos que a los niños con la comida se les conquista por los ojos, pero... ¿sabes cómo conquistar a mamás y 'peques' por igual? Aquí van algunos ingredientes para tener smoothies súper fresquitos, divertidos, sanos y de mil colores este verano.

MORADO. La col lombarda es la encargada de dar un color morado prácticamente inigualable a los smoothies de verano, y tiene el añadido de ser una de las verduras menos populares entre los niños precisamente por su color... hasta que lo convertimos en un batido digno de princesa. Mézclalo con cerezas, piña o plátano para endulzar su sabor.

NARANJA-LIMÓN. La alterntiva al zumo de naranja de por las mañanas es mezclar esta fruta con un yogur de limón o medio vaso de leche y extracto de vainilla, además de plátano y hielo para conseguir un color crema súper delicioso y además muy fresquito. En los smoothies en los que es difícil usar frutas congeladas es mejor añadir hielo picado juto al final, para evitar que se derrita enseguida.

ROSA. Con fresas claro, pero también plátano, una combinación clásica que se cuenta entre las favoritas de los más 'peques', normalmente en forma de brochetas pero también trituradas, mezcladas con yogur, o con avena y leche de coco. Las fresas es mejor usarlas congeladas, si queremos un efecto súper refrescante. Podemos conseguir un color más vibrante (con aún más vitaminas) añadiendo una puntita de remolocha.

VERDE FLÚOR. Ideal para superhéroes y superheroínas. Especialmente si hace poco que les has llevado a ver el remake de la película 'Cazafantasmas': nada como un buen batido verde brillante cargado de nutrientes para decir adiós al calor. Consigue este batido mezclando verduras de hoja verde, como espinacas o incluso brócoli, con pera, uvas o piña y dos cucharadas de hielo. La manera más refrescante de tomar espinacas es... bebiéndoselas.

AZUL. Otro color casi imposible de encontrar en los alimentos convencionales y que prece de otro mundo cuando lo servimos en un vaso. Para conseguir smoothies azules lo mejor son las recetas con arándanos, a las que se puede añadir plátano y leche de coco, o rebajar el tono azul de las frutas con yogur griego un poco más espeso que el yogur natural.

A DOS COLORES. Es decir, mezclando dos tipos de smoothie en un mismo vaso, uno encima de otro, con consistencias diferentes para que las recetas no se mezclen. Por ejemplo, una base de frambuesas o fresas, con leche y hielo, con una mezcla rápida de mango y piña en la capa superior.

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