¿Es posible pasar las vacaciones familiares 'offline'?

Las vacaciones de verano son un momento ideal para compartir experiencias en familia, que a veces pueden verse interrumpidas por notificaciones, 'Apps', correos electrónicos y llamadas

En un mundo donde incluso los billetes de avión pueden escanearse directamente desde la pantalla del teléfono móvil, y en el que no nos atrevemos a ir a un restaurante sin leernos las reseñas online antes, cuesta imaginarse unas vacaciones familiares en las que no estemos total o parcialmente conectados a Internet. Las nuevas tecnologías, especialmente las que podemos transportar en nuestro bolsillo, han hecho más fácil la vida de padres e hijos, aunque eso no significa que haya un momento y un lugar para desconectar y olvidarse que todo puede resolverse con un simple click.

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Uno de esos momentos son las vacaciones de verano, una de las escasas épocas del año que podemos disfrutar juntos del tiempo libre, sin tener que repartirse las horas sueltas que nos quedan entre el trabajo, los deberes, las actividades extraescolares y las tareas de la casa. A pesar de todo, disfrutar de unas vacaciones offline es una tarea titánica para muchos: gracias a los dispositivos electrónicos, hoy en día podemos mantener a los niños entretenidos en situaciones peliagudas, como un vaje largo en coche o la primera vez que montamos a los 'peques' en un avión; el problema llega cuando extendemos el uso de estas tecnologías a momentos del día en los que podríamos disfrutar de las experiencias de la vida real, como por ejemplo los juegos en la playa o la piscina, mientras esperamos a que nos saquen el aperitivo en el chiringuito orillas del mar, haciendo cola para comprar un helado o en una noche aburrida en casa.

Para que los límites en el uso el smartphone o la tableta funcionen durante las vacaciones es importante que tanto mayores como 'peques' se atengan a las mismas normas. Si los niños nos ven consultar el teléfono nada más pisar la arena de la playa será muy difícil pedirles que no hagan lo mismo. Algunas cosas que podemos hacer para reducir su uso:

1. Llevarnos un único dispositivo para toda la familia ("nos llevamos sólo la tableta de mamá"), para evitar situaciones en las que todos estemos conectados a un aparato diferente al mismo tiempo.

2. Dejar los teléfonos en casa siempre que salimos por la puerta ("dentro de casa sí, pero fuera no"), o, para no estar completamente incomunicados, llevarnos un teléfono móvil tipo 'ladrillo', de los de antes, sin conexión a Internet.

3. Poner el teléfono y la tablet de los niños en modo avión, para evitar la conexión en red automática.

4. Desactivar las notificaciones de todas las Apps que mayores y pequeños regularmente, para no estar pendientes cada vez que nos entra un correo electrónico, un mensaje de texto o recibamos un aviso cada vez que alguien publica a foto en Instagram.

5. Limitar algunas actividades online a horas determinadas del día. Especialmente las Apps de mensajería instantánea (son las que más minutos nos roban al día: solamente en Whatsapp se intercambian 30 billones de mensajes cortos de texto al día en todo el mundo), o las redes sociales, unas herramientas de comunicación muy importantes para los más pequeños (algunas de ellas son especialmente vistosas en vacaciones, por ejemplo Instagram o Snapchat), y que es mejor limitar pero no interrumpir del todo para que puedan seguir en contacto con sus amigos durante el verano.

Uno de los principales problemas de que todos nos llevemos nuestros dispositivos móviles durante las vacaciones es precisamente ese: que se generan situaciones de incomunicación en el núcleo familiar, en las que todos estamos 'enganchados' a nuestra vida online en algún momento del día. Una situación que muchas familias experimentan también a diario, por ejemplo a la hora de comer. Si te decides por unas vacaciones casi offline, es importante pensar por adelantado cómo evitar la dependencia del teléfono móvil a lo largo del día, creando nueva rutinas que funcionen al menos los días de vacaciones. Por ejemplo: cambiar la cámara del teléfono móvil por una cámara de fotos de verdad, comprar el periódico por las mañanas para estar informados de todo, planificar rutas por adelantado, organizar noches de cine de verano fuera de casa en lugar de ver películas en el ordenador, sustituir el Candy Crush por juegos de mesa en los que podamos participar todos o hacer acopio de lecturas veraniegas para toda la familia.

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