Cosas que pueden hacer los niños para aprender fuera del 'cole'

Además de las actividades extraescolares deportivas, musicales o de repaso, el tiempo de ocio es una oportunidad para seguir sumando conocimientos sin esfuerzo

Llenar las horas libres de los niños, al menos parcialmente, de actividades que les hagan aprender fuera del 'cole' es uno de los aspectos más importantes a la hora de marcar la diferencia en los alumnos con un mejor rendimiento escolar. Una de las formas que los padres tienen de solventar la educación extracurricular es con las actividades extraescolares, muy populares en España, y que suelen cumplir una doble función: por una lado refuerzan la educación de los niños a varios niveles, ya sea aprendiendo a tocar el violín, hacer deporte de equipo o programar un robot, y por otro, liberan durante un número concreto de horas el calendario semanal de los padres que combinen trabajo y vida familiar.

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Ahora bien, estas actividades organizadas no es lo único que podemos hacer: el tiempo de ocio del que disponen los niños también puede usarse de manera práctica, con fines educativos que les ayuden a desarrollarse tanto a nivel de expresión y comunicación, como ampliando conocimientos fuera de los libros de texto y las lecturas obligadas. Algo tan simple como elegir bien los juguetes, especialmente ahora que se acerca la Navidad y hacemos 'acopio' de ellos, puede suponer un gran cambio. Un ejemplo: jugar a ir de compras, u otros juegos de rol de 'mayores', no sólo es un ensayo de la vida real, donde pueden poner en práctica las matemáticas que aprenden en el colegio calculando cuánto van a gastar o devolviendo el cambio, sino que también les ayuda a practicar patrones de comunicación. Te damos algunas ideas para poner en práctica el lado más eductivo del ocio de los niños.

1. Leer un libro a la semana

O dos, o tres, dependiendo de las capacidades del niño y su amor por la lectura. El hábito lector puede inculcarse casi al mismo tiempo que los niños aprenden a leer, y es sin duda una de las maneras más eficaces, sino la que más, de enriquecer la vida de los niños, aumentando progresivamente su vocabulario (es cuestión de tiempo que los niños que leen cuentos o novelas infantiles acaben interesándose por el periódico y más adelante por otro tipo de textos), y fomentando su creatividad e imaginación al abrirles a nuevos mundos. Ponerse como reto el leer un libro a la semana es sólo el principio.

2. Pantallas educativas

Sin duda la mayor competencia de los libros hoy en día la presentan las pantallas, grandes y pequeñas: televisión, ordenador, smartphone y tablet absorben gran parte del tiempo libre de los mayores, y también de los niños, en cuanto tienen acceso a estas tecnologías. Sin embargo, hay que mirar el aspecto positivo: Internet es una ventana a información, que expone a los niños (siempre con control parental de por medio) a información que antes habría sido difícil, o quizás imposible, obtener con una enciclopedia. Ayudarles a hacer buen uso de estas herramientas puede resultar tan valioso como un diccionario. Los videojuegos educativos son la otra cara de la moneda del ocio 2.0, tanto los que tenemos en casa, como los que nos podemos instalar en el teléfono en forma de App, para la próxima vez que nos pidan jugar con él.

3. Excursiones de fin de semana

Especialmente importante para las familias más 'urbanitas' es el no perder contacto con la naturaleza. Ensuciarse en charcos de barro, recoger muestras de plantas y flores, observar insectos de cerca y que no nos parezcan algo 'raro', o incluso visitar una granja local: son excursiones familiares que podemos reservar para el fin de semana, y que amplían los conocimientos de los niños de una manera que en la ciudad no podrían.

Este tipo de experiencias, además, son una buena base para crear una conciencia ecológica en los futuros adultos del mañana. También son vitales las visitas a museos y otras visitas culturales, como excavaciones arqueológicas, antiquísimas construcciones arquitectónicas o exposiciones. Aunque parte de estas visitas las cubre el colegio a lo largo del año, es importante no darlas de lado en el ámbito familiar, ya que son una fuente importante de conocimiento para los niños, de la que pueden hacer uso con facilidad en su tiempo libre y sin que resulte aburrido. La gran mayoría de visitas organizadas ofrecen descuentos para grupos o grupos con niños. Un truco: anímales a ejercitar su percepción matemática y del espacio dibujando lo que ven, o haciendo comparativas entre el tamaño de un dinosaurio y un objeto de la vida real.

4. La biblioteca

Una gran olvidada, al menos hasta que los niños la descubre en la universidad, e incluso ahí su función es más la de un centro de estudio que la de un gigantesco directorio de libros. La biblioteca va de la mano de la lectura, aunque el hecho de ser una experiencia completamente ajena al universo digital puede resultar emocionante para los niños: buscar entre libros sin la necesidad de comprarlos, la posibilidad de leer lo que queramos o tener un carné propio son una manera de experimentar la lectura diferente a Internet y a los libros digitales. Para los adictos a las pantallas, también existen réplicas de la experiencia bilbiotecaria en versión online, como los servicios de lectura en streaming con acceso a cientos de libros previo pago de una tarifa plana.

5. Practicar idiomas fuera de clase

La mejor manera de aprender un idioma es la inmersión, algo que durante los años escolares suele reducirse a los viajes de intercambio de las vacaciones de verano o los programas bilingües en los 'coles' con dos idiomas. Una manera de practicar inglés, alemán o chino (los idiomas más demandados fuera de clase en España), cuando los 'peques' disfrutan de su tiempo libre es por ejemplo siguiendo el método tandem, aplicado a los más 'peques': esto es, reuniendo a niños con diferentes lenguas maternas en grupos de juego, para que se comuniquen de forma natural. Otras maneras divertidas de poner en práctica un nuevo idioma cuando salen del colegio: escuchando canciones y música que no sea en español, leyendo un comic en una lengua extranjera o viendo dibujos animados en su idioma original y con subtítulos.

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