¿Por qué la postura es tan importante durante el embarazo?

Elegir la postura correcta al meterse en la cama puede evitar sufrir mareos repentinos, mientras que una buena salud postural previa a la gestación previene potenciales pinzamientos

Dormir boca arriba, boca abajo o de lado. Que la almohada se cómoda, el colchón firme... Cada persona es un mundo cuando se trata de irse a la cama, aunque hay algo que muchas mujeres embarazadas tienen en común, espcialmente cuando sobrepasan el tercer trimestre: prácticamente ninguna postura resulta cómoda; de repente, además, aparece la acidez estomacal, y los sueños empiezan a resultar estresantes. Son tres meses en los que el sueño se resiente, y quizás también los más inoportunos para afectar al descanso de la futura mamá.

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La higiene postural es una de las pocas cosas que podemos controlar en esta etapa, y además también una de las más efeicaces a la hora de paliar otras molestias asociadas a la falta de descanso. Cómo nos colocamos en la cama varía dependiendo del mes de gestación. "A la hora de dormir, hasta el tercer mes de muchas mujeres pueden incluso llegar a dormir boca abajo", nos explica el fisioterapeuta Rafael Vicetto, director de Fiseoterapia Vicetto, donde ofrecen fisioterapia gestacional y de postparto. "Por mi experiencia, la mayoría de las veces la mujer decide cambiar a la postura más cómoda para ella cuando comienza a tener más volumen. A medida que avanza la gestación, es importante además recomendarles dos posturas: sobre el lado izquierdo, o boca arriba, con una almohada entre las piernas". Esta almohada no sólo nos ayuda a mantener la misma postura durante el sueño, sino que sirve para comprimir músculos de la cadera "como el músculo piramidal, que da muchos problemas de ciática", tanto si se utiliza solamente entre las piernas, como si se usa una almohada corporal específica para el embarazo.

Recostarse sobre el lado izquierdo suena casi a mantra desde el momento en que comienza a hablarse sobre la mejor postura para conciliar el sueño durante el embarazo. En realidad, esta postura es de las pocas alternativas cuando la gestación está avanzada, sobre todo teniendo en cuenta la potencial inconvenciencia de las otras dos: sobre la espalda y sobre el lado derecho. El aumento del tamaño del útero pasada la semana veinte de gestación, puede comprimir la vena cava inferior (una gruesa vena que se sitúa entre el útero y la columna vertebral y retorna la sangre de los miembros inferiores y la pelvis), lo que puede traducirse en hipotensión y disminución del gasto cardíaco, o lo que es lo mismo, síntomas como desmayos, mareos o incluso alteraciones visuales. La única manera de aliviarlo es desplazando el peso del útero hacia la izquierda.

"Al comprimirse la vena, la mujer siente mareos, que no es algo que afecte al bebé de ninguna manera, pero sí genera malestar a la madre. Es importante no alarmarla", puntualiza el fiseoterapeuta, "si no explicarle lo que le esté pasando. Tan pronto como cambie de postura, o doble las rodillas, todo pasará".

En esta etapa del embarazo, todo es un poco más complicado, incluso el mismo gesto de acostarse o levantarse de la cama: hacerlo de la manera incorrecta puede dejar las lumbares y el abdomen desprotegidos. Lo más recomndable es hacerlo siempre de lado, tanto un movimiento como otro, para así proteger la zona del abdomen. "Los movimientos de flexión solicitan la musculatura abdominal. Durante el embarazo, el abdomen se expande y se produce una diástasis natural en el 100% de las mujeres: el útero crece y expande los abdominales", puntualiza Rafael Vicetto, que además es uno de los fundadores del movimiento 'stopdiástasis'. "Si hacemos mucho ejercicio abdominal, o nos movemos de forma inadecuada, se dañará mucho más. Todo movimiento que suponga una flexión de tronco debe de hacerse con cuidado, ya que estamos pidiendo una contracción de estos músculos, que se ven afectados durante la gestación". Entre los movimientos prohibidos entrarían los estiramientos verticales, los ejericios de suelo para fortalecer abdominales o agacharse doblando el tronco hacia delante sin flexionar las rodillas.

¿En qué beneficia una correcta salud postural a la embarazada?

"Los cuidados durante el embarazo son fundamentals", recuerda el fisioterapeuta. "Dependiendo del ejercicio que hagas todo puede ir bien o mal: al aumentar el tamaño del abdomen debemos de tener cuidado de elegir ejercicios que no nos hacen daño. Por ejemplo, ejercitarse encima de una pelota es muy interesante para aprender a mover la pelvis y facilitar el parto".

En este aspecto coincide también el osteópata Ata Pouramini, quien señala que muchos de los problemas y molestias de espalda que aparecen durante el embrazo están relacionados con una mala postura. "La mayoría de las mujeres encintas tienen problemas posturales debido al dolor, y éste es causado por la hiperlordosis", es decir, el incremento de la curvatura de la columna vertebral. "Este incremento es involuntario y se debe al peso del bebé. Además, los cambios hormonales producen que los ligamentos estén más sueltos. El tumbarse boca arriba, por ejemplo a leer, estresa las lumbares".

Según Pouramini, experto en esto de mantener una correcta postura en cualquier etapa de la vida desde el mismísimo pupitre del colegio, la correcta salud postural en el caso de las mujeres gestantes puede ayudar a sobrellevar el dolor provocado por la hiperlordosis antes incluso del embarazo. "Si la musculatura de la espalda está debilitada por la falta de ejercicio, la embarazada corre el riesgo serio de ser víctima de un pinzamiento nervioso. Lo mismo si no se cuida durante el embarazo. Llevar tacones, caminar con más peso del cuerpo en un lado que el otro, levantar cosa pesadas, incoporarse de forma inadecuada... todas estos movimientos bruscos pueden pinzar algún nervio, y en ocasiones la mujer se ve forzada a permanecer en reposo hasta el día del parto, ya que no se le puede infiltrar ninguna solución".

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