Así podemos enseñar a los niños a sentir empatía (según Harvard)

La prestigiosa universidad americana ya elaboró un informe en 2014 apuntando a las dificultades de las nuevas generaciones para empatizar con quienes son diferentes o poner la felicidad de los demás por delante de la propia

Una palabra que suele aparecer a menudo cuando hablamos de prevenir los casos de bullying en lugar de 'curarlos' es la empatía, uno de los pilares de las relaciones humanas, y que nos hace ponernos en la piel del otro para entender mejor a quienes son diferentes. Crear un entorno de aceptación y empatía en el que los niños aprendan a gestionar sus emociones y las de otros es una de las tareas de los educadores, pero también de los padres, un aspecto que ya sacó a la luz la Universidad de Harvard hace dos años al publicar un infrome sobre la manera en que empatizan los niños en las sociedades occidentales, y cómo en pleno siglo XXI muchos de los valores que los niños adquieren a través de de los padres ponen la satisfacción personal por delante del bien común y del cuidado del otro, con un índice de preferencia del 80% en el primer caso frente al 20% en el segundo.

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Este orden de prioridades, apuntaba ya entonces la prestigiosa universidad americana, puede suponer un peligro para los adultos del mañana, que crecen en un mundo hiperconectado y global; según Harvard, con la falta de empatía a menudo vienen de la mano otras actitudes o comportamientos como la crueldad o la falta de respeto, dos de las bases del acoso escolar que se produce en los colegios, también entre los españoles: uno de cada diez niños en España sufre bullying según los datos de Save the Children.

Al hilo de sus conclusiones, la Universidad de Harvard listaba cinco maneras para ayduar a los padres, al margen de las normativas y protocolos de los centros escolares, a desarrollar la empatía en los niños. ¿Sabes cómo ayudar a los más 'peques' de la casa a ponerse en la piel del otro?

1. Empatiza con tus hijos y conviértete en un modelo para otros

Como en muchos otros aspectos del crecimiento infantil, los niños aprenden de lo que ven en los mayores, y en los primeros años de vida este círculo se reduce casi exclusivamente a los padres. Ponerse en la piel de los hijos desde la perspectiva de un adulto les ayuda a desarrollar un lazo basado en la confianza y el respeto, que sirve como pilar para que ellos mismos conecten y empaticen con otros. Algunas formas de mostrar empatía en casa: primero, entender a los hijos, hacerles preguntas y sintonizar con sus necesidades físicas y emocionales, además de entender y respetar su individualidad e interesarse genuinamente por sus vidas (¿qué has hecho hoy en el colegio? ¿has aprendido algo interesante? ¿cómo te gustaría pasar el resto del día?).

La empatía, además, también se aprende viéndonos interactuar con los demás, por ejemplo en la manera en que tratamos a las personas que trabajan en una tienda o un restaurante.

2. Haz del cuidado de los otros una prioridad

Para enseñar a los niños a saber valorar a los otros y mostrar compasión por quienes están en una situación diferente, es importante que, desde chiquitines, nos escuchen y vean hacer del bienestar de los demás una prioridad. Un ejemplo de cómo esto se nos pasa esto por alto es el mero hecho de que, al convertirnos en padres, los niños se convierten siempre en lo primero: les ponemos por delante en prácticamente cualquier situación, aunque muchas veces los niños no lo saben, ni se den cuenta. Es igualmente importante hacerles entender que el mundo no gira alrededor suyo, por ejemplo insistiéndoles con las tareas para que ayuden en casa, o animándoles a portarse bien con los demás incluso cundo están de mal humor.

3. Crea situaciones en las que los niños pongan en práctica su empatía

Aprender a empatizar con lo demás es como todo: requiere práctica. Si animamos a los niños para que sintonicen con las situaciones y circunstancias de los demás, acabará convirtiéndose en algo rutinario que se hace casi por instinto en lugar de ser una excepción. Un ejemplo: si resolvemos los conflictos en el seno familiar con una reunión, podemos aprovechar para que los niños se pongan en la piel del otros, escuchar lo que tienen que decir con la misma atención que prestaríamos a un adulto y pedirles que hagan lo mismo con los demás.

4. Ayúdales a ampliar sus miras

No se trata tanto de tener mucha o poca empatía, sino de a quién la dirigen y por qué. A menudo nos resulta más sencillo empatizar con quién tenemos más cerca, como familia y amigos, además de a quienes se parecen más a nosotros (sólo hay que sintonizar las noticias para darse cuenta). Ampliar estas miras es una labor que requiere algo de páctica, y que recae en los padres y educadores el trasladarla a los niños, para que aprendan a sentir y entender los conflictos también de quienes son diferentes. Las mismas noticias pueden servirnos en esta tarea, generando conversaciones donde intentemos entender cómo viven los niños de otros países del mundo o en situaciones distintas o de desigualdad.

Este punto es especialmente importante a a hora de prevenir casos de bullying porque ayuda a los niños a detectarlos y a sintonizar con quienes estén siendo tratados de forma injusta por ser diferentes.

5. Enseñales a gestionar sus emociones

Según Harvard, los niños que no muestran empatía no es que carezcan de ella: es que existe alguna otra emoción que la bloquea. Por ejemplo, enfado, vergüenza o envidia. Si enseñamos a los más pequeños a identificar y gestionar estas emociones, al mismo tiempo que aprenden a rechazar estereotipos, se 'libera' de manera natural la empatía hacia los otros. Podemos empezar, por ejemplo, ayudándoles a poner nombre a sus emociones más difíciles, como la frustración o la tristeza.

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