¿Por qué los niños españoles tienen dos apellidos?

Aunque en España lo común sea poner dos apellidos a los niños a la hora de inscribirlos en el Registro Civil, se trata en realidad de una excepción que se da en pocas partes del mundo, casi siempre entre países de habla hispana

España y Portugal son los dos únicos países europeos en los que a los niños se les inscribe con dos apellidos en el Registro Civil. De hecho, en todo el mundo, son prácticamente solamente los países de habla hispana los que se mantienen fieles a la costumbre de conservar el apellido del padre y de la madre, a pesar de que el orden en los mismos a menudo haga que uno u otro se pierda según descendemos por el árbol genealógico. Aunque en España la tradición de los dos apellidos esté arraigada tanto de forma administrativa como en el uso que hacemos de los apellidos en el día a día (algo tan normal como pasar lista en el 'cole'), en la gran mayoría países extranjeros suele verse como una curiosidad el que los españoles viajen con dos apellidos en su pasaporte, especialmente si una de las ramas de la familia tiene apellidos compuestos.

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El hábito de conservar el apellido materno es relativamente reciente y data aproximadamente de finales del siglo XIX, cuando la inscripción de los dos apellidos de los niños en el registro pasó de ser una costumbre usada en varias zonas de Espaá a usarse en todo el país, y finalmente convertirse en una regla administrativa. Es decir: los niños españoles, a diferencia de casi todos los demás niños del mundo, llevan dos apellidos sobre todo por tradición. Y aunque esta misma tradición ha marcado durante muchísimo tiempo que sea el apellido paterno el que se ponga primero, inmediatamente después del nombre del bebé, hoy en día es posible elegir qué apellido queremos que vaya delante simplemente con solicitarlo a la hora de hacer la inscripción; eso sí: una vez elegido el orden de apellidos para el primer bebé, éste debe mantenerse entre todos los hermanos que vengan detrás, con la misma filiaición. En España, además, también es posible crear un apellido compuesto, normalmente con un guión, para que ninguno de los apellidos se 'pierda' con la llegada del recién nacido.

Pero, si esto es así en España, ¿cómo funciona en el resto del mundo? En muchos países centroeuropeos en el momento del matrimonio se escoge un apellido familiar, que suele ser el del hombre aunque a veces es posible elegir también el de la mujer, o una combinación de los dos. Éste es el apellido que usan tanto los padres como los hijos. Sería por ejemplo el caso de Austria, Alemania o Suiza. En otros casos, como en Italia, las mujeres mantienen su apellido aunque los niños reciben solamente uno, tradicionalmente el del padre, a pesar de que hoy en día es posible de escoger indistintamente entre los apellidos de la pareja.

En Europa, el único país al margen de España en el que a los niños se les inscribe con un segundo apellido en el registro es Portugal, donde además suele ser el de la madre el que va por delante, al menos en papel, a pesar de que en la prácitca sea el del padre el que se reconozca como apellido 'oficial' o dominante, y sea también el que se transmite a los hijos.

Uno de los casos más peculiares: los conocidos como patronímicos, como los de Islandia, donde se mantiene un antiguo sistema de tradición nórdica que se ha perdido en el resto de países escandinavos, por el cual apellido que se transmite a los hijos es una combinación entre el nombre de pila del padre y un sufijo, son o dóttir dependiendo de si es niño o niña, y que se traduce literalmente por 'hijo de' o 'hija de'. Algunos de los apellidos que aún son populares hoy en España habrían tenido un origen patronímico, a pesar de que ya no se utilice este sistema en la actualidad. Serían por ejemplo apellidos como Sánchez o Fernández, en su día derivados de 'hijo de' Sancho, o de Fernando.

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